Hacia unas redes sociales ¿menos centradas en las personas?

Es mi apuesta personal (y un título rebuscado), pero considero que hay al menos un par de hechos que apoyan esta visión. Vamos hacia el declive de las redes sociales basadas en la identidad de las personas. ¿Va a desaparecer Facebook? No es tan drástico el planteamiento, pero quizás deje de ser el foco de las marcas y de muchos usuarios. El problema de estas redes no radica sólo en la movilidad: la tendencia que observo es la de fragmentar los servicios en redes especializadas, que ofrecen mejores experiencias y que arropan comunidades más identificadas.

La identidad como centro de las redes sociales

La identidad como centro de las redes sociales

Nos dirigimos hacia un panorama en el que las personas gestionarán más redes, más sencillas y más especializadas. Este planteamiento modifica de manera sensible los retos que las marcas y empresas debemos afrontar. ¿Os imagináis que nuestro público objetivo estuviese aún más fragmentado? La dispersión del individuo digital será cada vez mayor, lo cual presenta amenazas, oportunidades y retos.

Hay algunos factores que me llevan a pensar que el futuro no pasa por las redes generalistas:

  1. Desequilibrio entre las relaciones personales y los contenidos: emitimos la misma información para públicos muy diferentes (eso suena a falta de engagement). Digamos que la oferta no casa realmente con la demanda.
  2. Complejidad de la herramienta: las redes sociales generalistas son complejas de gestionar y cada vez aumentan más sus servicios.
  3. Sensación de invasión de la intimidad: si offline no nos exponemos al 100% ante cualquiera en las redes sociales debemos hacer lo mismo.
  4. Privacidad y datos personales: empezamos a asumir que se comercia con nuestra vida social al estar tan expuesta de manera constante y completa… Y comenzamos a reaccionar sobre este punto.
  5. Somos más exigentes: queremos servicios más adecuados a nuestras necesidades.

La amplia base de usuarios es la mejor defensa de estas redes generalistas, pero no se puede argumentar sólo sobre este hecho. Seguro que en las salas de reuniones de Kodak, Nokia, BlackBerry, etc. se han oído esas mismas frases en diversas ocasiones. Hay datos sobre como las redes sociales basadas en la persona se enfrían, pareciendo haber agotado el modelo. Tuenti es un caso muy local, es cierto, pero su tendencia es explícita. Igualmente, Google+ y Facebook (pese a ser un líder indiscutible) parece que se enfrían a nivel global. Mientras, las redes basadas en parcelas concretas del individuo son las que rompen sus registros de crecimiento o actividad: Twitter, Vine, Instagram, LinkedIn, Line, Whatsapp (no tanto como red social pero sí como sustitutivo de éstas), etc.

Por norma, las redes generalistas giran sobre una identidad que desarrolla una comunidad y sobre ésta sumamos actividades, ocio o aficiones. Esas comunidades en realidad no comparten demasiado salvo el hecho de ser “amigo” de alguien. Puede que como marcas cuando observemos comunidades se nos olvide esta realidad, pero para el usuario (que es quien decide como usar una red social) este hecho es crítico.

Además, un usuario no tiene la misma actitud con sus compañeros de trabajo que con su familia, pareja, amigos íntimos o los conocidos de sus amigos. El entorno cambia a las personas, eso es obvio. Al final la privacidad que más nos preocupa no es evitar ser CRMs ambulantes. Lo que nos da miedo es saber si ese post en Facebook/G+ es adecuado para determinados amigos y por eso el 71% se autocensura (¡afortunadamente!).

Cada amigo/contacto tiene una diferente tolerancia a determinados contenidos. Y aquí está el desequilibrio: los integrantes reciben todo tipo de contenidos no filtrados ni adecuados, salvo por el hecho de conocer al emisor. Los usuarios acaban recibiendo actualizaciones que realmente no desean ver. Los filtros de las redes para paliar este problema no funcionan por que la red no pivota sobre intereses, sino sobre personas.

Conocer a una persona y estar en su círculo de amistades no significa alinearse con todos y cada uno de sus gustos. Esto enfría la idea de comunidad y se traduce en una falta de engagement. Al final, las interacciones en esa comunidad ya no son tan sinceras ni espontáneas.

Las redes sociales especializadas solucionan este problema, dado que permiten que los contactos se establezcan en virtud de parcelas concretas del individuo. Las redes basadas en la identidad de la personas se han vuelto además muy complejas social y técnicamente hablando. Manejar relaciones es difícil y las opciones de privacidad y configuración, así como el exceso de servicios que las redes agregan añade más complejidad a la gestión de la cuenta.

Trasladar una experiencia de comunicación espontánea entre personas a una red social es muy complejo, pero si las redes pretenden hacerlo para la realidad social completa de la persona entonces deviene casi imposible. Cuanto más sencillo sea el servicio o el acto de comunicación más fácil es adaptarlo a la necesidad real del usuario.

La actividad como centro de las redes sociales

La actividad como centro de las redes sociales

Puedo usar Google+/Facebook para chatear, compartir fotos, exponer mis posts, organizar eventos, seguir marcas, buscar antiguos amigos, ligar, buscar trabajo, etc. Pero hacerlo todo a la vez desde la misma herramienta es imposible, lo hacíamos así por que no había otra manera.

Cuanto más cercano, sencillo y específico sea todo mayor engagement genera la red. Ahora puedo tener un grupo de WhatsApp para organizar el fin de semana sin que, por ejemplo, mis jefes lo vean. Puedo usar instagram/Flickr para compartir mi afición con quienes adoran la fotografía sin molestar a los alérgicos a gatos y sushi. Puedo impresionar a mis compañeros en grupos de LinkedIn o desde mi Blog sin aburrir a mi abuela. Puedo usar Path para hablar y mostrar fotos más íntimas y personales con mi familia. Y también soy capaz de usar apps de pareja para poder intimar sin estar expuesto o buscar relaciones (las que sean) sin que toda mi comunidad se entere. Puedo separar mi actitud según el entorno y dejar de tener un tabloide sobre mi persona.

Los integrantes de estas microcomunidades en redes especializadas se arremolinan sobre lo que realmente les interesa. Tiene más sentido recurrir a redes sociales especializadas, y hay una serie de consecuencias que a las marcas nos afectan:

  • Parte de la conversación será oculta.
  • La identidad social del individuo será más compleja y fragmentada.
  • El perfil de cada individuo será más completo, auténtico y sus comunidades más amplias al estar fragmentadas en cada red.
  • Será más difícil detectar correctamente a tu público objetivo.
  • Las marcas tendrán que segmentar mejor las redes en las que actúan.
  • Los intereses y contenidos serán más que nunca el factor de éxito de las marcas.
  • El CRM Social será más complejo, pero más necesario si cabe.
  • Sin estrategia ya no podrás ni sobrevivir, hay que tomar decisiones y filtrar.

