Por qué tu próxima propuesta debe ser una chapuza

Sin título, de Luis Zafra (Flickr)

Sin título, de Luis Zafra (Flickr)

¿Suena extraño verdad? Se supone que debería ser al revés, tus propuestas deberían ser perfectas, limpias y con una imagen que convenza ¿No? En realidad hay truco, dado que tu propuesta debe ser una chapuza siempre y cuando se cumplan dos condiciones:

  1. Se trate de propuestas internas de la empresa.
  2. Debes tener deseos de que tu propuesta sea enriquecida por tus compañeros.

¿A qué me refiero con propuesta?

En primer lugar excluyo, obviamente, las propuestas dirigidas a clientes, socios, proveedores, etc. Me refiero a aquellas propuestas internas que inician un camino previo. Se trata de borradores que acabarán como proyecto frente a, por ejemplo, tus stakeholders.

En segundo lugar entiendo que cuando elevas o compartes una propuesta interna lo haces para enriquecerla y completarla. Si tu deseo es llevarte el mérito entonces puedes seguir leyendo, pero haz justo lo contrario de lo que digo. Pero si realmente deseas aprovechar la creatividad de otros entonces sigue adelante con la chapuza.

¿Por qué debe ser una chapuza?

El formato de una propuesta es importante, pero lo es por los efectos que genera y no por la estética o la perfección formal que presente. Es decir, no se trata de alcanzar la estética sin motivo ni de asumir que la misma aporta valores positivos sin condición.

El formato y la estética tienen sus propios valores. Ambos aportan veracidad, proponen estabilidad y mueven a pensar que todo está equilibrado, cerrado, aceptado y pensado. Sin embargo, cuando lo que quieres es someter una idea o propuesta a todo tipo de cambios y opiniones esos valores son justo lo que debes evitar.

Debes buscar confrontar tu idea para poder perfeccionarla y aumentar su valor. Cuando haces una propuesta (un borrador) lo que quieres no es la aprobación en primer término. El óptimo es perseguir una inercia que critique, que proponga cambios, que someta a juicio y que mejore la propuesta. Lo que estás buscando, o deberías, es creatividad para cambiar los contenidos del proyecto y que éste sea mejor. Así pues, esa tendencia a aceptar como cierto lo bello no te conviene, al revés, te perjudica.

El camino debería ser: propuesta1 > cambio > propuesta2 > cambio > propuesta-x > aprobación. Si buscamos atajos lo único que conseguiremos es eliminar cualquier posibilidad de enriquecer nuestras ideas, esas por las que luego deberemos responder.

Cualquier diseñador te confirmará que funciona igual que el borrador de, por ejemplo, un anuncio para un cliente. Primero establecemos la idea principal, y sobre ella vamos puliendo y definiendo los detalles para alcanzar una meta o “arte final”. Sobre este punto recomiendo este post de Yorokobu sobre la técnica del brazo peludo.

¿Qué ventajas tiene una propuesta que carezca de formatos cerrados?

Suena arriesgado acercarte a un superior y decirle que quieres someter una propuesta al equipo, y aparecer con un papel que contiene unas ideas claras pero ‘poco trabajadas visualmente hablando’. Pero esa es la mejor manera de obtener la creatividad y los aportes de terceros.

Las ventajas de prescindir de formatos superfluos, cuando no histriónicos, serían:

  1. Te centras en lo importante: las ideas de la propuesta.
  2. Evitas juicios sobre el formato que contaminen la apreciación de los contenidos propiamente dichos.
  3. Facilitas los cambios, tanto a nivel mental como práctico.
  4. Creas un entorno en el que añadir y restar contenidos es fácil para los participantes.
  5. Eliminas prejuicios al dejar el documento abierto.
  6. Generas un clima en el que el proyecto es de todo aquel que participe, consiguiendo mayor engagement interno con la idea.
  7. Fomentas la colaboración.
  8. Evitas duplicidad de tareas de formato. O sea te ahorras mover todo tipo de bloques de texto, capítulos, índices, gráficos, negritas, cursivas, etc.

El caso es que en las empresas solemos hacer justo lo contrario. Tenemos una idea, la esbozamos, buscamos datos que fundamente nuestra visión (y de paso desechamos los que la contradigan) y finalmente encerramos todo en un precioso documento que acaba siendo rígido, cerrado, definitivo y probablemente erróneo. Si lo haces en PowerPoint entonces hay “bola extra” dado que sólo sobre mármol será más difícil cambiarlo.

Lógicamente hay desventajas si presentas un documento abierto: no quedas de héroe corporativo y la idea es de todos, no tuya. Eso pica, y no hay rascador válido contra ese escozor. Pero eso no suele ocurrir en España ¿no?

Prepara tu próxima chapuza

Así que ya sabes, no pierdas demasiado el tiempo con el formato de tus propuestas, ideas o prototipos. Céntrate en la idea, da rienda suelta a tu creatividad. Cambia, modifica, critica, destruye y construye. El formato es para los clientes, va en el precio, pero esa es otra historia.

Si tu superior te hace alguna observación sobre el formato simplemente dile que estáis en el mismo equipo. Se trata de construir, no de emitir certificados ni visados.

