La Bio y la foto en Twitter ¿Cuestión de detalles?

Huevos tendidos, de Cristian Eslava (Flickr)

Huevos tendidos, de Cristian Eslava (Flickr)

Me siguen sorprendiendo algunas Bios y avatares de ciertas cuentas profesionales en Twitter, simplemente son cuestiones que se descuidan por no darles importancia… Y creo que es un error. En gran parte de las ocasiones la Bio y el avatar son etapas necesarias para pasar de ser un desconocido a ser un “following”. Si alguna vez te has planteado seguir a alguien cuyo avatar es un huevo o no tiene Bio sabes de qué hablo.

Algunos se esconden por timidez y omiten su foto, otros simplemente se exceden por que quieren aportar un extra sin ser conscientes de que antes de “ese extra” debe haber unos mínimos que permitan identificarte… Estos últimos digamos que se acuerdan de la guinda pero olvidan la tarta. Hay quienes ofrecen una frase realmente extraordinaria e irrepetible que confirma que, efectivamente, seguimos sin saber quién es y de qué me quiere hablar.

La Bio en Twitter

La Bio es sólo una breve descripción de uno mismo en 160 caracteres, pero ¿hay algo más retador que ese límite? La Bio es fundamental, quien piense si seguirte o no desconoce quien eres por completo y tienes sólo 160 caracteres para decirle de qué le vas a tuitear sin obligarle a desplegar tus tweets para comprobarlo. Eso sería pedirle demasiadas decisiones consecutivas a tus potenciales seguidores, cuantos más pasos deba dar un usuario para seguirte más alto será el porcentaje de fracaso.

Es difícil condensar todo lo que queremos contar en 160 caracteres, y ese es justo el problema: no hay que contarlo todo, basta con identificar correctamente el contenido de nuestro canal. Quien acceda a tu Bio decidirá rápidamente si te sigue o no de acuerdo a esa descripción y lo que le transmita. Hay varios  cientos de millones de tuiteros, así que o les ofreces exactamente lo que buscan o probablemente no te seguirán. La Bio te ayuda a segmentar tu comunidad, y de ahí su importancia.

Algunos recurren a frases ingeniosas que no aclaran nada sobre sus contenidos o los temas de los que tratan. Eso puede ser un problema, salvo que quieran basar su canal en su ingenio claro: parodia, humor, desahogo personal, trollear, etc. Esas frases están muy bien y gustan mucho, pero para cuentas profesionales o empresariales ¿Cumplen su fin? ¿Te identifican? ¿Segmentan la comunidad?

Es fundamental que utilices las palabras adecuadas para tu negocio/canal. Muchos servicios de localización de usuarios en Twitter usan la bio como palabras clave. La Bio funciona como el SEO en la Web, usando las palabras adecuadas serás más encontrable.

Tampoco conviene acumular palabras clave como si por cada hashtag en la Bio te dieran dinero o 10 años de vida. Se trata de ser humano y de escribir como tal. Personalmente no suelo seguir a nadie que acumule hashtags en su Bio, no me inspira nada de confianza y me adelanta que estoy ante alguien cuya única preocupación es el continente y no el contenido (lo que viene siendo un desalmado, en lenguaje no técnico). La palabra followback (y sus variantes) está prohibida, significa “no te leo aunque te siga”.

La foto…y el avatar

La fotografía (o logo) es otra de las cuestiones que se infravalora, sobre todo en las cuentas profesionales. ¿Te fiarías de alguien que no es capaz de dar la cara? La fotografía genera empatía, comunica y de alguna manera firma la propiedad de la cuenta. El avatar y la fotografía ayudan a contextualizar el canal, e identifican los temas que vamos a recibir en caso de darle al botón “Seguir”. Si tenemos que usar un logotipo lo tenemos claro, pero cuando son cuentas profesionales (o sea: nuestra cara) la cosa cambia y nos volvemos más descuidados.

De manera resumida, hay varios aspectos del avatar en Twitter que a veces olvidamos:

  • Te permite destacar en el TimeLine, por ser reconocido y/o resaltar a nivel gráfico.
  • Te permite ser recordado, y por tanto tener más engagement.
  • Genera confianza, por absurdo que parezca al habituarnos a una cara/imagen nos fiamos más de ella.
  • Personaliza el mensaje.
  • Aporta información extra sobre tu personalidad, sobre todo en la fotografía de personas: actitud, calidad, colores, ropa, mirada, formalidad, etc. Incluso cambiar constantemente de avatar comunica algo sobre nosotros.
  • Te distingue de las cuentas falsas y automatismos (que suelen carecer de fotografía o usar las de los bancos de imágenes).
  • Firma los Tweets, aportando mayor veracidad.
  • Determinan la propensión a que seamos contactados. En muchos casos los usuarios de Twitter se fijan en la foto antes de interactuar con otro usuario, tomando la decisión final tras haber evaluado la fotografía (estudio #informetwitter).

Resumen

En Twitter todo ocurre rápido, incluyendo la decisión de seguir a alguien o no. Asegúrate de que en esos pocos segundos que tienes estás ofreciendo exactamente lo que quieres emitir. Cuida bien tu Bio, y cuida tu avatar y fotografía, por que puede que sea lo único que vean de ti antes de formarse una primera (y quizás última) opinión.

PD: No puedo terminar sin afirmar que lo de sujetarse la barbilla en la foto es algo artificial… tampoco hay que pasarse.

