Qué ocurre cuando llevas un mes sin redes sociales

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

Tras un mes de apagón total de mis redes sociales ya os puedo hacer un resumen en una frase: merece la pena.

Ahora veo las cosas con mayor frialdad, sin estar enganchado a un torrente de inputs que arrastran mi pensamiento hacia cualquier divagación. Lo más curioso es que las redes aparentemente más inocuas son las que debo vigilar mejor (¡Muerte a los grupos de Whatsapp!).

Tras un mes me he sentido muy lejos de todo lo que he leído sobre adicciones al móvil, dependencia de redes, estrés, etc. Quizás porque ya había puesto freno a ciertas redes y conductas (El más acertado y significativo es haberme dado de baja de Facebook hace cerca de 3 años).

Pequeños problemas iniciales

Es curioso cómo cuesta elegir el momento de apagar todo, parece que ninguna hora es buena y siempre queda algo por hacer o alguien a quien avisar: es como dejar de fumar. Nunca se sabe cuándo romper la continuidad de una “conversación”. Luego recordé que esa continuidad es clave en las redes sociales: a la hora de pertenecer y para no echarlas de menos tras el susto inicial. La inercia es poderosa y nada más apagar todas las redes ya tenía ganas de saber qué repercusión habría tenido mi propuesta tanto entre contactos cercanos como desconocidos.

Mis propios automatismos han sido mi peor enemigo durante los primeros días: sacar el móvil del bolsillo para nada ha sido el gesto más común de la primera semana. Luego encontré todos los iconos de la pantalla cabalgando entre huecos de apps que ya no estaban (No hay nada más feo que un android con “calvas” entre las aplicaciones). Y efectivamente: la batería experimenta un aumento de rendimiento espectacular (hasta que probé Candy Crush).

Pronto esas costumbres atávicas desaparecen y una vez rota la continuidad todo fue más fácil. He estado sin contacto social “masivo” y ha sido bastante más sencillo de lo que aparentemente había pensado.

El verdadero beneficio

Seré muy directo: he tenido un mayor control sobre el pensamiento creativo y la planificación de tareas sencillas y complejas. Durante un mes he podido elegir los temas en los que centrarme, leer y pensar. Tengo un par de proyectos en mente a los que dudo mucho que hubiera llegado de haber estado arrastrado por el torrente de TimeLines que yo mismo he creado sobre mi perfil social.

Hay dos razones que creo que me han ayudado:

  1. Hay menos interrupciones y no existen inercias, ni buenas ni malas.
  2. Tengo siempre la opción de decidir los temas en los que focalizar mi atención, al no existir corrientes externas (de personas y contenidos).

Las interrupciones es algo que ya me esperaba, y antes del experimento había minimizado algunas insanas costumbres como los grupos de Whatsapp a gogó. Siento la bordería, pero es que no por disponer de Whatsapp tengo que aguantar cualquier astracanada a cualquier hora. La mayor estabilidad y profundidad de los temas en los que centrarse es una sorpresa. Yo pensaba que ya tenía suficientes filtros en mis redes sociales como para recibir inputs de mi interés, pero me equivocaba.

Las redes sociales son relaciones humanas, y como tales son impredecibles, enriquecedoras y no propietarias. El lado malo es que son demasiado amplias y hay que saber priorizar y filtrar tanto a las personas como a los contenidos, por separado y a veces de manera conjunta.

Tener acceso a multitud de temas en tiempo real no siempre es positivo y puede dispersar tu atención. Ya sé que el “business model canvas”, el casi inexistente “time to market” o el “elevator pitch” (¿Por qué todas estas chorr… cosas están en inglés?) son los modelos que se imponen y parten la panaEs todo muy plausible, pero para algunos es una patente de corso para jugar a la ruleta rusa empresarial.

No defiendo planes de negocio de 5 tomos, pero tampoco creo que una servilleta sea la solución a emprendedores y nuevos negocios. No conozco ningún emprendedor que no haya sudado tinta antes de haber alcanzado su cota actual. Y ninguno de ellos cuenta en sus entrevistas que “hice lo primero que se me iba ocurriendo hasta tener éxito” porque el mundo es “en tiempo real”.