Así que el perfil social de cada individuo se hace más complejo y se dispersa en diferentes redes, que serán más sencillas: Line, Whatsapp, Path, Instagram, Twitter, Flickr, Tumblr, Ask.fm, Thumb, son redes (o sustitutivos) que tiene al menos dos cosas en común:

  • Son más sencillas de manejar (comparadas con las redes de identidad).
  • Resuelven una sola necesidad del individuo (en vez de intentar representarlo).

El planteamiento es similar a aplicar un concepto Longtail en las redes sociales. Este horizonte aumenta el reto de las marcas, pero también la posibilidad de crear experiencias más intensas y un mayor engagement con los usuarios:

  • Las redes estarán enfocadas en el interés real de sus participantes, creando comunidades más activas.
  • Cada red pide una actitud y una etiqueta social más acorde al servicio que prestan.
  • Los usuarios participarán tras haber sido más selectivos a la hora de escoger en que redes tendrán presencia, otorgando más valor a cada red.

Quizás, si este camino es realmente el que nos queda por delante,  pueda resurgir la idea de disponer de una identidad digital pura no asociada a servicios o redes concretas. Los “logins sociales” de Facebook, Twitter o Google+, Gravatar, etc. son muy cómodos, pero sirven más al proveedor del servicio que al usuario.

Sería realmente necesario disponer de un servicio que nos identifique digitalmente. Con esta identidad podríamos conectarnos a redes sociales protegiendo nuestra intimidad en vez de pagar con ella. Sería un servicio de identidad que cuando se desconecte de una red no deje “residuos” ni datos personales en esa red.

6 listas privadas en Twitter que tu empresa debería contemplar

Las listas de TwitterEl uso profesional de Twitter es muy diferente a su utilización para cuestiones personales. No disponer de un presupuesto generoso ni convierte el perfil de tu empresa en una cuenta personal ni debe servir de excusa para no aplicar criterios profesionales. Crear listas privadas en una cuenta personal más allá de separar a familiares y amigos íntimos es algo exagerado (algunos lo llaman Personal Branding), sin embargo no hacerlo en una cuenta empresarial representa no aplicar prácticas de inteligencia de negocio, captación de leads o de escucha activa.

Las listas privadas (y las públicas por supuesto) son imprescindibles sobre todo para aquellos perfiles de mayor tamaño. Twitter es conversación y las listas privadas son “el contexto”, son las notas que haces sobre tu comunidad. No dejes todo en manos de tu memoria, por que cuando se comienza en Twitter ocurren dos cosas de manera consecutiva que por cierto parecen incompatibles:

1.- Todo es un lío enorme. La etiqueta social de Twitter es compleja.
2.- Pasado el susto no parece necesario organizarse. Cuando la comunidad es pequeña también lo es la conversación y todo parece manejable, natural y fluido.

Si has tenido éxito tu comunidad habrá aumentado y entonces puede que ya sea algo tarde para organizarse. Si eres una gran empresa, o has realizado una apuesta muy fuerte por las redes sociales, es probable que dispongas de herramientas de pago que hagan las funciones de las listas que propongo.

Las listas privadas (u ocultas) son una mirilla en la puerta, así que hay que usarlas con cuidado. Estas listas permiten que te organices frente a tu comunidad y que añadas contexto a la conversación. Debes considerar 6 listas privadas, aunque las 4 primeras creo que son obligatorias. Te recomiendo que las hagas nada más comenzar en Twitter, ya tendrás tiempo de cambiar sus integrantes con el devenir del perfil. Cuanto mayor sea tu cuenta de Twitter más necesario será disponer de estas listas… y más difícil será hacerlas a posteriori.

1.- Líderes

En tu sector seguro que hay profesionales de reconocido prestigio, escúchales con atención para conocer la actualidad de tu mercado e intentar influir sobre estos líderes (o detectar quien lo está haciendo antes que tú). Estos líderes son, además, una fuente cualificada y gratuita de conocimiento y tendencias. En un momento dado, pueden ser grandes aliados aunque para ello debes tener una estrategia adecuada. Son una referencia en tu sector, así que asegúrate de que dicen algo positivo de ti o al menos de que si dicen algo negativo sabrás reaccionar a tiempo.

2.- Recomendadores y aliados

Esta lista contiene un perfil similar al anterior sólo que no necesariamente está formado por líderes. Hay quien junta esta lista con la anterior, sin embargo prefiero separar ambas listas dado que son contactos cualificados por su relación con la marca y no por su conocimiento o prestigio. Si un día necesitas que alguien te apoye es la primera lista que deberías chequear. Sus inputs son cualificados dada su cercanía a la marca, y te interesa sobre todo el potencial de propagación al ser sinceros. Según el IV estudio IAB-Elogia el 11% de los usuarios continúan siendo fans para mostrar su cercanía a la marca, así que aprovecha esta opción. No son líderes, son aún mejores: son tus pretorianos.

3.- Tu competencia

Cuando menciono competencia me refiero a su cuenta oficial y la de sus empleados. Esto suele sorprender mucho, pero si sigues de cerca a tu competencia y sus integrantes aprenderás mucho sobre tu propio mercado. Muchos empleados ponen su empresa en la Bio de Twitter o la mencionan, investiga también en LinkedIn y de paso comprueba quien lo ha hecho ya contigo. También es interesante que conozcas quienes son los recomendadores de tu competencia y los incluyas en esta lista para conocer qué valoran exactamente.

4.- Empleados

No me gusta tener que confesarlo pero debes hacer una lista de empleados (que contenga además socios o consultores inhouse, etc.). Una visión negativa es que podría ser un punto de fuga de información sobre la empresa. La visión positiva es que ayuda a detectar talento dentro de tu propia organización. En un entorno menos jerárquico como Twitter puede que descubras valores en tu equipo que desconocías. El talento no siempre se exhibe persiguiendo jefes por el pasillo, de hecho suele ser la mejor manera de demostrar la carencia del mismo.

Es probable que alguien (competidores) ya esté monitorizando a tus empleados, y debes asegurarte de que el comportamiento con respecto a la marca/empresa es correcto. Cualquier otra cuestión que vaya más allá de tu empresa no debe influirte, no debes invadir su privacidad. Es realmente importante que avises a tus empleados de que podrían ser captados por el sistema de monitorización. Recuerda que esta lista es privada para proteger la intimidad de los empleados y no para sorprenderles (si fuera una lista pública les identificarías).