La maldición del Social Media Manager

Desconexión

Desconexión

La maldición del Social Media Manager (o como esté de moda llamarse ahora) es sencilla: su virtud es su condena. Seguro que ya has leído algo sobre la necesidad de desconectar, de darse un respiro y no dejarse llevar por el torrente social. Pero quizás no has pensado en todo lo que implica realmente.

Puede que ya nadie se ría de ti por que estás demasiado atento al smartphone, dado que ahora todos están demasiado pendientes de él. Pero hay una gran diferencia: quien trabaja en social media no tiene discontinuidad entre su vida profesional y personal. Es decir, usa las mismas herramientas para trabajar que para evadirse del trabajo, lo cual es imposible por mucho que nos mintamos a nosotros mismos.

Éste es el mejor post que he leído sobre el tema (es algo antiguo), es muy personal y por eso es interesante prestarle atención. Hace tiempo hice mi propio experimento personal, y apagué todas mis redes sociales con resultados esperados y alguna sorpresa (WhatsApp como mayor amenaza pese a su aparente ingenuidad).

Esta vez te propongo que pienses en la manera en que te puede afectar desde 4 puntos de vista:

1 Ausencia de discontinuidad

Cuando los canales de tu vida personal son los mismos que para tu actividad profesional se crea una fusión de ambas esferas. Las dos realidades parecen enriquecerse mutuamente, pero puede ocurrir que a largo plazo se “aplanen las experiencias” (son demasiado similares). Esta sensación de languidez o aplanamiento de la experiencia social matará ambas esferas si no tienes precaución.

En principio aportar valores subjetivos al trabajo y cuidar las relaciones personales como potenciales nichos de mercado no está mal, de hecho es correcto. Pero un abuso de estas ventajas provoca efectos perversos: crear marca personal a base de inventarse un “quién soy idílico” o vender seguros a tus familiares con tácticas agresivas son comportamientos típicos de quienes borran eufóricamente todas las fronteras personales y profesionales, tanto de entrada como de salida. Debe haber límites y hay que saber donde establecerlos.

Está claro que hay que tener valores subjetivos en el trabajo: honestidad, sacrificio, metas vitales, humor, equipo, etc. Pero también es palmario que las relaciones sociales y las comerciales tienen marcos diferentes. Pedir ayuda para cambiar una rueda pinchada en una carretera a cambio de 5€ es un experimento fácil que puedes hacer para que veas las reacciones de la gente. Este vídeo sobre una falsa entrevista de trabajo explota la paradoja de insinuar un marco diferente. En el vídeo las normas sociales presentan como estándar un patrón que en un ámbito laboral sería calificado de humillante y esclavista. Sólo han cambiado el marco y nos parece absurdo ¿verdad?

Ese es uno de mis lamentos sobre la marca personal: utiliza normas comerciales en un marco de relaciones personales y por eso me parece una chufla como hay pocas. No confundamos el prestigio profesional o estar disponible con dar la vara y estar de oferta permanente. Pero la continuidad te lleva a perder las referencias, y al final aplicamos normas en marcos que nos son adecuados.

2 El pensamiento computacional como asesino de las emociones

Métrica, menciones, amigos, likes, engagement, impactos en tu blog, SEO, KPIs, ROI… Todo en tu trabajo te lleva a medir resultados (¡obviamente!). Pero esas mismas herramientas acaban por incorporase a tu vida personal. Puede que no midas las menciones de tus amigos, pero sí que de manera inconsciente observas el efecto de tus canales personales. El efecto “conseguir amigos” (ansia numérica pura) está ahí desde el principio. Hay gente que se pone retos numéricos en Facebook o LinkedIn sin tener la más mínima consideración sobre si son amigos o contactos profesionales de verdad. Y no son pocos los que lo hacen, no nos engañemos.

En algunos casos extremos los canales personales y profesionales son los mismos, con lo que la métrica engloba tanto a amigos como a potenciales clientes, proveedores y socios. Dada la coincidencia de los canales es lógico pensar que la inercia nos hará extender tics, costumbres y compartir herramientas en nuestra esfera personal y en la profesional.

Hay experimentos que han demostrado que la mera propuesta de “pensar en términos computacionales” (números) reduce nuestra capacidad de sentir empatía y reconocer emociones. Es decir, cuando ocupamos el cerebro con números no dejamos espacio para mucho más,  sacrificando nuestra parte blanda.

Decía Stalin que “La muerte de un hombre es una tragedia. La muerte de millones es una estadística”. El caso es que somos incapaces de aplicar emociones a determinados números o conceptos abstractos, sobre todo si son números amplios. Por eso los vídeos y campañas de mayor éxito para recaudar fondos hablan de una víctima en concreto en vez de mostrarnos cifras, números, tendencias, estadísticas, informes, etc. Los mejores “virales” buscan provocar el efecto de una víctima identificable que provoque emociones. Las emociones son vínculos de tú a tú, no de tú a ‘magnitud’.

Lo más curioso es que para “simular emociones” desde una cuenta profesional usamos los números: tendencias, KPIs, ROI, etc. Es decir, buscamos en los números y la complejidad si hemos acertado con relación a las emociones y la sencillez. Esto nos crea una ceguera temporal hacia la conversación “de tú a tú”,  y especialmente en cuentas sociales pequeñas debemos evitarlo (otra cosa es manejar 200 conversaciones simultáneas).

