Platón, el tiempo y el acceso instantáneo a la información

Writing (By Jonathan Kim - Flickr)

Writing (By Jonathan Kim – Flickr)

Este es mi último post. No tengo tiempo para escribir, pero no quería abandonar el blog sin dejar claro si me caí por un precipicio o es que ya no encuentro el botón “publicar”. Siento que tengo fotos que hacer, libros que leer, manuales que comprender, Moocs a los que atender, trabajo que deslizarle a un compañero, además de la familia y cierta necesidad de salir a correr para disfrutar, no para liberar tensiones.

Como último post traigo un párrafo en el que Platón (a través de los diálogos de Sócrates y Fedro) habla sobre la “invención” de la escritura. Tras leerlo sería bueno replantearse alguno de nuestros mitos actuales (porque pensar es bueno) independientemente de las conclusiones que alcancéis. Yo, me he reposicionado al menos en 3 mitos (soy de esos que a veces cambian de idea ¡qué se le va hacer!) que tras el párrafo luego os explico.

Platón, muy poco fan de la escritura

¡Oh rey!, le dijo Teut, esta invención (la escritura) hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubierto un remedio contra la dificultad de aprender y retener. —Ingenioso Teut, respondió el rey, el genio que inventa las artes no está en el caso que la sabiduría que aprecia las ventajas y las desventajas que deben resultar de su aplicación. Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, le atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.

Mito 1: ésta es una época especial

No nos cansamos de enmarcarnos dentro de un período histórico único e irrepetible. Como si nunca antes hubiera habido avances, ideas o innovaciones. Creemos ser los únicos que han experimentado el vértigo de la innovación, cuando durante siglos ha habido gente que tuvo esa sensación de avanzar hacia lo desconocido.

Esta es una edad tan especial como cualquier otro tramo histórico. Quedan muchas cosas por ocurrir y desde luego venimos de un largo camino. Estas innovaciones que ahora parecen significarnos como especiales son las mismas que nos hacen ya obsoletos a los ojos de la siguiente oleada de cambios.

La escritura daba vértigo hace tiempo, y parecía que iba a crear una oleada de gurús “insoportables en el comercio de la vida”. Y es que la innovación es una línea continua, no es algo exclusivo de estos días. El pasado no es peor, simplemente es una fase por la que había que pasar. Juzgar el pasado con criterios tecnológicos, sociales o morales actuales es uno de los mayores errores que podemos cometer. Y por ello lo que hoy es tu clave de negocio mañana puede ser un pésimo argumento pasado de moda: Nokia, Kodak, Polaroid, AltaVista, Explorer o Naranjito.

Pero aquí estamos, pensando que nunca antes nada fue tan interesante mientras adoramos los selfies de gente a la que le modifican la voz cuando canta o le alisan la piel cuando le sacan fotografías.

Mito 2: no hace falta aprender, sólo hay que gestionar conocimiento

Este mito explica que, de repente, el nuevo/a de la oficina que tiene 19 años abronque a un cliente por haber entregado el briefing tarde (¡afortunado él, que tiene briefing!). Creemos saberlo todo por el mero hecho de haber extendido nuestra memoria de manera artificial, y cuando nos ponemos en marcha cometemos errores de bulto. Tenemos las herramientas, pero no hay ningún plano. 

Ahora disponemos de tanto acceso a tanta información que hemos provocado dos problemas de sobra conocidos:

  1. Infoxicación (o mala gestión del RSS).
  2. Falta de filtro mental (o mala gestión del RSS y peor criterio para leer) y de desconexión.

Y esos dos efectos provocan que:

  1. Seamos más manipulables, dado que creemos tener al alcance nuestra mano todo lo necesario. Pero en muchos casos apenas tenemos juguetes que son producto del efecto agenda por el que pensamos sobre lo que nos ponen delante. No somos tan dueños de la conversación como creemos dado que a veces acudimos a verdades y argumentos precocinados. Finalmente, no hay que olvidar que tenemos tendencia a leer y creer lo que de antemano estamos predispuestos a aceptar, y más aún si se discute sobre ello: nos polarizamos con demasiada facilidad.
  2. Adoremos el aprendizaje individualizado a través de la experiencia (el fin de la formación clásica): me parece un mal camino si no se modula, porque se acerca mucho a excluir la generación de ideas desde el reposo (y el repaso) intelectual que da el estudio, la reflexión y el razonamiento “no práctico“. Te propongo que desconectes socialmente un par de meses y lo entenderás. Esta nueva formación es un camino con prometedores posibilidades pero con evidentes peligros.

Seguro que las cosas van a cambiar mucho, tanto en formación como en el acceso a la información. Pero tener en favoritos un wiki, ver dos vídeos y disponer de un contrato de beca de 7 años de duración tampoco es la solución a la formación, de hecho por ahora apenas sirve de truco para no pagar a los empleados más jóvenes.

Mito 3: las innovaciones siempre son buenas, y además imparables (y ya de paso quemadme a esos Ludditas).

Ser “novedoso” es una apreciación basada en un criterio de cantidad (edad), no de calidad. Las innovaciones ni son buenas ni malas; son meros intentos de evolución, ya sea en el terreno del diseño industrial, social, de procesos, formación, etc. Las innovaciones tienen una fase de aterrizaje entre nosotros, y algunas provocan avances humanos y otras no. ¡Claro que la escritura es un gran invento! Pero su bondad no radica en su novedad, sino en su utilidad.

Existe una tendencia a considerar a priori que lo nuevo es mejor y además inevitable. Como ejemplo extremo os emplazo a leer los comentarios de muchos (demasiados) sobre el Celebgate. Parece que la tecnología se justifica en sí misma, de manera circular. Hubo al menos dos corrientes de excusas en el Celebgate (una técnica y otra emocional): “está bien publicar las fotos porque se podía hacer” y “la culpa es de ellas por sacarse las fotos”.

Y ese razonamiento trae un argumento que asusta: dado que era posible técnicamente (y hasta sencillo parece ser) era lógico que ocurriera, y por tanto es legítimo. Este razonamiento habilita cualquier innovación de manera automática.