El pensamiento creativo exige pensar, y pensar lleva su tiempo salvo que uno se especialice en la serendipia. Pensar exige concentrarse, madurar las ideas, compartirlas y/o modificarlas. No por estar en plena efervescencia social debemos dejar de tomarnos un tiempo para nuestras propias ideas. En esta fase de ausencia de redes sociales he sido mil veces más productivo con mis propias ideas, eso me queda fuera de toda duda.

El verdadero sacrificio

Son dos los sacrificios que he tenido que hacer en este experimento:

  1. He echado de menos a ciertas personas.
  2. He estado demasiado desconectado a nivel informativo (Echo en falta mi RSS).

Las personas son la verdadera razón de las redes sociales, y debo cuidar más este punto afianzándolo offline, porque también he notado una mejora significativa en mis relaciones personales offline cuando apague mis redes. Es como si algunas de estas relaciones fueran sustitutivas en vez de ser complementarias (lo que debería ser el óptimo).

Igualmente no he tenido nada de morriña del exceso de contenidos y banalidades de mi TL. Hay demasiadas cosas interesantes detrás del ruido como para dejarse llevar. Esto significa que debo configurar mejor el círculo social en el que me encuentro para que siga siendo social en vez de ser un circo de rumores, noticias, refritos del storytelling y ofertas/cupones.

Sobre mi perjuicio 2 (estar desinformado): “si los animales son lo que comen, las personas son sus fuentes RSS”. Esto sí que ha sido un problema y directamente os digo que no podría cumplir mi trabajo sin estar conectado socialmente. A día de hoy es imposible estar actualizado en tiempo real sin redes sociales e inputs generalizados (RSSs, suscripciones, foros, blogs, etc.), además de los medios tradicionales.

Las marcas

¿Las marcas?¿Qué marcas? Ni las he echado de menos ni las he necesitado. Cada vez tengo más claro que la presencia de las marcas en redes sociales es artificial y accesoria lo que eleva la dificultad que tenemos los profesionales de llevar a cabo propuestas sociales dignas y beneficiosas para las empresas y la comunidad. Hay futuro para el marketing en redes sociales, pero desde luego no pasa por simular ser personas ni recocer y aliñar textos corporativos. Cada vez respeto más a quienes crean propuestas de valor para una marca en una red social debido a su dificultad.

Pero por ahora gran parte de las propuestas que veo son desarrollar concursos, cupones y sorteos. El tema de contenidos de valor va camino del refrito en algunos casos y los hay que confunden Twitter con un RSSs, a las personas con las marcas y a Facebook/G+ con un Zoco. Por si hay suspicacias: me incluyo en parte de este párrafo, y sé que tengo que pensar de manera diferente.

Mis conclusiones

“Desconéctate una temporada my friend” y vuelve a tus redes (a las que quieras), pero abre una distancia con tu propio perfil social.  Cada vez tengo más claro que las redes identitarias (enfocadas en el individuo) decrecerán con la misma rapidez que han crecido. Eso explica el empeño de Facebook de salirse de su papel (conectar a los amigos) y expandirse hasta ser el censo mundial o la identidad digital de las personas (Google+ en realidad ya nació con esa intención). Pero creo que las redes sociales enfocadas en aspectos puntuales del individuo serán las que triunfen.

Personalmente voy a repensar un par de cuestiones sobre mi presencia social. Son decisiones estrictamente personales, pero las comparto por si os ayudan de alguna manera.

  • Sobre todo debo imponerme unas pautas en redes sociales. Somos los últimos responsables de usarlas correctamente.
  • No hay nada más improductivo que las interrupciones. Hay que saber apagar las fuentes de contenidos.
  • He cometido errores de bulto en la gestión las de personas… a ver si afino.
  • No volveré a Facebook. La frase de un conocido “vuelve tío, que me queda 1 amigo para llegar a 400” ha sido definitiva. Facebook/G+ son agujeros en el alma, y cada día veo que esta sensación es la de más gente.
  • No voy a volver a “instagram”. Es chicle mental y el exceso de filtros me cansa (pese a mi emoción inicial).
  • Foursquare queda relegado a un uso secundario, más pasivo.
  • Ataré muy en corto los grupos de Whatsapp, dado que son una constante (e irritante) fuente de interrupciones de muy escaso valor añadido en algunos casos. Consejo: si no te gusta un grupo simplemente sal de él, entre todos debemos educarnos en este sentido.
  • Mi RSS merece más cariño y cuidados, debo estar más atento a mis fuentes. La información sí es un valor añadido en las redes sociales.
  • No es posible estar informado con los medios tradicionales, y mucho menos sobre temas puntuales y sectoriales.