Por otro lado, es normal que acabemos recreando ese patrón a pequeña escala; sobre nuestro pequeño mundo personal. A veces pensamos en nuestras relaciones personales bajo el prisma profesional, o al menos influido por esa ceguera temporal (números, patrones, hábitos personales y automatismos de métrica). Así, reducimos la emocionalidad también en nuestras relaciones personales, al estar influidas por nuestros tics corporativos.

Esto ocurre con mayor intensidad cuanto más difuminada esté la línea que separa tu trabajo de tu vida personal. Si tus canales sociales y profesionales son los mismos (autónomos, consultores, etc.) el efecto es entonces demoledor. Este estudio os va a encantar (sobre todo a los fans de apple) Automatic Effects of Brand Exposure on Motivated Behavior: How Apple Makes You “Think Different”. Lo recomiendo para que veáis hasta que punto nos vemos afectados por cuanto nos rodea.

3 La inercia como asesino de la creatividad

La inercia es el camino más rápido a la caída libre. Cuando me preguntan por qué “ando trasteando con herramientas, apps, redes o el móvil” siempre respondo lo mismo: “pruebo cosas para inspirarme”. Pero últimamente, sin negar en que hay que experimentar y renovarse, creo que he caído en un autoengaño.

El día a día nos mueve a gestionar pequeñas tareas y costumbres, que al trasladarse a nuestro ocio provoca que nunca tengamos espacio para reflexiones profundas. Digamos que no nos permitimos tiempo para hacer “limpieza mental” y ordenar conceptos.

Los árboles no dejan ver el bosque y el mimo hace ruido cuando le cae un árbol encima sin estar nadie cerca para escucharlo, así que da igual. Pensar en términos abstractos es complicado, la creatividad tiene sus normas: hay que rodearse de tiempo, concentración y libertad. El hecho es que la creatividad tiene más normas que la aleatoriedad conceptual, pero ambas requieren tiempo y ausencia de interrupciones.

Permitir que las redes sociales sean la inercia dominante (cuando pasamos del modo Ocio al modo Negocio solo cambiamos la cuenta, no el canal) mata la creatividad y la capacidad de pensar de manera estratégica o conceptual.

Así, probar herramientas nuevas y leer casos de éxitos no inspira, más bien transpira. No es malo, pero no hay que confundirse. Puede que copies mejor así, pero no te inspiras si no lo acompañas de espacios cerrados para la reflexión sobre los que serás tú quien cree conceptos o estrategias nuevas.

4 Ocio sin descanso

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

No tenemos tiempo, nunca tenemos tiempo para nada que no sea “en tiempo real”. Cada día entiendo más al conejo de Alicia en el País de las Maravillas, espero que un día deje de correr y rompa el reloj. No tenemos tiempo por que no somos nosotros los que controlan el tiempo. Tenemos la sensación de absoluto control y capacidad de gestión sobre nuestra vida digital (y la de nuestra marca), pero en realidad somos como un cubo bajo la lluvia que se quiere tapar con el asa.

Mantener un canal Twitter (por poner un ejemplo) es como hablar: exige atención constante. Cuando a las 17:59 horas sales de la oficina llegas a la falsa conclusión de que ha finalizado tu día laboral. Y la sensación es falsa por dos motivos:

1 – Por que el twitter de la empresa sigue abierto y las notificaciones no entienden de horarios.  Eso exige atención latente, gasta y consume energías.

2 -Por que el twitter personal abre a esa hora (si no lo había hecho antes), y ahora exige atención patente, que también gasta y consume energías.

En el mejor de los casos (te dedicas a tus perfiles sociales) te mentirás a ti mismo diciendo que tu twitter lo disfrutas, dado que es privado y no es lo mismo. Pero no es del todo cierto, seguirás aplicando una serie de hábitos, usando una serie de herramientas y en un estado de atención o prealerta.  Además, sigue siendo una exhibición pública en la que pones en la picota tu vida personal y profesional si no tienes cuidado. De nuevo estás en el mismo caso que con los canales de tu empresa: estás a disposición de los horarios de los demás, que podrán interrumpirte sea cual sea tu grado de relación y conexión.

Creo que eso es lo que realmente se democratiza con las redes sociales: ahora somos capaces de molestar a quien queramos.

Desconectar

Hay mil posts sobre cómo desconectar. No voy a escribir mucho sobre este aspecto dado que cada uno tiene sus trucos. Pero sí quiero trasladar lo que a mi me ha funcionado:

Ponte al frente de tu vida: la inercia mata.
Apaga el móvil/tablet/PC bastante antes de acostarte, no valen los términos medios.
Separa más tu vida personal de la profesional aunque sea para que beneficien de su propia diferenciación.
– Enumera las redes sociales que no te aportan demasiado y date de baja hoy mismo.
– Establece costumbres diferentes para redes sociales personales y profesionales.
Ojo con el BYOD.
– Participa en actividades lejanas a las redes sociales, aporta algo nuevo en tu vida que no sea mera continuidad.
Limpia los grupos de WhatsApp, no es obligatorio estar en gran parte de ellos.
– Escoge un período de al menos 1 mes y apaga todo en tu vida personal-media.
– Envía este post a todos tus contactos.