5.- Inputs

Necesitas tener fuentes de las que obtener tus contenidos. Tener un sistema de captación de información es una de las claves del social media, sobre todo si no eres capaz de generar contenidos propios. Por otro lado si desconoces lo que ocurre en tu sector no eres capaz de hablar de ello. De esta lista privada siempre he tenido algunas dudas dado que prefiero un sistema más complejo (vía RSS p.e.) y no uno aislado en Twitter. Aún así no está de más considerar esta lista para obtener alertas de las noticias según se están desarrollando.

Twitter es una gran red de contenidos en tiempo real. La forma más lógica de expandir el poder de esta lista es hacer listas privadas de palabras claves/hashtags que consideres claves para tu empresa. Hace poco Marketing Directo publicaba que el 86% del feedback online es desaprovechado, es un dato realmente preocupante.

6.- Clientes

Uno de los peores errores que podemos cometer es tratar como desconocidos a las personas que ya conocemos. Si detectas a tus clientes en Twitter puedes asignarlos a una lista privada. Recuerda que es muy probable que tu cliente no quiera que se sepa que lo es (privacidad), así que debes ser muy cuidadoso con esta lista. El objetivo es contextualizar tu relación con cada tuitero de manera correcta, si no dispones de un CRM Social las listas te ayudan a cubrir esa necesidad durante la conversación de twitter.

Recuerda que buscas el Contexto

El hecho de que separes ciertos perfiles en listas no quiere decir que el resto no importe, lo que propongo es agregar contexto en la medida de lo posible. No se trata de seleccionar perfiles y olvidarse del resto. Debes leer estas listas con otros criterios y probablemente estudiar su contenido cada cierto tiempo prudencial. Nunca descuides al resto de tu comunidad aunque no esté incluida en las listas privadas, cualquiera podría pertenecer y moverse dentro de estas listas, incluyendo a tu competencia.

8 preguntas que toda PYME debe hacerse antes de entrar en las redes sociales

Antes de que tu empresa comience su actividad en redes sociales, o justo ahora que quieres darle un impulso diferente, te propongo unas sencillas preguntas que como PYME debes saber responder. No se trata de hacer una compleja consultoría sobre tu organización (En realidad sí, pero esto es un post y no un manual). Son preguntas muy sencillas que no sé por qué parecemos olvidar en las redes sociales.

Questioned Proposal by Ethan Lofton (Eleaf) - Flickr

Questioned Proposal by Ethan Lofton (Eleaf) – Flickr

Las redes sociales son un terreno abonado para la improvisación. La imagen de gratuidad, instantaneidad y jovialidad puede que esté detrás de este hecho. Pronto (o demasiado tarde) aprenderás que eso no es cierto. Todo lo que se mueve alrededor de las redes sociales parece una Beta constante e invita a probar, correr y lanzarse, pero espero que hayamos aprendido. Hace poco Plenummedia publicaba una radiografía de las PYMES en internet:  el 90% de ellas tiene web, pero pocas adoptan una estrategia para ella.

La idea que hay que remarcar es que a hay que organizarse antes de hacer nada. En vez de presentar complejas matrices propongo una sencilla lista de tareas que están al alcance de cualquier empresa. Estas son las preguntas que debes hacerte:

1 – ¿Quién eres? Conócete.

Analiza que empresa eres, establece unos objetivos adecuados a tu mercado, sector y capacidad. Se puede ser muy ambicioso pero no desmedido. Hay sectores más proclives al social media que otros, y las mismas acciones funcionan de manera muy diferente según el sector y quién las protagonice. Tu comunidad no gira en torno a ti, pero tu credibilidad sí. No te presentes como una “persona” diferente, la estrategia social debe estar en sintonía con la estrategia global de la empresa. Quien seas determina en gran medida las relaciones sociales que vas a tener.

2 – ¿Qué quieres? Establece objetivos.

Discrimina qué quieres conseguir a nivel global, por red y por canal. En social media las mezclas son confusión: cada conversación debe tener su canal, y cada red ofrece oportunidades diferentes.

Valora la apertura de perfiles diferentes según sean tus objetivos incluso dentro de una misma red social; soy consciente de que esta opción complica mucho la gestión del día a día del equipo de social media, pero es fundamental que las comunidades tengan intereses comunes y que no trates de imponer tu comodidad aglutinando canales de manera artificial. Igualmente hay que ser prudente a la hora de abrir perfiles, debes poder controlar tu propia presencia.

Puedes segmentar por clientes (corporativo vs consumo), por actividades (servicio técnico vs ofertas) o por líneas de negocio (atacar el mercado alemán y el brasileño desde la misma página de Facebook no parece muy realista). Como regla general: cuanto menos local y más difuso sea el contenido menos engagement generará, eso es seguro.

3 – ¿Cómo eres? Desarrolla una identidad.

Este es uno de los aspectos más delicados: dotar de personalidad y consistencia a la identidad digital. Últimamente se habla bastante de la humanización de la marca y para ello muchas empresas simulan ser personas, pero creo que es un grave error. Las marcas hablan a través de personas y se comunican usando el lenguaje de su comunidad, pero no son personas.

Para “humanizarte” fíjate en el canal de comunicación de tu comunidad. No hay truco mágico que valga para todos, en un entorno B2B cierta imagen de lejanía puede dotarte de credibilidad y profesionalidad, en otros entornos esa misma lejanía puede machacarte sin piedad.

He visto empresas publicar fotos de barbacoas y piscinas (imagino que de los directivos) en fin de semana: eso no es humanización de la marca, es falta de profesionalidad y desconocer lo que quieres tú y tu comunidad. Puedes mostrar el lado humano de la marca (su equipo, sus oficinas, su día a día, su compromiso social) y escoger un tono de comunicación próximo y personal, pero no te equivoques: la marca no es humana ni se percibe como tal.

4 – ¿Qué tienes? Mide tus recursos.

Antes de comenzar a abrir redes sociales evalúa qué puedes ofrecer a tu comunidad, durante cuanto tiempo, y en que formato (cada red tiene sus contenidos preferidos). Mi experiencia me dice que las empresas aglutinan una ingente cantidad de conocimiento y talento sin ser conscientes de ello. Haz un listado de los temas que tu comunidad valora y busca en tu organización.