Las redes sociales son lo que haces de ellas: un agujero negro que atrapa tu tiempo y te devora o una fuente de conocimiento y riqueza en tus relaciones sociales. De ti depende el final de tu historia.

Nota: este post es muy largo, pero es que he recordado que no escribo para ver cuantas visitas recibo, lo hago para expresar mi punto de vista y debatir con quien quiera.

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10 pensamientos en “Qué ocurre cuando llevas un mes sin redes sociales

  1. Hola David, creo que llegué a tu post de casualidad, aunque no se qué tanta. Estoy en un momento en el que necesito ordenar mejor mis redes sociales. Estoy emprendiendo un nuevo proyecto que me dedica mucho tiempo, y la verdad, no es facil elegir un camino con respecto al mundo social. Hay que dedicarle muchísimo tiempo, y cómo vos decis, las interrupciones son lo peor.
    Me gustó que compartas tu experiencia, creo que debemos ser muchos los que estamos a un paso de parar y cerrar nuestras redes, aunque creo que es mucho mejor encontrar un equilibrio, poder controlarlas y que se ordenen de manera que trabajen a nuestro favor, y no todo lo contrario.
    Saludos desde Argentina, un placer poder leer tus artículos.
    Renzo

    • Hola Renzo, yo creo que somos muchos los que estamos en esta tesitura, y cada vez más. La claves es como dices: el equilibrio. Para las empresas siempre sacamos a bailar la palabra ROI, pues para nuestro tiempo y apuestas personales debemos hacer lo mismo. Ya nos contarás tu experiencia si al final pruebas algo parecido u ordenas tus redes!

  2. Muy buen post, yo ando en el mismo proceso pues el tiempo que “gastamos” en ser socio-virtualmente activos es inversamente proporcional a la realidad social. Personalmente he querido cerrar mis redes por un tiempo, todavia me sigo llenando de excusas y la idea de estar offline como que “aterra”. Saludo

    • Hola Angélica, esa sensación de tiempo inversamente proporcional no me la esperaba, y algo así sentí en “mi apagón”. Al estar más centrado estaba más pendiente… quizás las necesidades de ser social han de ser satisfechas por una u otra vía. Yo también crucé esa fase de excusas para no hacerlo, así que quizás ya hayas comenzado!

      La mejor pregunta que me hicieron (De @marialazaro) fue que “por qué lo hice”. Lo hice para poder valorar en su justa medida las redes sociales desde fuera. Desde dentro hay demasiadas inercias y “cortoplacismos”. Sigo en redes sociales, pero quiero tomármelo todo de otra manera, más sana y provechosa para mi y mi trabajo. Si te animas nos cuentas!

  3. Pingback: ¿Estamos saturados de Redes Sociales? | Cabinet

  4. Me ha encantado tu post, diariamente tengo que gestionar multitud de redes, blogs y páginas coorporativas y parece que si estoy un segundo sin revisar todo, tanto las profesionales como las personales el mundo se acaba, en cambio cuando tengo vacaciones no me conecto como método de desintoxicación y ¿qué pasa? NADA, bueno si que vivo muy feliz, sigo teniendo amigos, sigo teniendo vida social, haciendo cosas. leyendo y descubriendo cosas sin dispersarme en multitud de notificaciones y casi no me acuerdo ni de que tengo móvil. Esta claro que hay que llegar a un término medio y realmente ser consciente del mundo real. Saludos

    • Hola Cristina, cuesta entender que no pasa nada si desconectas, pero en cuanto pruebas (si dejas pasar un poco de tiempo) te das cuenta de ello. Es una dinámica que atrapa si no tienes consciencia de ti mismo… y de la vida real que comentas!
      Saludos y gracias por leerlo 🙂

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