Pero esta excusa se desmonta sola y junto con la otra nos permiten averiguar qué hay cromañones entre nosotros que parecen haber sobrevivido a la última glaciación. La “posibilidad técnica” no implica legalidad. También “se puede” robar un banco (o las tan de moda gallinas) y no por ello adquiere legitimidad al ser posible. Sin embargo hay quien defiende que si algo es posible entonces debe ocurrir (como si solo la tecnología fuera ‘posible’).

¿Entonces que nos quiere contar Platón?

¿Critica Platón los ordenadores?¿las redes sociales?¿los blogs? ¿la wikipedia?¿los gurús? ¿las sopas de letras? No se trata de eso, quizás la crítica de Platón sea sobre la poca capacidad del ser humano de perfilar nuestras propias ideas, así como de sus peligros. Eso se repite a lo largo de la historia a través de múltiples formatos. Hoy día son los wikis, blogs y redes sociales, etc.

En el futuro puede que el acceso a la información y la comunicación sea a través de implantes electrónicos, no lo sé. Pero será lo mismo porque en el fondo nuestro cerebro es una excelente máquina de crear atajos, resumir situaciones y llenar huecos para tener una imagen consistente de cuanto nos rodea. Y por ese hueco (atajos, reconstrucciones y resúmenes) es por donde nos engañamos a nosotros mismos y nos engañan nuestros semejantes.

Me despido, pero te leo en Twitter (salvo que ponga #followbackteam en tu Bio).

Gowex: el engañement o como querer que nos mientan

Gowex logo

Gowex (autor: Gowex, en Flickr)

No voy a comenzar diciendo que lo de Gowex se veía venir, por que no sería cierto. Pero sí que es cierto que hace unos meses conversaba con unos amigos y comenté que no entendía lo de Gowex, que ofrecía una tecnología ya superada. Me cayeron palos de todos los colores por mi comentario.

Intente explicar a mis amigos que con el despliegue de 4G (y lo que nos rondará morenos) no veía ningún sentido a Gowex, y mucho menos a medio o largo plazo. Yo apenas veía un nicho, pero desde luego no un nuevo monstruo. Mis amigos me llamaron de todo y perdí el debate por aplastante inferioridad numérica. Tras el debate pensé que desconocía los entresijos de Gowex y que yo no alcanzaba a entender su modelo de negocio.

Ahora empiezo a entender que ese día yo tenía dudas por que mi sentido común me decía que algo fallaba. Pero mis alertas estaban siendo apagadas porque todo el mundo quería creer. El respeto que se le presuponía a Jenaro García y el culto hacia su personalidad, el ‘guruismo coacher’, pudo con mi intuición inicial y pensé que debía ser yo quien se equivocaba. Todo el mundo opinaba en una única dirección.

Mis amigos me dicen ahora que lo de Gowex es un hecho aislado, que era imprevisible, que han fallado todos los órganos de supervisión, colocadores, casas de análisis… Pero de nuevo mi sentido arácnido me dice que no, que Gowex es el síntoma de algo más. Hemos construido muchos negocios basados en expectativas, que en muchos casos sólo se fundamentan en promesas.

Ahora se habla de Gowex como la historia de una mentira contable, pero también podría ser la historia de una persuasión constante a inversores, socios, proveedores, clientes, empleados y en general a la sociedad. Y en ese punto es en el que digo que es síntoma de algo más.

Es el síntoma de que somos víctimas del engañement. Y me refiero al ‘engañement’ como máxima expresión de cuando nos excitan con artificios para nublar nuestras precauciones e inflar las expectativas confundiéndolas con nuestros deseos. Es fácil acudir al ‘engañement': basta con aplicar una serie de verdades genéricas. Se trata de frases tan amplias como para no aportar nada en situaciones concretas, pero que a la vez son irrefutables. Es el liderazgo mal entendido.

Seguimos prefiriendo promesas a proyectos, mantras a razonamientos y tweets a informes. Hemos acortado y vaciado de contenido la información y hemos resumido hasta el extremo con frases grandilocuentes. Entre todos hemos establecido lo que hay que creer (al líder), lo cual engorda las expectativas de negocio, que a su vez engordan las de inversión. Y todo funciona hasta que alguien dice basta o alguno en la cadena deja de creer.

Hoy día es difícil distinguir a un charlatán de un profesional, por que todos dicen lo mismo. Jenaro García, un líder de tomo y lomo, repetía slogans de coaching desde hace años y todos le aceptamos por su liderazgo, es decir: se retroalimentaba. Ahora pensamos que todo es culpa del supervisor, pero no hemos hecho autoevaluación sobre lo que queremos creer.

Simplificamos en exceso, y mira que me encanta la sencillez. La vida es compleja, los negocios, las relaciones sociales, las expectativas, el management, los estados de ánimo de los empleados… Todo es complejo, y no podemos ir al almanaque a buscar frases hechas para encontrar soluciones. Las razones son sencillas, los hechos nunca.

La intuición me decía que el Wifi era un tecnología obsoleta comparada con la movilidad que ya tenemos a costes relativamente aceptables. Pero el engañement generalizado me pudo: eran demasiadas las ganas de creer en esfuerzo, levantarse, luchar, emprender, creer, deseo, etc.

Otro ejemplo: Hace unos años fui a una charla de un tal Brian Solis (Sí, lo sé, está en un altar en muchas oficinas), su presentación me pareció espeluznante: vacía, confusa, una amalgama de frases tuiteables con gráficos de tercera mientras colocaba su nuevo libro en el atril para que todos pudiéramos comprarlo. Eso sí, es un gran orador.

Brian llegó a afirmar, sin rubor, que debíamos impactar al menos 3 veces al día a nuestro público objetivo para generar engagement… y ahí dejé de escuchar. Todos aplaudían y se emocionaban, salvo unos pocos.

El caso es que algunos siguen creyendo en él por que entre todos han decidido que hay que creer en él. Pero si en vez de Brian Solis hubiera salido alguien desconocido de una consultora española con esos gráficos y su libro sobre el atril nos lo hubiéramos comido con patatas. Entiendo que Brian es mucho más que lo que vi ese día, pero pensar eso no me tranquiliza.

La simpleza es algo grande, y puede ayudar a comprender. Pero puede ser el mejor disfraz para la cancamusa, es un arma de doble filo.