Algunos casos típicos de conocimiento que, adaptándolo,  puedes reutilizar son: memorias, manuales de uso/reparación, estudios de mercado/producto internos, preguntas frecuentes, presentaciones, vídeos y fotos, quejas (sí, quejas), memorandos legales, normas técnicas, notas de prensa, catálogos, el talento y la opinión de tus empleados (vale oro si se sabe aprovechar). Pronto comprobarás que tienes más conocimiento/contenidos de lo que pensabas, y que este contenido tiene mucho valor si se sabe adaptar y presentar.

Además de los contenidos debes considerar su longevidad, no puedes abrir perfiles sociales sin saber si serás capaz de seguir publicando de manera regular. Tus armas te dirán las redes en las que puedes actuar y durante cuanto tiempo, pero como regla general no abras redes sociales que no puedas mantener, Facebook es un cementerio de páginas sin actualizar.

5 – ¿Dónde actuar? Apunta antes de disparar.

Seguro que te han hablado maravillas de YouTube pero si tu empresa no tiene vídeos lo tienes complicado, y aún así hay quien lo intenta. ¿Te parece obvio? Pues en Facebook muchos hacen lo mismo, aceptan la red como “peaje” pero se niegan a interactuar con su comunidad. No hay redes obligatorias y mucho menos para las empresas (salvo quizás LinkedIn si tengo que elegir una). No cometas el error de complicarte la vida sin tener la posibilidad de obtener nada a cambio publicando contenidos que una red no acepta ni valora: vídeos en Flickr; tweets expandidos; gastar bromas en LinkedIn; etc.

Examina las mejores prácticas de cada red (y a tu competencia). Tras ese análisis considera los contenidos que ofrecen resultados y averigua si puedes actuar en ese medio. Como suelo decir “Facebook no es obligatorio”, no des por sentado que hay que estar en alguna red concreta. No todas las redes son conversación y en todas debes aportar valor o contenidos (no todo es curar y opinar). En algunas redes necesitas contenidos específicos y si no dispones de esos contenidos/formatos no te molestes en abrir canales por muy de moda que estén.

Si aún así hay redes sociales en las que necesariamente debes actuar y no dispones de nada que ofrecer tendrás que obtener contenidos de tu comunidad o bien adquirirlos de tus proveedores. No te empeñes en cambiar una red, no funciona.

6 – ¿Cómo actuar? Márcate unas reglas de juego.

Debes cambiar algunas cosas en tu empresa, establecer roles, determinar rutinas, designar equipos… No me extiendo mucho pero te recomiendo un post que he publicado hace poco llamado 4 documentos sobre social media que toda PYME debe tener. En este post verás que estar en social media es más complejo que darle la contraseña de Facebook “al más enrollado de la plantilla”.

En cuanto a tu actividad pública debes fijarte en las normas sociales que cada red impone, su lenguaje, práctica, costumbres, etc. Tumblr hace poco protagonizó una revuelta por los posts patrocinados, mientras que en twitter estos posts de pago parecen haber pasado desapercibidos. Cada red acepta comportamientos diferentes.

Compartir, agradecer, reconocer y participar son reglas de oro, pero dentro de cada red luego hay normas de etiqueta que debes aceptar (o contravenir de manera provechosa!).

7 – ¿Cuándo publico? Si hay alguien escuchando.

Este es uno de esos puntos de los que nadie te avisa hasta que los vas percibiendo. La cadencia y la frecuencia en redes sociales son críticas. Una táctica que funciona muy bien es ser constante y frecuente en tus publicaciones. Al ser constante impactarás a diferentes horas/públicos, podrás estudiar cuando eres más eficiente, y elevarás la tensión de la presencia de la marca. Una frecuencia estable aumenta la percepción (notoriedad) y beneficia tu credibilidad (notabilidad). Hay que tener en cuenta que la información en redes sociales se almacena mal y se recuerda peor, así que aparecer en el momento justo es vital.

Conseguir cadencia y frecuencia requiere saber fragmentar la información que vas a ofrecer en redes sociales. No se trata de trocear artificialmente un estudio, ni de repetir hasta la saciedad una publicación. Fragmentar la información para dosificarla y hacerla más líquida en redes sociales es un arte. No puedes entregar todo en el primer post y luego pretender que se mantenga la tensión por sí sola. Tampoco debes engañar a tu comunidad emitiendo mensajes crípticos que carecen de contexto e hilo conductor.

Ejemplo: en una ocasión decidimos abrir una serie de canales sociales  (Twitter, LinkedIn Empresa, SlideShare y Scribd) de manera espaciada pero continua en el tiempo para generar conversación/novedad de unos canales sobre otros. Si hubiéramos abierto los cuatro canales de esta empresa a la vez hubiéramos perdido gran parte de los impactos generados al concentrar todo el mismo día. Teníamos todo listo, pero queríamos que cada red beneficiara a las anteriores con su efecto “estreno”. Los usuarios de redes sociales lo son de varias a la vez, así que debes evitar concentrar todo en un mismo momento / lugar, salvo que la naturaleza de la acción lo requiera (p.e. apertura de un concurso).

Y entonces ¿Cuándo publico? Hay dos teorías, puedes elegir ser “Cola de león” o “Cabeza de ratón”. Personalmente creo que debes alejarte del entorno y estimar cuando estás impactando a tu comunidad de manera más intensa y con mayor calidad. No te sirve de nada que te lean 20.000 personas si sólo 20 de ellas son público objetivo. Así que olvídate del león, del ratón y de los posts que te dicen cuando publicar (por que se basan casi todos en estudios made in USA).

Las herramientas como SocialBro o los informes de Hootsuite te irán dando pistas (aunque siempre he temido que esas horas calientes son el resultado de mi propia actividad, que se reafirma estadísticamente). Por lo general, sigue tu instinto y sentido común, pero haz tus propias pruebas y no dejes de investigar datos sobre eficiencia por horas/días.

8 - ¿Qué voy a medir? Cómo saber que no te has perdido.

Intenta medir cuatro aspectos, no pretendo que sea una lista cerrada de métricas específicas:

1.- En tiempo: evalúa el tiempo que te ocupa el social media, puede que necesites gente, socios, proveedores o que debas dosificarte.

2.- En presupuesto: en social media nada es gratis, si estás leyendo esto le estás costando dinero a alguien. Si te ha inspirado el post has sido rentable, si no lamento haber sido el culpable de cercenar tu productividad. Lo más probable es que tu presupuesto se enfoque en disponer de contenidos profesionales (sobre todo multimedia y gráficos) y en publicidad/promoción de determinados canales.