Qué imagen proyectas cuando compras followers

Tuitero de palo

Tuitero de palo

¡Comprar followers! ¡Qué gran idea! !Hay pocas cosas tan baratas y sencillas¡ Acabas de descubrir el tesoro de sierra madre ¿verdad? Todos son Wally en la foto de grupo, la tostada nunca se cae y en caso de hacerlo no será por el lado de la mantequilla!

Comprar seguidores tiene un beneficio inmediato: tienes más followers… Y ahí se acabó. Hay quien argumenta que con más followers se gana una mayor capacidad de atracción de usuarios (teoría gravitacional del follower). Si fuese tan sencillo e inofensivo todos compraríamos followers, pero ¿qué consecuencias puede tener para mi perfil social? ¿erosiona mi marca? ¿puede hacerme daño ese enjambre de seguidores falsos?

Cuando compras followers confirmas ante tu comunidad (o sea los seguidores que no son de palo quitando a los del #followbackteam y el multinivel) estos extremos:

Eres vago.
¿Para qué te vas a molestar en hacer crecer tu cuenta con contenido de calidad y una experiencia de usuario relevante? ¡Si tus seguidores quieren un producto aspiracional que se compren una Nilfisk! ¿Para qué me voy a complicar con comités y calendarios editoriales, palabras claves, experiencias, línea editorial, repositorios de información y métrica? ¡Compro y lo que sobre para sopa o croquetas!
Puedo imaginarte sentado en tu mesa con la foto de la tarjeta de crédito en un marco donde pone “empleado del mes”. Mientras otras empresas “se lo curran” tú puedes centrarte en lo que realmente eres bueno: hacer networking con un canapé en la mano.

Mientes, bellaco.
Cuando compras un follower mientes, rompes las reglas de juego. La norma básica de una red social es que las personas entran en contacto entre ellas y con las marcas, empresas o instituciones que deseen. Al comprar seguidores introduces en tu comunidad una mentira.
Y la mentira no es grave, lo que es grave es que seas capaz de mentir. Desde ese momento ya no eres creíble.  ¿Debo creer en alguien que no se cree a sí mismo?

Eres sordo.
Está claro que no escuchas a tu comunidad, no sabes qué le preocupa ni qué experiencias desean. Te sirven tanto tu recién adquirido kit de followers como el resto. ¿Para que vas a leer y proponer si comprando un kilito de engagement todo se soluciona? Luego aparecen las quejas de que las marcas no atienden a sus usuarios . Y es que muchas empresas están para contar seguidores, no para escucharles.

No tienes principios.
Cuando una persona rompe las reglas se rompe a sí mismo. ¿Es una pequeñez? No lo es, se trata de comprobar que eres capaz de romper las reglas. Tu marca hace trampas así que puede hacerlas en cualquier momento. Acuérdate de algunos fabricantes de telefonía que detectan cuando se les somete a benchmarks de rendimiento y modifican el comportamiento del terminal ¿Te fías de una empresa que hace eso? Yo no. Digamos que si me mientes una segunda vez será mi culpa.

No te importa la calidad.
Has invertido dinero en comprar bulto en vez de proyectar una verdadera imagen de marca, podías haber elegido de otra manera: apostar por ti mismo. Si te valen los seguidores falsos es por que no valoras a los reales, si lo hicieras te estorbarían esos muñecos de goma que acabas de comprar para tu marca.

No mides.
Debe ser difícil sacar conclusiones de rendimiento cuando una de las cifras claves para evaluarlo es falsa. Lo falso tiene la virtud de borrar lo verdadero, y tu métrica está contamidada por valores anormales y artificiales. Eso puede afectar a tu capacidad de tener éxito y tomar decisiones sensatas (Claro que si compras seguidores pocas decisiones sensatas debes tomar a lo largo del día).

Por ejemplo, puede que destroces tu Edgerank dado que ahora tus porcentajes de interacción son inferiores (aumentan los seguidores pero no interactuan), provocando que desaparezcas del feed de tus seguidores reales.

Resumiendo

No se trata de que te cierren la cuenta (lo cual puede ocurrir), sino que estás emitiendo destellos de baja calidad justo en el epicentro de tu comunidad, mintiendo y menospreciando a tus seguidores reales.

Parece que la transparencia avanza (allegro ma non troppo) en la misma dirección en que lo hacen los trucos. Así que antes de intentarlo, y dado que los vendedores sólo te hablarán de sus ventajas, piénsalo: si compras followers vendes tu marca.

Redes sociales, el pretendido autoservicio de la publicidad

Advertising in last centenary

“Advertising in last centenary” de Gynti_46 (Flickr)

En todas y cada una de las charlas, formaciones, eventos y conferencias en las que se habla de social media nunca falta el comentario relativo a que las redes sociales contextualizan a los usuarios, que se organizan en torno a sus gustos… Nos lo creemos (por que es así) y luego sin dejar paso a los preliminares nos dedicamos a bombardearlos con publicidad y refritos contenidos.

Es cierto, las redes sociales son contexto: son decisiones, gustos, relaciones, opiniones, actividades…. Hasta ahí estoy de acuerdo, el problema es la interpretación que muchos (demasiados) hacen. Es como si los usuarios de redes sociales estuvieran ahí realmente deseosos de ser impactados, segmentados, estudiados y almacenados en una coctelera llamada Big Data… Y no es cierto.