Lo de Gowex no se veía venir, pero lo de simplificar hasta extremos absurdos sí se veía venir. Hay gente en Twitter que tiene éxito por que su capacidad límite coincide con la de la red: 140 caracteres. Y el nivel que las marcas han establecido en Facebook  para ser entendido viene a mostrar hasta que punto el continente ha determinado el contenido.

Hace tiempo hice mi propio experimento personal sobre redes sociales, apagando todas. Fue sorprendente debido a la capacidad de pensar de manera compleja, de abordar asuntos de manera más intensa y completa.

La prisas, el mal llamado Real Time, las interrupciones, escribir para el SEO, pensar en forma de Tweets, los decálogos, las frases y citas famosas, los mantras del coaching, la burbuja del emprendedor… Todo es inteligencia colectiva prestada en la que hemos decidido que hay que creer, usar y tirar.

Quien no crea será expulsado del grupo argumentando que ‘no comprende’, ‘el mundo ha cambiado’, ‘no ha sabido adaptarse’, y mi preferido ‘la tecnología lo permite’.

Hay que trascender en las ideas, valorarlas, tomarse un tiempo y estudiar pros y contras. No se trata de escribir tomos de 200 páginas con modelos de negocio pero sí de evitar atajos alegando el ‘Canvas Model’, el cual permite que algunos disfracen sus carencias usando la simplicidad.

Las personas son complejas ¿cómo no va a ser compleja la comunicación? Muchos habréis dejado de creer en el Jenaro, el líder caído, pero seguiréis a otro nuevo que hará lo mismo: usar vuestro deseo de creer. Tejed vuestras propias opiniones, no repitáis las frases hechas.

Por qué tu próxima propuesta debe ser una chapuza

Sin título, de Luis Zafra (Flickr)

Sin título, de Luis Zafra (Flickr)

¿Suena extraño verdad? Se supone que debería ser al revés, tus propuestas deberían ser perfectas, limpias y con una imagen que convenza ¿No? En realidad hay truco, dado que tu propuesta debe ser una chapuza siempre y cuando se cumplan dos condiciones:

  1. Se trate de propuestas internas de la empresa.
  2. Debes tener deseos de que tu propuesta sea enriquecida por tus compañeros.

¿A qué me refiero con propuesta?

En primer lugar excluyo, obviamente, las propuestas dirigidas a clientes, socios, proveedores, etc. Me refiero a aquellas propuestas internas que inician un camino previo. Se trata de borradores que acabarán como proyecto frente a, por ejemplo, tus stakeholders.

En segundo lugar entiendo que cuando elevas o compartes una propuesta interna lo haces para enriquecerla y completarla. Si tu deseo es llevarte el mérito entonces puedes seguir leyendo, pero haz justo lo contrario de lo que digo. Pero si realmente deseas aprovechar la creatividad de otros entonces sigue adelante con la chapuza.

¿Por qué debe ser una chapuza?

El formato de una propuesta es importante, pero lo es por los efectos que genera y no por la estética o la perfección formal que presente. Es decir, no se trata de alcanzar la estética sin motivo ni de asumir que la misma aporta valores positivos sin condición.

El formato y la estética tienen sus propios valores. Ambos aportan veracidad, proponen estabilidad y mueven a pensar que todo está equilibrado, cerrado, aceptado y pensado. Sin embargo, cuando lo que quieres es someter una idea o propuesta a todo tipo de cambios y opiniones esos valores son justo lo que debes evitar.

Debes buscar confrontar tu idea para poder perfeccionarla y aumentar su valor. Cuando haces una propuesta (un borrador) lo que quieres no es la aprobación en primer término. El óptimo es perseguir una inercia que critique, que proponga cambios, que someta a juicio y que mejore la propuesta. Lo que estás buscando, o deberías, es creatividad para cambiar los contenidos del proyecto y que éste sea mejor. Así pues, esa tendencia a aceptar como cierto lo bello no te conviene, al revés, te perjudica.

El camino debería ser: propuesta1 > cambio > propuesta2 > cambio > propuesta-x > aprobación. Si buscamos atajos lo único que conseguiremos es eliminar cualquier posibilidad de enriquecer nuestras ideas, esas por las que luego deberemos responder.

Cualquier diseñador te confirmará que funciona igual que el borrador de, por ejemplo, un anuncio para un cliente. Primero establecemos la idea principal, y sobre ella vamos puliendo y definiendo los detalles para alcanzar una meta o “arte final”. Sobre este punto recomiendo este post de Yorokobu sobre la técnica del brazo peludo.

¿Qué ventajas tiene una propuesta que carezca de formatos cerrados?

Suena arriesgado acercarte a un superior y decirle que quieres someter una propuesta al equipo, y aparecer con un papel que contiene unas ideas claras pero ‘poco trabajadas visualmente hablando’. Pero esa es la mejor manera de obtener la creatividad y los aportes de terceros.

Las ventajas de prescindir de formatos superfluos, cuando no histriónicos, serían:

  1. Te centras en lo importante: las ideas de la propuesta.
  2. Evitas juicios sobre el formato que contaminen la apreciación de los contenidos propiamente dichos.
  3. Facilitas los cambios, tanto a nivel mental como práctico.
  4. Creas un entorno en el que añadir y restar contenidos es fácil para los participantes.
  5. Eliminas prejuicios al dejar el documento abierto.
  6. Generas un clima en el que el proyecto es de todo aquel que participe, consiguiendo mayor engagement interno con la idea.
  7. Fomentas la colaboración.
  8. Evitas duplicidad de tareas de formato. O sea te ahorras mover todo tipo de bloques de texto, capítulos, índices, gráficos, negritas, cursivas, etc.

El caso es que en las empresas solemos hacer justo lo contrario. Tenemos una idea, la esbozamos, buscamos datos que fundamente nuestra visión (y de paso desechamos los que la contradigan) y finalmente encerramos todo en un precioso documento que acaba siendo rígido, cerrado, definitivo y probablemente erróneo. Si lo haces en PowerPoint entonces hay “bola extra” dado que sólo sobre mármol será más difícil cambiarlo.

Lógicamente hay desventajas si presentas un documento abierto: no quedas de héroe corporativo y la idea es de todos, no tuya. Eso pica, y no hay rascador válido contra ese escozor. Pero eso no suele ocurrir en España ¿no?