3.- En la web: analiza el impacto que tus redes sociales tienen en tu web, acceso a formularios de registro, compras, reservas, descargas de documentos, etc.

4.- En resultados sociales: que no te quiten el sueño los followers, es un indicador obvio pero a veces se venden al peso o se regalan (#followbackteam). Busca resultados cualitativos (menciones, críticas, comentarios, preguntas, etc.) o cuantitativos (accesos web, RTs, Likes, formularios, seguidores activos, etc.). Sobre todo crea tus propios indicadores para descubrir tendencias: menciones/tweets, me gusta/posts, comentarios/posts, formularios por seguidor, etc.

Final

Como verás, es un proceso sencillo lejos de los formalismos, no pretendo presentaros un modelo formal sobre cómo establecer un plan de social media. Si tienes problemas en tu proyecto de social media busca entre estas preguntas/respuestas.

Muchos suelen buscar el fallo en el último post/anuncio. A veces el problema no está en tu última acción sino en la primera: ¿fuiste incongruente?

El lujo de tener incomunicados a los empleados

Los que nos dedicamos a temas de social media damos por supuesta la libertad para estar en contacto con nuestro entorno (social y profesional) desde nuestro puesto de trabajo. Principalmente porque “el entorno” es en realidad nuestro trabajo y así nos mantenemos actualizados, nos vigilamos, aprendemos y buscamos nuevos recursos e ideas: o sea, mejoramos.

Esta libertad no debería ser exclusiva de algunas empresas o de determinados puestos. Muchas empresas (algunas sin tener nada que proteger) han levantado auténticos muros a la comunicación de sus empleados. Y en el fondo es absurdo: no podemos prohibir que nuestros empleados tengan un teléfono móvil pero les cortamos el acceso a su email privado o a internet. Obviamente, hay responsabilidades cuyo compromiso con la confidencialidad lo exigen, pero no son las más comunes ni me refiero a estos empleados.

Ni oir ni ver, sólo callar

Silencio (DavidJGB – Flickr)

El hecho es que la antigua tendencia a especializarnos y promover la eficiencia en las empresas (a base de jerarquizar las decisiones) conlleva unos efectos secundarios no esperados. Y es que se pensaba que delimitando los procesos las organizaciones podrían actuar como verdaderas máquinas de precisión: incansables e infalibles. Con anterioridad a la irrupción de las nuevas tecnologías y las redes sociales el mercado beneficiaba a las instituciones que aplicaban este esquema corporativo. Podemos afirmar que hasta hace poco sólo se accedía al conocimiento por vía oficial. Los empleados simplemente respondían ante una serie tasada de tareas y no se salían del camino marcado. Era aburrido, pero eficiente.

Y de repente el mercado cambió como suele hacerlo, dejando a algunos en un extremo en el que no creían estar:

  • La innovación sustituye a la eficiencia.
  • El talento se impone a los procesos (Personalmente, creo que esta es la clave del cambio) porque las empresas no piensan, lo hacen las personas.
  • La folksonomía se muestra más rápida e imaginativa que la doctrina.
  • El valor percibido desplaza al valor añadido.
  • La experiencia de usuario reina sobre los estudios de mercado (que ahora buscan validar la experiencia de usuario).
  • La colaboración rompe los departamentos estanco.
  • El individuo por fin ocupa un lugar dentro de la organización.
  • El conocimiento es accesible para quien quiera o sepa utilizarlo, y no sólo para quien tenga los permisos y privilegios.
  • La comunicación horizontal gana adeptos sobre los canales verticales.
  • Los muros se rompen y permiten a las empresas aprender y ser observadas.
  • El mercado se democratiza y se convierte en (por usar los términos más típicos) un zoco o bazar.

La estructura en la que un individuo (o un grupo reducido) tiene la información y el management, y el resto simplemente acata órdenes crea grupos profesionales de “empleados ciegos”. Finalmente estos Pretorianosempleados ciegos” son incapaces de responder a un solo estímulo para el que no se les haya programado, no permitiendo la evolución.

Algunas empresas siguen cerrando las puertas de la sala de maderas nobles en la que 10 personas quieren ser capaces de imaginar como si fueran 1.000. Mientras tanto, la competencia cuenta con todos sus empleados, socios, proveedores, colaboradores, clientes, prensa, etc., para adquirir ese conocimiento más barato y gestionarlo con mayor agilidad. Como dice la Ley de Joy*: “en cualquier empresa siempre ocurre que hay más personas inteligentes fuera de la misma que dentro”. Si es cierto (Y así lo parece) cerrarse es negarse el derecho a aprender.

Esa cultura empresarial procesal sostenía un sistema en el que los empleados no tenían necesidades de información, comunicación ni conocimiento. Es decir, convenía que los empleados fueran impermeables y que no pensaran ni hicieran nada que no se les hubiera exigido. Obviamente, este esquema en sentido puro se da en pocas organizaciones, pero existe como base inspiradora en casi todas las empresas. Algunas compañías dejan ver ese sesgo innato por ejemplo en Facebook, borrando comentarios negativos en vez de considerarlos como inputs sobre los que generar valor (o pedir perdón). Y es que una cuestión es tener unos canales establecidos y otra muy diferente es no dejar que aparezcan otros nuevos que los mejoren, o considerar que todo lo nuevo es una amenaza al establishment.

Al final las empresas no son nada sin sus empleados, y si desconectas a tu gente cierras tu empresa al conocimiento. Este método de “eficiencia” agota su propio modelo empresarial, dado que los productos de la empresa se agotan sin ser capaces de renovarse e incorporar ideas nuevas a la velocidad de su sector o a la que la competencia lo hace. Por otro lado no sólo sufre la organización, alejándose del mercado; los propios empleados son cada día más susceptibles de ser sustituidos por procesos (software o recursos externos) dado que no se les ha permitido crecer ni evolucionar. La única manera de aguantar el ritmo es gastar ingentes cantidades de dinero en adquirir algo que podría ser gratis, o al menos no tan caro: conocimiento.

Llegamos al día de hoy, en el que descubrimos que gran parte de las normas internas de las empresas se basan en la necesidad del antiguo esquema de conocimiento e información. Algunas empresas se han dado cuenta de que ese no es el camino pero mantienen sus normas internas, algunas de ellas ridículas: puedes tener tu móvil pero no acceder a gmail ¿Cuál es la diferencia? Hace ya tiempo (2010) escribí un post sobre los beneficios de que los empleados estén en redes sociales, en formato decálogo. Hoy mantengo ese post como el primer día, y seguro que si lo reescribo será para aumentar las razones vertidas.