Los usuarios de redes sociales buscan su beneficio propio, y sólo en algunas ocasiones coincide con el nuestro (El de las marcas). ¿Podemos hablar de engagement? Claro que sí! Pero ¿a gran escala? Lo dudo. El engagement que en muchos casos se busca es la antesala del descuento (Claro que provocar engagement a base de sorteos francamente… no podía tener otro final).

Los usuariosparticipan en redes para ser sociales entre ellos, la presencia de las marcas es, cuando menos artificial. Hay que aceptar esta norma para poder dotar de sentido cualquier estrategia de social media. Cuando las marcas consiguen aportar algo positivo a la experiencia de usuario adquieren sentido, sin aportar se convierten en puro ruido.

Hay dos noticias que quiero poner en contacto:

  1. Forrester dice que el 55% de los profesionales de marketing no están contentos con Twitter.
  2. Y otra que dice que el 40% de los usuarios perciben que las marcas sólo quieren vender.

Una noticia explica la otra y la conclusión es sencilla: los usuarios se defienden creyendo (83%) que la publicidad repercute negativamente en su experiencia de usuario. Un dato como el 83% es demoledor, quiere decir que las marcas que usan la publicidad en redes sociales proyectan imagen negativa sobre sí mismas en 8 de cada 10 casos (Ironía: Qué más da! ¿El branding había muerto no?).

Y dado que los usuarios se defienden los profesionales no están contentos ¿Cómo van a ser positivos los profesionales del marketing si en un muy alto porcentaje lo que Twitter ofrece es publicidad, redireccionamientos a un 902, concursos y fotos gratis en posts recocidos?

Muchos de los que proclaman la muerte del banner adquieren (y recomiendan) publicidad en Facebook ¿Por qué? ¿Por la autosegmentación? Eso sería considerar que el público objetivo está pendiente de los anuncios como si fueran algo positivo. Y no es cierto (o no del todo) que perciban la publicidad por casar con sus intereses, y tampoco es cierto que cuando la perciban tendrán impactos positivos (Sólo un 6% de los jóvenes considera que la publicidad es creíble).

Las redes sociales son contexto, ciertamente. Pero no son una barra libre llena de usuarios ansiosos por comprar y tragar publicidad para matar sus insatisfechos deseos de poseer, tener o creer ser. Queridas marcas: escuchen, dialoguen y aprendan… y luego aporten algo diferente a su comunidad.

Mensajes directos a cualquier usuario de Twitter: una terrible idea

Twitter se corrompe como los Zombies, pero sin estar tan de moda

Twitter se corrompe como los zombies, pero sin estar tan de moda

Twitter ha anunciado que en breve podremos recibir Mensajes directos (DMs) de cualquier usuario sin atender a la relación que tengamos con ellos. Twitter afirma que “cambia por completo la forma de comunicarse en la red de microblogging.” En realidad no la cambia sino que la dinamita, y además eso no es comunicarse: tiene tanto de “comunicación” como repartir flyers a la salida del metro.

Sinceramente, si recibir spam es revolucionario creo que debemos replantearnos muchas cosas. Una de las particularidades de los mensajes privados era que permitían (en una plataforma de libre expresión) poder mantener conversaciones privadas basadas en el mutuo consentimiento (seguirse para poder enviar y recibir DMs).

La relación ‘1 a 1’ marcaba la capacidad de comunicarse y no las ansias publicitarias. Twitter pasa de ser un entorno bidireccional y multipunto (Todos hablan con todos de tú a tú) a ser un entorno unidireccional (permite ser impactado por cualquiera de manera masiva y privada).
Tener una cuenta en Twitter será lo mismo que tener una dirección de email pública en la que recibir cualquier comunicación de cualquier cuenta. Oh! Sí! Hay que permitirlo primero, pero algo me dice que en breve será al revés y que tendremos que impedirlo nosotros, sobre todo para las nuevas cuentas que se creen.

Esta nueva opción creo que sólo se justifica por sus recientes informaciones sobre el freno en su crecimiento, y el hecho de que pierde un Euro por cada 3 que factura. Es tan sencillo como que Twitter prepara su salida a bolsa y necesita ser un canal de publicidad más evidente de lo que ya es, y esta decisión va en contra de los usuarios como individuos.

A priori para las marcas es muy útil poder enviar cualquier comunicación a cualquier usuario. Pero eso no es conversación ni es social networking, no es más que simple y puro spam. No me preocupan mucho determinadas empresas que cuidan su imagen de marca: no creo que abusen ni lleguen a usar algo tan evidentemente invasivo como mensajes directos no solicitados. Si los DMs automáticos ya eran cosa del pasado es porque la propia comunidad los rechaza: son molestos, invasivos, innecesarios e impersonales. En gran parte de los casos los DMs eran spam de cuentas infectadas. Sobre todo me preocupa el uso por parte algunas marcas no tan pulcras y sobre todo los expertodólogos, gurús y salvadores-ninja-evangelistas:

  • ¿Os acordáis de esos ‘gurús’ que emiten cerca de 250 tweets/día como si fuera un RSS?
  • ¿Os acordáis de esos ‘gurús’ que emiten cerca de 250 tweets/día como si fuera un RSS? Sí, lo repito por que usan varias cuentas para hacerlo. Así que…
  • ¿Os acordáis de esos ‘gurús’ que siguen de manera activa a 100.000 usuarios a los que casualmente le siguen unos 100.001 usuarios? Efectivamente, todos sabemos que realmente leen tus tweets.
  • ¿Os acordáis de esos que publican su LinkedIn y Facebook en Twitter para entablar una verdadera, sincera y compensada relación personal?
  • ¿Es que no tenemos suficiente spam en Twitter?