Prepara tu próxima chapuza

Así que ya sabes, no pierdas demasiado el tiempo con el formato de tus propuestas, ideas o prototipos. Céntrate en la idea, da rienda suelta a tu creatividad. Cambia, modifica, critica, destruye y construye. El formato es para los clientes, va en el precio, pero esa es otra historia.

Si tu superior te hace alguna observación sobre el formato simplemente dile que estáis en el mismo equipo. Se trata de construir, no de emitir certificados ni visados.

¿Qué está ocurriendo en Twitter?

Twitter, o algo parecido

Twitter, o algo parecido

Es una pregunta sencilla pero recurrente, sobre todo en los medios tradicionales. Os avanzo que respondo directamente al final de este post, y es que antes quiero exponer por qué creo que se dirige hacia donde se dirige. Estos días todos hemos podido leer (trending topic del mes) sobre qué es delito y qué no lo es en Twitter, noticias de arrestos por amenazas, artículos sobre acusaciones de racismo, y en general todo tipo de relaciones sociales al nivel de los comentarios de la prensa deportiva.

Quien no tiene Twitter, o acaba de llegar, piensa ¿qué pasa con Twitter? ¿hacia donde va? ¿qué nos pasa cuando tenemos 140 caracteres en la recámara y hemos quitado el seguro? Antes de responder a estos interrogantes te expongo mis razones. Si eres tuitero impaciente puedes leer el final.

Hay al menos 5 puntos que marcan un recorrido claro. Hace tiempo escribí un extraordinario e injustamente valorado post llamado Twitter se muere. Hoy quiero completarlo con estos 5 puntos que dinamitan el disfrute de Twitter, y socavan su utilidad real si no se lucha contra ellos.

1. Hablamos, pero no escuchamos

Hay una gran frase que dice: “si no tienes nada interesante que decir es mejor estar callado”. He leído en diferentes sitios una versión que reza así: “si no tienes nada interesante que decir, dilo en Twitter“. Por algo será, nos guste o no la fama de Twitter empieza a ser muy negativa fuera de la propia red, y dentro no faltan desencantados.

La cantidad de gente que publica noticias que no ha leído, sobre temas que no ha valorado, o links que no ha visitado es demencial. Se puede ser un genio, saber mucho o saber poco y querer participar; es totalmente legítimo tener una voz propia por muy inexperta que sea. Yo mismo desconozco muchas cosas y estar en redes sociales me ayuda a adquirir conocimiento o valorar otros puntos de vista. Pero lo que no se puede hacer es hablar por hablar y sobre todo premiarlo.

No es legítimo masacrar a tu “audiencia” con todo tipo de informaciones que son ajenas para el emisor ni defender por igual puntos de vista excluyentes, o publicar cualquier astracanada que no ha sido leída. Algunos ya ni leen el título, simplemente activan el RSS + IFTTT + Twitter.

Todo ocurre en aras de la sacrosancta visibilidad, hemos convertido la conversación en una mera acumulación de outputs sin sentido ni filtro previo. Es como si en un debate ganase quien más palabras dijese.

2. Los automatismos

Los automatismos son los hijos avezados del punto 1. Si hay gente que manualmente se dedica a atormentarnos con tantos tweets como gambas hay en el mar, imaginaros lo que puede hacer un gurú mediante los automatismos.

Los automatismos son una excelente vara de medir la conversación. Esas parejas que sólo dicen “si cariño, si cariño, si cariño” sin escucharse nos parecen graciosas. Pero el gurú que nos envía cerca de 250 noticias diarias nos parece un crack. ¡Y es un crack! ¡Alguien que cuida su marca personal, hace running, prepara gin tonics, trabaja y se lee más de 250 artículos al día para compartirlos es un crack! (Nótese cierta ironía).

Pero esto no es cosa de autónomos sin escrúpulos ni de espabilados corporativos. No, esto en algún momento fue contagioso y alguien de una gran marca dijo “Eh! ¿para qué voy a pagar a gente que sepa de comunicación si con un bot puedo responder a todos mis fans?” Pensar que un bot puede generar engagement es como sentir amor verdadero por un juguete sexual, perdón por el ejemplo pero es que así se entiende en todo su esplendor.

Y debió ser así como Bank of America decidió que era más importante el hecho de responder que saber con quien hablaba y sobre qué. Es sencillo de entender, pensaron que podían sustituir las relaciones sociales por automatismos para ser más social. ¿Suena raro verdad? ¡Es que es raro!

Mención aparte merecen las herramientas que republican posts antiguos. Es como darle de comer al gato una lata de atún caducada. Entiendo el efecto positivo que hay en ello: ganas visibilidad rentabilizando contenidos antiguos. Pero no sé si sus usuarios entienden que tiene un coste: envías contenido caducado y muestras que los medios tradicionales que criticas en tu blog son iguales que tú (no escuchan).

3. Trampas al solitario: disfrazando la amistad

Hace tiempo hablábamos de “humanizar la marca”, ahora nos centramos en las emociones. El problema radica en ir más allá y utilizar los automatismos para disimular la amistad y no para gestionar mejor el día a día. Y esto no ocurre sólo con marcas de otros países, esto mismo le pasó a una marca tan local como Springfield. El “descubridor” del bot mugía a la marca y ésta le respondía encantada. ¿Somos ganado para las marcas?

Las marcas (en general) no hablan con la audiencia, hablan a la audiencia. Son ellas las que tienen el CRM, unos objetivos, listas organizadas, herramientas avanzadas y procesos preestablecidos. Estos hechos conforman una conversación de “1 a 1.000″, y no de “1 a 1, frente 1.000″. No conversan, emiten. Igual que en la radio sólo que ahora pueden responder inmediatamente. Puede que operen en un canal social, pero muchas no socializan, simplemente emiten o bien responden frases predeterminadas.

Este planteamiento implica afirmar que no son puramente sociales, porque sus objetivos no son sociales. Y no hay nada de qué avergonzarse: están comunicando (ojalá lo hicieran más empresas). Pero luego no falta quien dice en público que ellos son puramente sociales, y que no existe ninguna marca que triunfe sin ser social (Y lo dice con un iphone en la chaqueta, cuyo fabricante es famoso por su “socialización”).