No es un problema que un empleado esté conectado: es un problema que el empleado desconecte de su empresa. Es un matiz que lo cambia todo. Un empleado con acceso a noticias, Linkedin, Twitter, blogs o wikis de su sector está conectado, forma parte y evoluciona con su mercado cada día. Otra cosa muy diferente que no defiendo es que los recursos humanos usen “su conexión” para sus intereses privados. Circunstancialmente he tenido que estar en una empresa en la que no existe casi salida al exterior por parte de los empleados, los muros son de hormigón en todos los sentidos. Los empleados de esta empresa irán poco a poco perdiendo “su conexión con el mundo”, irán desactualizándose, olvidando “su conocimiento” y perdiendo habilidades. Probablemente acaben por desconocer y minusvalorar “su talento”. Al poco tiempo “su empresa” no podrá beneficiarse de ellos porque les ha cortado las alas, así que no puede pretender que quieran, puedan o sepan volar.

Hay que remarcar que hablo de “su conexión” porque es “su talento”, y es “su conocimiento” del que se aprovecha y beneficia (legítimamente) la empresa. Ayer Mashable publicaba un artículo con un estudio que versa sobre la mayor productividad de los empleados conectados. Cada día queda más claro que no es una cuestión de matices u opiniones, y por fin comienzan a publicarse estudios que quizás terminen de hacer cambiar a algunas empresas sobre la necesidad de abrir sus muros, y los de sus empleados.

No pido, ni pretendo, que una empresa permita que sus empleados estén pendientes del último Harlem Shake de YouTube, de la familia en Facebook, Stalkeando a sus exparejas, o cotilleando Twitter para comprobar cual es el chascarrillo del día. Remarco la necesidad de promover un ámbito laboral en el que estar informado y conectado es positivo. Derriba los muros y establece unos límites ¡claro que sí! Pero abre tu empresa al mundo para que tus empleados incorporen conocimiento, contactos e ideas.

El mundo ha cambiado, gran parte de las fortalezas competitivas de las empresas ahora son valores individuales: talento, creatividad, colaboración, experiencia, atrevimiento, disrupción… Si te fijas en estos valores observarás que deben ser cultivados bajo otra cultura empresarial, y que se promueven permitiendo a los empleados estar informados, conocer, conectar y compartir. Tener a los empleados incomunicados es un lujo que no te puedes permitir.

Si alguno de tus empleados pierde el tiempo en Twitter o Badoo actúa, aún así seguirá siendo rentable ser abierto. Que no se te pudra el cesto por culpa de una manzana.

*Ley de Joy, la frase parece más una interpretación que una cita, pese a que he procurado confirmarla como cita he encontrado demasiadas divergencias sobre ella. De cualquier manera me parece una afirmación tan cierta que incluso no siendo una cita exacta merece la pena usarla en este ámbito.

¿Afirma la IAB Estadounidense que la privacidad de los usuarios pertenece a las marcas?

LA IAB Estadounidense ha declarado que la nueva y más restrictiva política de cookies de Firefox (ver noticia) es un “golpe nuclear a la industria publicitaria”. Hasta ese punto estoy de acuerdo con la IAB/USA: es un golpe que va a cambiar muchas cosas, el problema es lo que  después vienen a afirmar.

Con el nuevo Firefox las webs podrán usar cookies, pero las cookies de terceros sólo se podrán usar si el usuario ha visitado anteriormente sus sitios. O sea, se acaba la posibilidad de que cualquiera pueda trazar un perfil del usuario. En definitiva, se persigue evitar la posibilidad de que los navegantes se conviertan en un contenedor de cookies libres que ofrecen un perfil demasiado invasivo sobre ellos mismos. Esta estrategia deja más opciones que la política de Safari, pero dado que Firefox está bastante más extendido (1 de cada 4 navegadores aprox.) se trata de un ataque más serio a las posibilidades de hacer remarketing a través de redes publicitarias o de tener métricas más fiables, según la IAB.

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El problema llega cuando la IAB Estadounidense afirma que “se corre el riesgo de convertir la red en una auténtica máquina de generar spam”.

Para llegar a esta distopía publicitaria conclusión se basa en que los anunciantes, al no saber si se ha visualizado determinada publicidad con anterioridad, seguirán mostrándola de manera constanteEsta autoinculpación futura de ser una máquina de generar spam es una barbaridad, y lo es tanto en lo tocante a los usuarios como sobre la propia industria publicitaria.

Primero: acusa a la industria de ser “teleológicamente” spammer. Directamente concluye que o bien obtiene datos/cookies de los usuarios o bien se verán obligados a spammear (Entiendo que para garantizar que el mensaje llega). Creo que la industria publicitaria es mucho más que repetir mensajes, honestamente lo pienso.

Segundo: eleva a la categoría de verdad absoluta lo que las cookies puedan contener. Hay quienes borran las cookies cada cierto tiempo o comparten equipo, por ejemplo. Por haber, hay hasta quienes modifican las cookies por el placer de ser molesto (esto es anecdótico, pero real).

Tercero: centra el negocio de la publicidad/marketing en las cookies, olvidándose del resto, como el marketing de contenido / inbound marketing, los procesos de fidelización, las comunidades, el social media y el social CRM.

Cuarto (y más grave): la IAB Estadounidense considera que el hecho de que los usuarios tengan privacidad es una agresión. Y es que se habla de la privacidad de los usuarios como si ésta perteneciera a los anunciantes.

Creo que sólo el desconocimiento de los usuarios explica que a día de hoy haya tan bajo nivel de privacidad en algunos aspectos de internet, las redes sociales y la publicidad. Dicho de otro modo, parece que la privacidad de los usuarios pertenece a las marcas. Exagerado o no, es el planteamiento de base que se ha vertido, con amenaza de spam incluida.

No creo que el actual sistema de privacidad permanezca tal y como está establecido a día de hoy durante demasiado tiempo. Los anunciantes y las marcas debemos ir considerando otras opciones que no abusen de la privacidad de los usuarios, o que al menos no estén tan directamente basadas en la supuesta privacidad de la navegación.

IE10 y Safari ya han permitido a los usuarios tener un mayor control sobre cómo se les trackea así que me pregunto: ¿Es un golpe nuclear a la industria publicitaria? Sí, pero en parte y sólo tal y como está establecida hoy. Evolucionemos, los usuarios lo piden.