Pues ahora toca más de lo mismo pero en secreto, con lo que podremos abusar un poquito más de Twitter como marcas. Si dispones de una herramienta profesional para publicar DMs puedes “abusar” de tu superioridad tecnológica para directamente impactar a todo aquel que haya abierto su perfil a los interesantes contenidos de su indudable interés la basura.

Tal y como yo lo veo creo que Twitter ha copiado el sistema de Spam de las cuentas infectadas por apps chungas y lo ha adaptado a sus necesidades: ser un canal para las marcas a costa de los usuarios. Resumo: abrir mi cuenta al spam via DM es una terrible idea.

Update: me comenta @IBC84 en Twitter que debo ser más optimista, y que sólo si lo activo recibiré spam DMs. Es cierto que hay que ser más optimista, debo aprender de él. Pero juntar optimismo, inversores y privacidad en la misma idea me cuesta :-).

Qué ocurre cuando llevas un mes sin redes sociales

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

Tras un mes de apagón total de mis redes sociales ya os puedo hacer un resumen en una frase: merece la pena.

Ahora veo las cosas con mayor frialdad, sin estar enganchado a un torrente de inputs que arrastran mi pensamiento hacia cualquier divagación. Lo más curioso es que las redes aparentemente más inocuas son las que debo vigilar mejor (¡Muerte a los grupos de Whatsapp!).

Tras un mes me he sentido muy lejos de todo lo que he leído sobre adicciones al móvil, dependencia de redes, estrés, etc. Quizás porque ya había puesto freno a ciertas redes y conductas (El más acertado y significativo es haberme dado de baja de Facebook hace cerca de 3 años).

Pequeños problemas iniciales

Es curioso cómo cuesta elegir el momento de apagar todo, parece que ninguna hora es buena y siempre queda algo por hacer o alguien a quien avisar: es como dejar de fumar. Nunca se sabe cuándo romper la continuidad de una “conversación”. Luego recordé que esa continuidad es clave en las redes sociales: a la hora de pertenecer y para no echarlas de menos tras el susto inicial. La inercia es poderosa y nada más apagar todas las redes ya tenía ganas de saber qué repercusión habría tenido mi propuesta tanto entre contactos cercanos como desconocidos.

Mis propios automatismos han sido mi peor enemigo durante los primeros días: sacar el móvil del bolsillo para nada ha sido el gesto más común de la primera semana. Luego encontré todos los iconos de la pantalla cabalgando entre huecos de apps que ya no estaban (No hay nada más feo que un android con “calvas” entre las aplicaciones). Y efectivamente: la batería experimenta un aumento de rendimiento espectacular (hasta que probé Candy Crush).

Pronto esas costumbres atávicas desaparecen y una vez rota la continuidad todo fue más fácil. He estado sin contacto social “masivo” y ha sido bastante más sencillo de lo que aparentemente había pensado.

El verdadero beneficio

Seré muy directo: he tenido un mayor control sobre el pensamiento creativo y la planificación de tareas sencillas y complejas. Durante un mes he podido elegir los temas en los que centrarme, leer y pensar. Tengo un par de proyectos en mente a los que dudo mucho que hubiera llegado de haber estado arrastrado por el torrente de TimeLines que yo mismo he creado sobre mi perfil social.

Hay dos razones que creo que me han ayudado:

  1. Hay menos interrupciones y no existen inercias, ni buenas ni malas.
  2. Tengo siempre la opción de decidir los temas en los que focalizar mi atención, al no existir corrientes externas (de personas y contenidos).

Las interrupciones es algo que ya me esperaba, y antes del experimento había minimizado algunas insanas costumbres como los grupos de Whatsapp a gogó. Siento la bordería, pero es que no por disponer de Whatsapp tengo que aguantar cualquier astracanada a cualquier hora. La mayor estabilidad y profundidad de los temas en los que centrarse es una sorpresa. Yo pensaba que ya tenía suficientes filtros en mis redes sociales como para recibir inputs de mi interés, pero me equivocaba.

Las redes sociales son relaciones humanas, y como tales son impredecibles, enriquecedoras y no propietarias. El lado malo es que son demasiado amplias y hay que saber priorizar y filtrar tanto a las personas como a los contenidos, por separado y a veces de manera conjunta.

Tener acceso a multitud de temas en tiempo real no siempre es positivo y puede dispersar tu atención. Ya sé que el “business model canvas”, el casi inexistente “time to market” o el “elevator pitch” (¿Por qué todas estas chorr… cosas están en inglés?) son los modelos que se imponen y parten la panaEs todo muy plausible, pero para algunos es una patente de corso para jugar a la ruleta rusa empresarial.

No defiendo planes de negocio de 5 tomos, pero tampoco creo que una servilleta sea la solución a emprendedores y nuevos negocios. No conozco ningún emprendedor que no haya sudado tinta antes de haber alcanzado su cota actual. Y ninguno de ellos cuenta en sus entrevistas que “hice lo primero que se me iba ocurriendo hasta tener éxito” porque el mundo es “en tiempo real”.