Pensarás que es diferente, que ahora las marcas pueden responder y te escuchan, pero sólo si entiendes por respuesta y escucha activa la mecanización de las respuestas. Si aparece un problema las marcas tienen 140 caracteres para remitirte a un teléfono de pago, lamentar la situación o emplazarte a un email. Por que no suelen hacer mucho más, y eso no es atención al cliente: es canalización del cliente hacia el verdadero servicio de soporte.

4. La polarización como resultado de intercambiar “ideas”

Uno de los aspectos de los que menos se habla con relación a las redes sociales es la polarización de las opiniones. Es un tema crítico, dado que socava la veracidad de la personalidad y preferencias de quienes participan en ellas. Es decir, asumimos que las personas se muestran y se exhiben como son, pero esto no es cierto debido a dos motivos:

1 – Los usuarios muestran una versión adúltera adulterada de ellos (postureo en lenguaje llano).
2 – Los usuarios se alinean con opciones que no necesariamente son las suyas, y sobre todo extreman su postura sobre determinados asuntos: se polarizan.

Cuando los usuarios entran en un debate suelen forzar demasiado su posición con respecto al tema para alinearse en su grupo y/o rechazar el contrario. Cuanto más extremo sea el debate más se fuerzan las posiciones de los nuevos integrantes. El efecto es que se ofrece una divergencia con respecto a lo que en realidad son, con lo que su “postura” no es auténtica. Entrad en cualquier periódico deportivo y mirad los comentarios.

Puedes pensar que esta postura es típica de jóvenes forofos del deporte. Pero ¿Y si te cuento que Popular Science cerró su sección de comentarios por la agresividad de las posturas de unos y otros? Son personas que debaten sobre ciencia, ya no hablamos de ultras.

Bastaban unos pocos comentarios para que el resto de la comunidad se encendiera en debates estériles y agresivos. Debates en los que nadie se escuchaba y se forzaban las posturas en vez de cruzar conocimiento y enriquecerse.

Y en eso Twitter es el rey. Es suficiente con un par de eventos políticos, deportivos, sociales o de TV para que se incendie Twitter (que digo yo que debe ser ignífugo). Twitter nos polariza hasta extremos que rozan el ridículo, y algunos pierden los papales hasta el punto de ser denunciables por lo penal en vez de por lo banal.

5. El miedo al unfollow

No me extiendo mucho en este punto porque lo conocéis de sobra. Nos da miedo dejar de seguir a alguien por el unfollow que acarrea en el 90% de los casos. Este hecho crea relaciones ficticias que muestran conexiones que no son reales; vías sobre las que no se transporta nada; canales vacíos e inútiles.

Un sistema de conexiones reales, eliminando follows y unfollows artificiales es una utopía (Y para la empresa Twitter una distopía) en la que las relaciones serían más sencillas, verdaderas y dinámicas.

Pero en cuanto se nos altera el Klout nos inquietamos y seguimos acumulando relaciones como hilos que no tejen ninguna prenda, para poder subir de nuevo el marcador. Somos inseguros, necesitamos una evaluación externa y los followers son una excelente medida.

Bien, pero ¿hacia dónde va Twitter?

En realidad Twitter no va a ninguna parte, era mi MacGuffin del día. Nosotros lo movemos hacia una realidad que está lejos de ser social tal y como la idealizamos. Me recuerda a la frase de Les Luthiers en la que decían que dos personas que hablan sin entenderse forman dos monólogos… o un biólogo.

Twitter no es el problema, Twitter es un síntoma. Esta red no funciona sola, necesita tuiteros para existir, así que somos nosotros los responsables de esta deriva. Cuanto más pseudosociales seamos más vacíos estaremos, más gritaremos y más atención reclamaremos negándosela a los demás. Lo cual me lleva a pensar que quizás no todos estemos preparados para comprender del todo las redes sociales.

Twitter no es lo mismo que hablar con un amigo en el bar. Twitter es lo mismo que hablar con un amigo en el bar, mientras alguien lo graba y lo publica para todo el planeta. Esta es la grandeza de Twitter, y también su debilidad.

La maldición del Social Media Manager

Desconexión

Desconexión

La maldición del Social Media Manager (o como esté de moda llamarse ahora) es sencilla: su virtud es su condena. Seguro que ya has leído algo sobre la necesidad de desconectar, de darse un respiro y no dejarse llevar por el torrente social. Pero quizás no has pensado en todo lo que implica realmente.

Puede que ya nadie se ría de ti por que estás demasiado atento al smartphone, dado que ahora todos están demasiado pendientes de él. Pero hay una gran diferencia: quien trabaja en social media no tiene discontinuidad entre su vida profesional y personal. Es decir, usa las mismas herramientas para trabajar que para evadirse del trabajo, lo cual es imposible por mucho que nos mintamos a nosotros mismos.

Éste es el mejor post que he leído sobre el tema (es algo antiguo), es muy personal y por eso es interesante prestarle atención. Hace tiempo hice mi propio experimento personal, y apagué todas mis redes sociales con resultados esperados y alguna sorpresa (WhatsApp como mayor amenaza pese a su aparente ingenuidad).

Esta vez te propongo que pienses en la manera en que te puede afectar desde 4 puntos de vista:

1 Ausencia de discontinuidad

Cuando los canales de tu vida personal son los mismos que para tu actividad profesional se crea una fusión de ambas esferas. Las dos realidades parecen enriquecerse mutuamente, pero puede ocurrir que a largo plazo se “aplanen las experiencias” (son demasiado similares). Esta sensación de languidez o aplanamiento de la experiencia social matará ambas esferas si no tienes precaución.

En principio aportar valores subjetivos al trabajo y cuidar las relaciones personales como potenciales nichos de mercado no está mal, de hecho es correcto. Pero un abuso de estas ventajas provoca efectos perversos: crear marca personal a base de inventarse un “quién soy idílico” o vender seguros a tus familiares con tácticas agresivas son comportamientos típicos de quienes borran eufóricamente todas las fronteras personales y profesionales, tanto de entrada como de salida. Debe haber límites y hay que saber donde establecerlos.