4 documentos sobre social media que toda PYME debería tener

De la misma manera que las empresas establecen unos protocolos sobre como se organizan, también necesitan tener disponibles algunos documentos que son clave en social media. No propongo una lista compleja de documentos, dado que asumo que en las PYMEs los equipos de social media y su propia estructura interna no permiten crear complejas “bibliotecas”. Sin embargo, hay 4 documentos muy sencillos que no deben faltar en ningún caso.

Si dejas todo el asunto de las redes sociales en manos de tu Social Media Manager podría parecer un asunto opaco y habrás creado un cuello de botella dentro de la empresa: es necesario integrar el social media plenamente en la organización. Por otro lado, en determinados momentos de crisis no se toman las decisiones correctas ni se ponderan todos los factores. Lo mejor es siempre prever y dejar establecidas una serie de cuestiones antes de que el fervor apañe la visión.

No se trata de confeccionar documentos complejos ¡Al revés! Por otro lado, es bueno que estos documentos sean conocidos por los empleados, sobre todo

Libros, de Jorge Mejía Peralta (Flickr)

Libros, de Jorge Mejía Peralta (Flickr)

por quienes se verán afectados de manera directa e indirecta. Incluso un documento con la estrategia social, eliminando factores que comprometan el éxito de la misma, es un documento que todos los empleados deberían conocer. Estos 4 documentos estarán en constante revisión, no hay versiones finales aunque las ideas principales deben estar bastante claras en la empresa.

Estos son los 4 documentos que no deben faltar, y que facilitarán mucho las cosas, especialmente cuando haya urgencias o problemas.

1.-Normas internas de los empleados en social media

Es uno de los documentos más olvidados del social media (¡tanto si se escribe como si se omite!). Estas normas reflejarán cómo deben actuar los empleados con respecto a la marca. No se trata de censurar la actividad privada en redes sociales, sino de orientarla en lo tocante a sus obligaciones profesionales. Si necesitas inspiración esta web te sacará de dudas y te orientará: base de datos de políticas de Social Media. 

Normalmente en el choque riesgos-ventajas de que los empleados actúen en redes sociales ocurre que los riesgos son “escandalosamente rotundos”, mientras que los beneficios son más silenciosos y sutiles. Tienes que medir ambos factores y decidir: en las empresas buscamos sumar, no evitar situaciones. Mi experiencia dice que los problemas (que los hay) son inferiores a las virtudes, y que al final se gana siendo aperturista, pero cada caso debe ser analizado por separado.

Las normas internas deben ser revisadas por Legal/RR.HH. en su contenido pero no en su redacción final: su lenguaje debe estar alejado de las típicas normas internas “legalistas”. Acompaña estas normas con recomendaciones o buenas prácticas en social media para los empleados.

2.- Estrategia social y por redes

Por increíble que parezca este documento falta en muchísimas empresas. En las PYMEs el día a día ya es bastante complicado pero, precisamente para restar complejidad, este documento es crucial y determinará tu actividad social. Sin este documento no podrás saber si has tenido éxito o no. No me extiendo mucho sobre este punto, salvo para anotar que:

  • Debe contener el alma de la empresa/marca como identidad digital.
  • Debe reflejar el planteamiento que tienes en cada red social. Cada canal tiene sus objetivos, mediciones, medios, y contenidos.

Este documento es clave para que tus proveedores de social media puedan ofrecerte soluciones adaptadas a tus necesidades. Por otro lado, la existencia de este documento garantiza que los proyectos puedan continuar aunque haya cambios en parte de los responsables de social media.

3.- Rutinas internas para el equipo de social media

En el momento de comenzar ya deberías tener claro quienes son los responsables de social media, sus tareas, sus medios, sus responsabilidades, que decisiones pueden tomar de manera autónoma y cuales no (sobre todo estas últimas), y como se relacionan dentro de la empresa con el resto de áreas: generación de contenidos, ofertas, atención al cliente, programación de eventos, etc. Todos deben tener su rol claro, y debe estar decidido de manera anticipada. Social media no es tuitear, subir vídeos ni escribir posts: es actuar con identidad propia dentro de una comunidad que afecta a tu empresa (stakeholders).

A las rutinas  se le debe anexar (si existe, y si no corre a redactarlo) las normas que la empresa tenga para gestión de crisis. Las situaciones de crisis se pueden prever en casi todos los casos, y tu equipo de social media debe tener las respuestas antes de que haya preguntas. En internet la simple tardanza ya es una mala respuesta ante los usuarios, la agilidad en la toma de decisiones puede ser tu factor de éxito ante una crisis.

4.- La navaja suiza: libreta de utilidades

El último “documento” es en realidad una mini colección de listados cruciales para cuando las cosas se aceleran se requiere acceso rápido a información concreta. Tener ese documento preparado y estandarizado sirve para cuando el equipo de social media está ilocalizable, de vacaciones o de día libre o (espero que no) lo hayas despedido.

Herramientas y Passwords: es fundamental que las passwords estén accesible de manera segura al equipo de social media y a determinados niveles de la Gerencia. Si sólo una persona conoce esta información estás en peligro, si la conocen demasiados también. Es igualmente importante describir cómo acceder a los servicios/apps y resumir qué es lo que hacen. Por ejemplo, si necesitas desconectar algún servicio (por seguridad, claves comprometidas, automatismos programados, etc.) hay que saber qué se desconecta exactamente y a qué afecta.

Métrica: hay que tener los datos más básicos (semanales o mensuales) disponibles. Otra cuestión son los informes específicos y propuestas de actuación, pero las cifras clave deben ser un dashboard accesible y fácilmente actualizable. Estos datos son necesarios para la toma de decisiones ágil si realmente el social media está integrado en la empresa.

Calendario editorial: no esta de más saber en todo momento qué carga de trabajo hemos asumido y qué disponibilidad tenemos para el resto del año. Este calendario nos permite, regular nuestras fuerzas y aprovechar nuevas oportunidades no previstas y ser flexible.

Contactos: debe contener los datos de contacto del personal de social media y de todos los involucrados en una potencial gestión de crisis, proveedores, responsables de enlace en el resto de departamentos, etc. En determinados momentos no se puede perder el tiempo buscando cómo ni a quien contactar, ni debe ser confuso identificar quienes son los responsables de determinados asuntos.

Presupuesto: el social media no es gratis. Saber cuanto queda nos dice que acciones (y su coste de oportunidad) podemos valorar sin tener que elaborar complejos informes.