El pensamiento creativo exige pensar, y pensar lleva su tiempo salvo que uno se especialice en la serendipia. Pensar exige concentrarse, madurar las ideas, compartirlas y/o modificarlas. No por estar en plena efervescencia social debemos dejar de tomarnos un tiempo para nuestras propias ideas. En esta fase de ausencia de redes sociales he sido mil veces más productivo con mis propias ideas, eso me queda fuera de toda duda.

El verdadero sacrificio

Son dos los sacrificios que he tenido que hacer en este experimento:

  1. He echado de menos a ciertas personas.
  2. He estado demasiado desconectado a nivel informativo (Echo en falta mi RSS).

Las personas son la verdadera razón de las redes sociales, y debo cuidar más este punto afianzándolo offline, porque también he notado una mejora significativa en mis relaciones personales offline cuando apague mis redes. Es como si algunas de estas relaciones fueran sustitutivas en vez de ser complementarias (lo que debería ser el óptimo).

Igualmente no he tenido nada de morriña del exceso de contenidos y banalidades de mi TL. Hay demasiadas cosas interesantes detrás del ruido como para dejarse llevar. Esto significa que debo configurar mejor el círculo social en el que me encuentro para que siga siendo social en vez de ser un circo de rumores, noticias, refritos del storytelling y ofertas/cupones.

Sobre mi perjuicio 2 (estar desinformado): “si los animales son lo que comen, las personas son sus fuentes RSS”. Esto sí que ha sido un problema y directamente os digo que no podría cumplir mi trabajo sin estar conectado socialmente. A día de hoy es imposible estar actualizado en tiempo real sin redes sociales e inputs generalizados (RSSs, suscripciones, foros, blogs, etc.), además de los medios tradicionales.

Las marcas

¿Las marcas?¿Qué marcas? Ni las he echado de menos ni las he necesitado. Cada vez tengo más claro que la presencia de las marcas en redes sociales es artificial y accesoria lo que eleva la dificultad que tenemos los profesionales de llevar a cabo propuestas sociales dignas y beneficiosas para las empresas y la comunidad. Hay futuro para el marketing en redes sociales, pero desde luego no pasa por simular ser personas ni recocer y aliñar textos corporativos. Cada vez respeto más a quienes crean propuestas de valor para una marca en una red social debido a su dificultad.

Pero por ahora gran parte de las propuestas que veo son desarrollar concursos, cupones y sorteos. El tema de contenidos de valor va camino del refrito en algunos casos y los hay que confunden Twitter con un RSSs, a las personas con las marcas y a Facebook/G+ con un Zoco. Por si hay suspicacias: me incluyo en parte de este párrafo, y sé que tengo que pensar de manera diferente.

Mis conclusiones

“Desconéctate una temporada my friend” y vuelve a tus redes (a las que quieras), pero abre una distancia con tu propio perfil social.  Cada vez tengo más claro que las redes identitarias (enfocadas en el individuo) decrecerán con la misma rapidez que han crecido. Eso explica el empeño de Facebook de salirse de su papel (conectar a los amigos) y expandirse hasta ser el censo mundial o la identidad digital de las personas (Google+ en realidad ya nació con esa intención). Pero creo que las redes sociales enfocadas en aspectos puntuales del individuo serán las que triunfen.

Personalmente voy a repensar un par de cuestiones sobre mi presencia social. Son decisiones estrictamente personales, pero las comparto por si os ayudan de alguna manera.

  • Sobre todo debo imponerme unas pautas en redes sociales. Somos los últimos responsables de usarlas correctamente.
  • No hay nada más improductivo que las interrupciones. Hay que saber apagar las fuentes de contenidos.
  • He cometido errores de bulto en la gestión las de personas… a ver si afino.
  • No volveré a Facebook. La frase de un conocido “vuelve tío, que me queda 1 amigo para llegar a 400” ha sido definitiva. Facebook/G+ son agujeros en el alma, y cada día veo que esta sensación es la de más gente.
  • No voy a volver a “instagram”. Es chicle mental y el exceso de filtros me cansa (pese a mi emoción inicial).
  • Foursquare queda relegado a un uso secundario, más pasivo.
  • Ataré muy en corto los grupos de Whatsapp, dado que son una constante (e irritante) fuente de interrupciones de muy escaso valor añadido en algunos casos. Consejo: si no te gusta un grupo simplemente sal de él, entre todos debemos educarnos en este sentido.
  • Mi RSS merece más cariño y cuidados, debo estar más atento a mis fuentes. La información sí es un valor añadido en las redes sociales.
  • No es posible estar informado con los medios tradicionales, y mucho menos sobre temas puntuales y sectoriales.

Las redes sociales son lo que haces de ellas: un agujero negro que atrapa tu tiempo y te devora o una fuente de conocimiento y riqueza en tus relaciones sociales. De ti depende el final de tu historia.

Nota: este post es muy largo, pero es que he recordado que no escribo para ver cuantas visitas recibo, lo hago para expresar mi punto de vista y debatir con quien quiera.

La Bio y la foto en Twitter ¿Cuestión de detalles?