Está claro que hay que tener valores subjetivos en el trabajo: honestidad, sacrificio, metas vitales, humor, equipo, etc. Pero también es palmario que las relaciones sociales y las comerciales tienen marcos diferentes. Pedir ayuda para cambiar una rueda pinchada en una carretera a cambio de 5€ es un experimento fácil que puedes hacer para que veas las reacciones de la gente. Este vídeo sobre una falsa entrevista de trabajo explota la paradoja de insinuar un marco diferente. En el vídeo las normas sociales presentan como estándar un patrón que en un ámbito laboral sería calificado de humillante y esclavista. Sólo han cambiado el marco y nos parece absurdo ¿verdad?

Ese es uno de mis lamentos sobre la marca personal: utiliza normas comerciales en un marco de relaciones personales y por eso me parece una chufla como hay pocas. No confundamos el prestigio profesional o estar disponible con dar la vara y estar de oferta permanente. Pero la continuidad te lleva a perder las referencias, y al final aplicamos normas en marcos que nos son adecuados.

2 El pensamiento computacional como asesino de las emociones

Métrica, menciones, amigos, likes, engagement, impactos en tu blog, SEO, KPIs, ROI… Todo en tu trabajo te lleva a medir resultados (¡obviamente!). Pero esas mismas herramientas acaban por incorporase a tu vida personal. Puede que no midas las menciones de tus amigos, pero sí que de manera inconsciente observas el efecto de tus canales personales. El efecto “conseguir amigos” (ansia numérica pura) está ahí desde el principio. Hay gente que se pone retos numéricos en Facebook o LinkedIn sin tener la más mínima consideración sobre si son amigos o contactos profesionales de verdad. Y no son pocos los que lo hacen, no nos engañemos.

En algunos casos extremos los canales personales y profesionales son los mismos, con lo que la métrica engloba tanto a amigos como a potenciales clientes, proveedores y socios. Dada la coincidencia de los canales es lógico pensar que la inercia nos hará extender tics, costumbres y compartir herramientas en nuestra esfera personal y en la profesional.

Hay experimentos que han demostrado que la mera propuesta de “pensar en términos computacionales” (números) reduce nuestra capacidad de sentir empatía y reconocer emociones. Es decir, cuando ocupamos el cerebro con números no dejamos espacio para mucho más,  sacrificando nuestra parte blanda.

Decía Stalin que “La muerte de un hombre es una tragedia. La muerte de millones es una estadística”. El caso es que somos incapaces de aplicar emociones a determinados números o conceptos abstractos, sobre todo si son números amplios. Por eso los vídeos y campañas de mayor éxito para recaudar fondos hablan de una víctima en concreto en vez de mostrarnos cifras, números, tendencias, estadísticas, informes, etc. Los mejores “virales” buscan provocar el efecto de una víctima identificable que provoque emociones. Las emociones son vínculos de tú a tú, no de tú a ‘magnitud’.

Lo más curioso es que para “simular emociones” desde una cuenta profesional usamos los números: tendencias, KPIs, ROI, etc. Es decir, buscamos en los números y la complejidad si hemos acertado con relación a las emociones y la sencillez. Esto nos crea una ceguera temporal hacia la conversación “de tú a tú”,  y especialmente en cuentas sociales pequeñas debemos evitarlo (otra cosa es manejar 200 conversaciones simultáneas).

Por otro lado, es normal que acabemos recreando ese patrón a pequeña escala; sobre nuestro pequeño mundo personal. A veces pensamos en nuestras relaciones personales bajo el prisma profesional, o al menos influido por esa ceguera temporal (números, patrones, hábitos personales y automatismos de métrica). Así, reducimos la emocionalidad también en nuestras relaciones personales, al estar influidas por nuestros tics corporativos.

Esto ocurre con mayor intensidad cuanto más difuminada esté la línea que separa tu trabajo de tu vida personal. Si tus canales sociales y profesionales son los mismos (autónomos, consultores, etc.) el efecto es entonces demoledor. Este estudio os va a encantar (sobre todo a los fans de apple) Automatic Effects of Brand Exposure on Motivated Behavior: How Apple Makes You “Think Different”. Lo recomiendo para que veáis hasta que punto nos vemos afectados por cuanto nos rodea.

3 La inercia como asesino de la creatividad

La inercia es el camino más rápido a la caída libre. Cuando me preguntan por qué “ando trasteando con herramientas, apps, redes o el móvil” siempre respondo lo mismo: “pruebo cosas para inspirarme”. Pero últimamente, sin negar en que hay que experimentar y renovarse, creo que he caído en un autoengaño.

El día a día nos mueve a gestionar pequeñas tareas y costumbres, que al trasladarse a nuestro ocio provoca que nunca tengamos espacio para reflexiones profundas. Digamos que no nos permitimos tiempo para hacer “limpieza mental” y ordenar conceptos.

Los árboles no dejan ver el bosque y el mimo hace ruido cuando le cae un árbol encima sin estar nadie cerca para escucharlo, así que da igual. Pensar en términos abstractos es complicado, la creatividad tiene sus normas: hay que rodearse de tiempo, concentración y libertad. El hecho es que la creatividad tiene más normas que la aleatoriedad conceptual, pero ambas requieren tiempo y ausencia de interrupciones.

Permitir que las redes sociales sean la inercia dominante (cuando pasamos del modo Ocio al modo Negocio solo cambiamos la cuenta, no el canal) mata la creatividad y la capacidad de pensar de manera estratégica o conceptual.

Así, probar herramientas nuevas y leer casos de éxitos no inspira, más bien transpira. No es malo, pero no hay que confundirse. Puede que copies mejor así, pero no te inspiras si no lo acompañas de espacios cerrados para la reflexión sobre los que serás tú quien cree conceptos o estrategias nuevas.

4 Ocio sin descanso

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

No tenemos tiempo, nunca tenemos tiempo para nada que no sea “en tiempo real”. Cada día entiendo más al conejo de Alicia en el País de las Maravillas, espero que un día deje de correr y rompa el reloj. No tenemos tiempo por que no somos nosotros los que controlan el tiempo. Tenemos la sensación de absoluto control y capacidad de gestión sobre nuestra vida digital (y la de nuestra marca), pero en realidad somos como un cubo bajo la lluvia que se quiere tapar con el asa.