Resumen

Soy consciente de que hay muchísimos documentos necesarios: bb.dd. de publicaciones, keywords, informes de rendimientos, listados de clientes, etc. Estos 4 documentos son fundamentales para poder estar siempre  centrados en nuestras actividades y tener un equipo de social media ágil e independiente. Sin estos documentos la rutina y el azar será quien marque el futuro social de la empresa, y cuando haya situaciones de emergencia nadie tendrá claro qué hacer, a quien contactar, ni como hacerlo.

5 cuestiones que debes pensar antes de cambiar Google Reader

Estos días es imposible no haber leído algún post con recomendaciones sobre cómo sustituir Google Reader una vez que cierre. Y me sorprende la poca o nula atención que se ha prestado sobre las verdaderas virtudes de Google Reader. Sinceramente casi todos los posts son iguales, y muchos son espantosamente simples. Algunos apenas vomitan repiten la misma información sobre cada lector, sin caer en la verdaderas fortalezas de Google Reader para proponer sus alternativas.

Feedly parece el sucesor. Yo uso Feedly, desde hace al menos un año y medio (no lo recuerdo, pero sí sé que ha cambiado mucho estos meses). Feedly, y el resto de alternativas, son grandes lectores, pero sólo son lectores, no son comparable a Google Reader. En realidad uso Feedly para leer mis feeds de Google Reader, pero el músculo es Google Reader.

Google Reader Logo

Google Reader

Google Reader es casi insustituible pero no como lector. De hecho Google Reader es un mal lector de feeds (casi diría que muy malo), la usabilidad y la estética es más que escasa. Las opciones están dispersas, juegan al escondite, y hay que hacer mil clicks para cosas realmente sencillas. Sin embargo es insustituible por otras razones que no he leído en casi ningún post.

Hay al menos 5 características que no cumplen (al menos en su totalidad) ninguna de las alternativas que los magnificos posts recomiendan. Para sustituir Google Reader deberías buscar que tu lector tenga algunas de estas opciones:

1.- Uso de una BBDD/respaldo de Feeds independiente del lector/lectores: Google Reader es ante todo una base de datos de Feeds a la que conectar tus lectores. Eso ofrece independencia del lector y permite conectar diversos lectores a la misma base de datos a la vez. Sobre Google Reader puedes, ademas, conectar otros servicios de terceros (IFTTT). Por ejemplo, conectándote a Google Reader desde Feedly podías atacar tus feeds desde el móvil y con RSSOwl desde el PC. Te conectabas a la misma base de datos de feeds, marcabas etiquetas, lecturas, estadísticas, etc. Eso no lo vais a encontrar en ninguna de las opciones que los blogs se han apresurado a recomendaros.

2.- Multiplataforma: Como puedes conectar múltiples lectores a tu base de datos de feeds puedes desconectarte cuando quieras sin perder nada. Ahora, sólo podrás usar un lector de Feeds, así que te aconsejo que busques uno que sea multiplataforma (al final no son tantos) de verdad, no propietario de determinados Sistemas Operativos.

3.- Sincronización, exportación e importación de Feeds: “Conectar” (que no importar) implica que desde cada lector puedes aumentar/reducir tus feeds y tener todo sincronizado en tiempo real, así podías ser multiplataforma sin preocuparte de repetir acciones o revisar feeds ya leídos. Google Reader además te permite importar y exportar tus Feeds. Cuando busques otro lector fíjate en la posibilidad de exportar tus Feeds si más tarde decides usar otro lector. Esta última opción sirve para tener copia de seguridad, ayudar a tus amigos / comunidad cediendo tus feeds, o simplemente probar otras opciones!

4.- Google Reader era un estándar. Sí, muy filosófico y tal… Pero cobra cuerpo con, por ejemplo, las extensiones a medida y los servicios de terceros. Hay disponibles para Google Reader extensiones para personalizar tu lector. Una de las más útiles que he probado es aquella que te marcada cada feed con un índice de autoridad de manera que podías leer tus feeds discriminando por la autoridad de las fuentes. Pero también podías acceder a servicios de terceros como IFTTT para trabajar con tus feeds y reutilizar información de manera automática.

5.- Podías crear tu propio Feed de RSS: Una de las posibilidades que más voy a echar en falta es la de poder crear tu propio Feed. Podías crear un feed público de aquellas noticias que marcaras con una etiqueta. Eso te convierte en publicador, no en mero lector. Esta opción no está en casi ninguna de las opciones que nos ofrecen.

Las alternativas que os proponen en casi todos los posts son meros lectores, muy gráficos, y poco más. ¡Y es que no hay mucho más! Parece que el RSS no está ya de moda.

Estas 5 ventajas de arriba abren la puerta, y lo digo por experiencia propia, a la gestión de contenidos por parte de equipos. Con Google Reader como base se puede trabajar contra la misma base de datos de feeds para organizarse en equipos de social media (monitorización, curación de contenidos, boletines internos, feed para redes corporativas, etc.).

Un ejemplo real sin entrar en detalles: Llevamos más de 1 año añadiendo Feeds a la BB.DD. de medios a monitorizar de mi (ex)empresa. El programa RSSOwl atacaba los Feeds de Google Reader desde mi PC, y mediante su sistema de filtros y búsqueda de palabras clave reducía cerca de 4.000 noticias a 150 “candidatas” sobre las que actuar manualmente. Además de reducir la lista, asignaba diversas etiquetas de manera automática, que eran reconocidas por Google Reader, el cual permitia su lectura desde el Feedly de mi móvil, y/o el lector (Pulse, GoodNoows, Flipboard, etc.) de una Tablet. Estas candidatas acababan siendo parte de los contenidos que la empresa publicaba en sus canales sociales. Y dado que Google Reader permite crear un RSS podías guardar todo lo que habías cotejado/publicado, o republicarlo en el Boletín de la empresa. Todo esto era posible dado que los Feeds eran independientes, sincronizables, portables, conectables y estándar.

Las opciones que los blogs se han apresurado a comentar simplemente sirven para leer las noticias, Google Reader era mucho más que eso, era una pieza fundamental en el ecosistema de los profesionales de la información. Yo aún no he encontrado la alternativa, pero creedme que cuando la encuentre os la presentaré.

La noticia de Google Reader es doblemente tristre, primero por que desaparece la mejor opción para tener un respaldo (o BBDD) de tus feeds y ser independiente, y segundo por que se demuestra que algunos de los posts que leemos responden, a veces, a la necesidad de ser los primeros en aportar, lo que les convierte en algo superficiales (claro que con ofertas de 2€ el post que se ven en algunas webs…).

Os recomiendo (con fervor) leer el blog de www.derrotero.net, os garantizo que sabe de lo que habla y más en este tema de gestión profesional de la información.