Huevos tendidos, de Cristian Eslava (Flickr)

Huevos tendidos, de Cristian Eslava (Flickr)

Me siguen sorprendiendo algunas Bios y avatares de ciertas cuentas profesionales en Twitter, simplemente son cuestiones que se descuidan por no darles importancia… Y creo que es un error. En gran parte de las ocasiones la Bio y el avatar son etapas necesarias para pasar de ser un desconocido a ser un “following”. Si alguna vez te has planteado seguir a alguien cuyo avatar es un huevo o no tiene Bio sabes de qué hablo.

Algunos se esconden por timidez y omiten su foto, otros simplemente se exceden por que quieren aportar un extra sin ser conscientes de que antes de “ese extra” debe haber unos mínimos que permitan identificarte… Estos últimos digamos que se acuerdan de la guinda pero olvidan la tarta. Hay quienes ofrecen una frase realmente extraordinaria e irrepetible que confirma que, efectivamente, seguimos sin saber quién es y de qué me quiere hablar.

La Bio en Twitter

La Bio es sólo una breve descripción de uno mismo en 160 caracteres, pero ¿hay algo más retador que ese límite? La Bio es fundamental, quien piense si seguirte o no desconoce quien eres por completo y tienes sólo 160 caracteres para decirle de qué le vas a tuitear sin obligarle a desplegar tus tweets para comprobarlo. Eso sería pedirle demasiadas decisiones consecutivas a tus potenciales seguidores, cuantos más pasos deba dar un usuario para seguirte más alto será el porcentaje de fracaso.

Es difícil condensar todo lo que queremos contar en 160 caracteres, y ese es justo el problema: no hay que contarlo todo, basta con identificar correctamente el contenido de nuestro canal. Quien acceda a tu Bio decidirá rápidamente si te sigue o no de acuerdo a esa descripción y lo que le transmita. Hay varios  cientos de millones de tuiteros, así que o les ofreces exactamente lo que buscan o probablemente no te seguirán. La Bio te ayuda a segmentar tu comunidad, y de ahí su importancia.

Algunos recurren a frases ingeniosas que no aclaran nada sobre sus contenidos o los temas de los que tratan. Eso puede ser un problema, salvo que quieran basar su canal en su ingenio claro: parodia, humor, desahogo personal, trollear, etc. Esas frases están muy bien y gustan mucho, pero para cuentas profesionales o empresariales ¿Cumplen su fin? ¿Te identifican? ¿Segmentan la comunidad?

Es fundamental que utilices las palabras adecuadas para tu negocio/canal. Muchos servicios de localización de usuarios en Twitter usan la bio como palabras clave. La Bio funciona como el SEO en la Web, usando las palabras adecuadas serás más encontrable.

Tampoco conviene acumular palabras clave como si por cada hashtag en la Bio te dieran dinero o 10 años de vida. Se trata de ser humano y de escribir como tal. Personalmente no suelo seguir a nadie que acumule hashtags en su Bio, no me inspira nada de confianza y me adelanta que estoy ante alguien cuya única preocupación es el continente y no el contenido (lo que viene siendo un desalmado, en lenguaje no técnico). La palabra followback (y sus variantes) está prohibida, significa “no te leo aunque te siga”.

La foto…y el avatar

La fotografía (o logo) es otra de las cuestiones que se infravalora, sobre todo en las cuentas profesionales. ¿Te fiarías de alguien que no es capaz de dar la cara? La fotografía genera empatía, comunica y de alguna manera firma la propiedad de la cuenta. El avatar y la fotografía ayudan a contextualizar el canal, e identifican los temas que vamos a recibir en caso de darle al botón “Seguir”. Si tenemos que usar un logotipo lo tenemos claro, pero cuando son cuentas profesionales (o sea: nuestra cara) la cosa cambia y nos volvemos más descuidados.

De manera resumida, hay varios aspectos del avatar en Twitter que a veces olvidamos:

  • Te permite destacar en el TimeLine, por ser reconocido y/o resaltar a nivel gráfico.
  • Te permite ser recordado, y por tanto tener más engagement.
  • Genera confianza, por absurdo que parezca al habituarnos a una cara/imagen nos fiamos más de ella.
  • Personaliza el mensaje.
  • Aporta información extra sobre tu personalidad, sobre todo en la fotografía de personas: actitud, calidad, colores, ropa, mirada, formalidad, etc. Incluso cambiar constantemente de avatar comunica algo sobre nosotros.
  • Te distingue de las cuentas falsas y automatismos (que suelen carecer de fotografía o usar las de los bancos de imágenes).
  • Firma los Tweets, aportando mayor veracidad.
  • Determinan la propensión a que seamos contactados. En muchos casos los usuarios de Twitter se fijan en la foto antes de interactuar con otro usuario, tomando la decisión final tras haber evaluado la fotografía (estudio #informetwitter).

Resumen

En Twitter todo ocurre rápido, incluyendo la decisión de seguir a alguien o no. Asegúrate de que en esos pocos segundos que tienes estás ofreciendo exactamente lo que quieres emitir. Cuida bien tu Bio, y cuida tu avatar y fotografía, por que puede que sea lo único que vean de ti antes de formarse una primera (y quizás última) opinión.

PD: No puedo terminar sin afirmar que lo de sujetarse la barbilla en la foto es algo artificial… tampoco hay que pasarse.