Mantener un canal Twitter (por poner un ejemplo) es como hablar: exige atención constante. Cuando a las 17:59 horas sales de la oficina llegas a la falsa conclusión de que ha finalizado tu día laboral. Y la sensación es falsa por dos motivos:

1 – Por que el twitter de la empresa sigue abierto y las notificaciones no entienden de horarios.  Eso exige atención latente, gasta y consume energías.

2 -Por que el twitter personal abre a esa hora (si no lo había hecho antes), y ahora exige atención patente, que también gasta y consume energías.

En el mejor de los casos (te dedicas a tus perfiles sociales) te mentirás a ti mismo diciendo que tu twitter lo disfrutas, dado que es privado y no es lo mismo. Pero no es del todo cierto, seguirás aplicando una serie de hábitos, usando una serie de herramientas y en un estado de atención o prealerta.  Además, sigue siendo una exhibición pública en la que pones en la picota tu vida personal y profesional si no tienes cuidado. De nuevo estás en el mismo caso que con los canales de tu empresa: estás a disposición de los horarios de los demás, que podrán interrumpirte sea cual sea tu grado de relación y conexión.

Creo que eso es lo que realmente se democratiza con las redes sociales: ahora somos capaces de molestar a quien queramos.

Desconectar

Hay mil posts sobre cómo desconectar. No voy a escribir mucho sobre este aspecto dado que cada uno tiene sus trucos. Pero sí quiero trasladar lo que a mi me ha funcionado:

- Ponte al frente de tu vida: la inercia mata.
Apaga el móvil/tablet/PC bastante antes de acostarte, no valen los términos medios.
Separa más tu vida personal de la profesional aunque sea para que beneficien de su propia diferenciación.
– Enumera las redes sociales que no te aportan demasiado y date de baja hoy mismo.
– Establece costumbres diferentes para redes sociales personales y profesionales.
- Ojo con el BYOD.
– Participa en actividades lejanas a las redes sociales, aporta algo nuevo en tu vida que no sea mera continuidad.
Limpia los grupos de WhatsApp, no es obligatorio estar en gran parte de ellos.
– Escoge un período de al menos 1 mes y apaga todo en tu vida personal-media.
- Envía este post a todos tus contactos.

Cómo crear tu propio canal RSS

RSS

Imagina que quieres tener tu propio canal RSS que combine los diferentes ítems que se publican en tus suscripciones. Es decir, quieres tener un Feed RSS que contenga tus blogs favoritos. O mejor aún: imagina que quieres que determinadas noticias se fusionen en un único Feed de RSS.

Sí, eso te permitiría tuitear unas 4.537.584 veces al día de manera casi automática ¡Es el sueño de cualquier gurú! ¡Serás capaz de automatizar los inputs para que tus outputs sean exclusivos de marca personal y así poder fotografiar tu comida!

¿Para qué quiero mi propio RSS?

Además del spam social y en general la falta de criterios a la hora de tuitear sobre casi cualquier cosa se me ocurren, al menos, estas aplicaciones:
1 Para alimentar de manera automática un newsletter o digest vía Mailchimp con la ayuda de sus Merge Tags.
2 Para alimentar un blog/intranet de WordPress en tu empresa o grupo de trabajo.
3 Para mantener al tanto de tu sector a socios y clientes.
4 Para curar contenidos e inspirarte mediante una revista personalizada.
5 Para seleccionar contenidos y noticias de tu empresa, producto o competencia y poder suscribirte a ellos.
6 Para dominar el mundo libre con IFTTT.

Esto no es nada nuevo: Google Reader ya nos ofrecía la posibilidad de generar RSS, y por eso (y ser un estándar) era la mejor plataforma para explotar feeds de manera profesional.

Pero Google Reader murió y Feedly llegó para ocupar su trono. Quitando la estética de Feedly y su discutible rapidez no creo que solucione mucho a nivel profesional. Las opciones de pago de Feedly no ofrecen ventajas más allá de la búsqueda, y me parece una tomadura de pelo para calvos lo de no poder buscar entre tus propios feeds!

Cómo generar mi propio RSS

1 La plataforma: InoReader

Date de alta en InoReader, es uno de los mejores lectores que he probado en la era PostReader. La estética es bastante discutible (o sea: es feo) pero es una herramienta de trabajo, así que piensa en cómo sacarle rendimiento en vez de casarlo con tus hijos.

InoReader tiene versiones web y apps para móvil y tablet. Y ojo: tiene reglas (infelizmente, algo limitadas). Eso significa que puedes crear búsquedas preestablecidas para que funcionen como etiquetas dinámicas. Como sistema de alerta del nombre de tu empresa no suena mal ¿verdad?

2 Organiza tus Feeds

Cuando tengas tu cuenta en Inoreader importa o da de alta tus feeds, y asigna tus fuentes a las carpetas que necesites. Antes de enviciarte creando carpetas te hago tres advertencias:
– Puedes generar un RSS de los contenidos de una carpeta. (Todos los ítems pertenecen al RSS resultante).
– Puedes generar un RSS de los contenidos de una etiqueta. (Todos los ítems seleccionados mediante etiquetas se incorporan al RSS resultante, independientemente de su carpeta de origen).
– Puedes crear un RSS de los ítems favoritos (O sea: usar la etiqueta que viene por defecto en InoReader).

3 Activa los canales RSS

Una vez tengas tus fuentes incorporadas accede a Preferencias >> Suscripciones (En imagen: nº 1 y 2) y verás que a la derecha de cada carpeta/etiqueta puedes activar su correspondiente RSS (En imagen nº 3). Una vez activado tendrás tu nuevo canal generando contenidos de manera dinámica. ¿No es para derramar una lagrimita?

Panatalla de Inoreader

Pantalla de Inoreader

Es así de sencillo y potente: ya tienes tus canales RSS y hasta una versión HTML de su contenido.

4 Bonus: las reglas (Normas).

InoReader ofrece además una función que considero crítica y que pocos lectores RSS tienen: las reglas*. ¿Y para qué quiero reglas? Puedes etiquetar de manera automática los resultados de una palabra clave predefinida en la fuente, el autor o el cuerpo de tus feeds. Así, serás capaz de preseleccionar o hacer una búsqueda por palabra, evitando tener que leer todos los feeds. Con esta función es cuando te das cuenta de que hablamos de una excelente herramienta de trabajo, y no de una estéticamenteadorable app para leer en el metro.

Podrás disfrutar nada más que de una regla de 3 búsquedas o normas. Si quieres más “poder” tendrás que acceder a la versión de pago. Aún así, ser capaz de separar ítems basado en 3 búsquedas preestablecidas es mucho más de lo que ofrecen casi todos los lectores de feed.

El RSS

No me canso de repetirlo: la tecnología RSS es el gran olvidado de internet. Bien cuidado tiene igual de impacto o más que “la capa social” de la web, de hecho “la capa social” se empeña en crear barreras a la información (lo llaman monetizar el servicio, pero otros lo llaman simplemente publicidad) y la tendencia es cada vez peor. Si te interesa el RSS te recomiendo este blog que suele tratar sobre muchos temas relacionados con este formato.

Ahora que el marketing de contenidos parte la pana es tendencia, el RSS debería ser un aliado fundamental para tu estrategia de comunicación. Nunca dejes de considerar el RSS como un canal excelente para difundir contenidos:
– Es un estándar.
– Admite todo tipo de servicios sobre él.
– Es contenido líquido en estado puro.
– Es reutilizable.
– Es libre.
– No busca como monetizarse.

Nota * –> En cuanto a Reglas, condiciones y normas en Feeds/RSS el rey es RssOwl. Es gratuito pero sólo tiene versión de escritorio. Las reglas de RssOwl son extremadamente poderosas y muy recomendables para tras bloquear tu PC realizar búsquedas tan complejas (¡y anidadas!) como quieras de palabras y condiciones dentro de tus fuentes.

¿Hacia dónde va Twitter?

New Twitter Profile

New Twitter Profile

Ayer conocíamos que Twitter está probando un nuevo diseño sobre el que todo el mundo opina de la misma manera: ¡es facebook! Pero me sorprende no haber leído más comentarios sobre las implicaciones que creo que este camino comienza a esbozar.

¿Qué repercusiones tendrá más allá de actualizar las fotos de los perfiles y colocar flechas tipo “Sígueme!” en ellas? ¿Qué sensaciones nos promete? ¿Os imagináis que en Facebook tuvieseis 1.900 amigos que en realidad fueran completos desconocidos? (bueno, como ahora si quitas a tu familia).

¿Hacia dónde va Twitter? ¿qué busca? ¿qué aporta que cambien el perfil de Twitter si el acceso vía web está en retroceso? El acceso móvil crece de manera vertiginosa y la tendencia es usar apps y clientes para acceder a Twitter. ¿Os acordáis de la obsesión de reducir los Tokens de los clientes Twitter?

Publicidad

Twitter necesita forrarse monetizarse: la publicidad muestra agotamiento de modelo y pese a ser el rey de la conversación no ha podido convertirse en el epicentro de ella. Es cierto que es un gran canal, quizás el mejor canal a día de hoy (O esa es mi apreciación: tiene el punto justo de social y de contenido). Pero hace falta algo más y Twitter no lo encuentra.

Consumo de Twitter

Mi visión personal es que Twitter es un lugar de paso, no de encuentro*… y Twitter quiere más (es un pajarillo insaciable). ¿Y cómo lo consigue? Creando un perfil que empuje a los usuarios a pasar más tiempo en él. Los clientes podrán organizar mejor su perfil y tener una visión más amplia de su cuenta. Ya de paso (oh! pero no se preocupen, esto es accesorio nada más) podrán ver más anuncios, visitar perfiles de empresa, usar servicios paralelos, ver cuentas patrocinadas, recibir spam mensajes y acceder a todo tipo de escaparates digitales aún por inventar. Puede que el fracaso de Twitter Music resida en este hecho: Twitter es una zona de paso.

El acceso al servicio

Hoy día apenas existen clientes Twitter ‘dominantes’ y no es casual: la escasez de Tokens no lo permite. Mantener el control de acceso al canal es vital y Twitter parece querer ejecutar su poder: vía web (a través de perfiles más potentes) y vía app oficial (ese será el futuro amigos!).

¿Os suena de algo? Sí, es calcado a Facebook en sus intenciones. Todas las redes sociales eliminaron sus canales RSS para obligarnos a permanecer en el perfil (evitando el efecto “out of sight out of mind”). Y casi todas las redes promueven que los servicios conectados a su API estén controlados; además cuando algún servicio tiene éxito se imita (Estadísticas de Twitter, SnapChat en Facebook, etc.). Pero este cambio va más allá: mentalmente lo que nos propone Twitter es fortalecer la sensación de perfil, lo cual conlleva disminuir la percepción de conversación. 

Consecuencias

Si Twitter consigue obligarte a acceder vía perfiles web más ricos habrá conseguido 4 cosas:
– Destrozar el mercado de las apps y servicios conectados.
– Obligarte a permanecer en su sitio.
– Promover y controlar la aparición de nuevas maneras de monetización del canal  (servicios premium, displays, anuncios, herramientas, etc.).
– Conseguir una herramienta más comprensible y accesible a todos los públicos.

Este movimiento tiene unas consecuencias realmente importantes para marcas y profesionales en Twitter:
– Permite un mayor abanico de perfiles diferenciados (personales y de marca).
– Cambia el modo de uso de Twitter, que podría reducir la espontaneidad.
– Modificará sustancialmente las herramientas profesionales disponibles.
– Podría debilitar el componente tiempo real y la contextualización.
– Será más comprensible, abriendo el servicio a más usuarios.

Hacia dónde va Twitter

Me encanta Twitter, siempre me ha gustado y es mi red social preferida. Quizás por ello no me gustan determinados cambios. Personalmente comienzo a sentir agotamiento en ella, e imagino que no es una sensación exclusiva (automatismos, fantasmadas y un comportamiento gregario que asusta). El modelo de crecimiento de Twitter llega a su fin y no se ha conseguido monetizar, así que tocan cambios.

Pero este cambio, si va por donde creo que va será revolucionario. Y tengo ganas de verlo…

* Por cierto, esa es la clave en su éxito: frescura y conversación.