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Por qué le llaman engagement cuando quieren decir…

No hay nada mejor que usar el humor para conocer y defendernos del lado menos atractivo de nuestro sector. Esta lista pretende limitar nuestros excesos… o aprovecharlos mejor ¡quién sabe! Sin ánimo de ofender:

Engagement – engatusament.
Comunidad – redil, objetivos, ganao…
Canales sociales – inserte aquí su publicidad.
SEM – anuncios.
SEO – prenuncios.
ROI – AVQP (a ver que pasa).
KPI – KAP (ke a pasado?).
Personal Branding – postureo.
Recomendación – porcentaje o royalty del gurú.
Testar – experimentos (pregaseósicos / agaseósicos).
Funel / Embudo – sistema que, en contraposición al modelo circular, evita que la fuerza centrífuga aleje a los clientes.
BIO – único sitio en el que la marca se sincera contigo.
Foto de perfil – espacio onírico del tuitero; wannabe gráfico.
Post – anuncio.
Curación de contenidos – filtrado selectivo de anuncios.
Distribución capilar / alveolar – Sistema granadero, tocapuertas o AVQP.
Inbound marketing – “Cariño, el pescadero me ha recomendado una receta para ‘esta’ merluza”.
Content marketing – dime algo interesante para pasar a la fase inbound.
Contenido líquido – desparrame; cubata.
Gamificación – procrastinar por culpa del engagement.
Realidad aumentada – modelos y famoseo de baja estofa y operadas/os. Me niego a dar nombres.
Geolocalización – autostalkeo.
Stalkear – interés y observación insana sobre la vida de otros, salvo en el caso de las marcas cuya avaricia justifica dichas actividades.
TrendingTopic – motivo de conversación para quienes prefieren no tener temas propios.
Me gusta – acceso al descuento.
Seguir – acceso al descuento.
Follower – persona que ha accedido al descuento.
Fanboy – persona que desconoce que hay descuentos.
Leer – práctica de ocio del siglo XX (caída en desuso).
Escuchar – acto de recepción de las condiciones de los descuentos.
Monitorizar – autostalkeo y medición posterior.
Coolhunting – buscar cosas que molen, como por ejemplo el coolhunting.
Métrica – Merrorífica, mriste o menebrosa.

3 ingredientes indispensables para cocinar algo en social media

Local, cadencioso y consecuente

Local, cadencioso y consecuente

Si lees blogs de social media conocerás la manía tendencia que tenemos de hacer decálogos de claves para triunfar en las redes sociales.

Está claro que el ADN del sector es resumir y presentar la información de manera sencilla y directa… Además, en prácticamente cualquier conversación, charla o encuentro siempre hablamos de lo mismo ¿cuáles nos parece que son las claves del social media?

Sinceramente: no existen las claves en social media. Los decálogos son sólo esquemas de las ideas que todos tenemos en la cabeza (algunos en el camino que hay entre Ctrl+X y Ctrl+V). No hay claves de éxito a priori en social media, porque no hay objetivos a priori. Cada empresa, objetivo, campaña, entorno, red social, o medios económicos/humanos disponibles son diferentes… y eso lo cambia absolutamente todo.

Sin embargo creo que hay 3 elementos que siempre deben coincidir en cualquier estrategia de social media. Son ingredientes concretos, básicos, pero que sorprendentemente no se ponderan o bien se olvidan. Estos tres elementos solos no sirven de nada, pero tampoco pueden faltar: son el mínimo exigible.

El social media debe:
1. Ser Local (relevante).
2. Tener cadencia (visible).
3. Conducente (tener objetivos).

El social media debe ser local

Este es el punto más importante y el que más implicaciones tiene. Por “local” entiendo que debe ser cercano, próximo, relevante y adecuado (segmentado). Es decir, la propuesta empresarial en social media debe ser interesante para el usuario y debe estar focalizada, dado que afecta al número de canales y sus contenidos de manera dramática.

Puede que Facebook tenga miles de millones de usuarios, pero la práctica totalidad de éstos no te aportarán nada. Que no te engañen con el truco de los miles de millones: tienes una comunidad concreta y debes atenderla. Olvídate del resto y céntrate en los tuyos o en aquellos que quieras integrar en la citada comunidad. No falta nunca quien intenta atacar el mercado portugués, el ruso y el de USA desde su Facebook 100% “cañí”. Esas empresas alegan siempre “por si acaso” o bien que es una red internacional (a ver… Facebook sí es global, pero tu página no).

Facebook puede ser el sitio más lejano del mundo si algo no te importa. Ser local es permanecer cerca de los intereses que quieres cubrir en redes sociales. Además, ser local afecta al tiempo, no sólo al espacio. No se deben considerar los canales sociales de manera perpetua, puede ser interesante disponer de perfiles temporales para acciones concretas. ¿Por qué? Para aislar una comunidad con respecto a un objetivo y conocerla mejor, para ser más directo, para crear un momento único… o incluso para arriesgar demasiado y poder plegar velas si hace falta.

Cuanto más centrado e identificado sea el canal más éxito tendrá. Esta de las pocas reglas del social media que me suelo creer: cuanto más local eres, mayor es el engagement.

Por otro lado la tendencia de las redes sociales es personalizar la experiencia de usuario en sus relaciones personales y con las marcas. Tecnológicamente hablando si no eres local serás penalizado al remar en contra de la corriente de la personalización del TL/Feeds. En esta infografía de HubsPot sobre el Feed/EdgeRank de Facebook muestra por qué ser local importa a la hora de ser visible.

El social media debe tener cadencia

La información en redes sociales se almacena mal y se recuerda peor, así que aparecer en el momento justo es vital. Cuándo interactuar es uno de esos puntos de los que nadie avisa previamente.

La cadencia y la frecuencia en redes sociales son críticas y la mejor táctica para tener visibilidad es ser constante y frecuente en las publicaciones. Se calcula (o sólo se dice) que un Tweet tiene una vida media de 1 hora, así que es crucial escoger un buen momento en el que ser lo más visible posible antes de ser tapado por el resto de tweets.

Ser cadencioso y estar en el momento oportuno te permite ser visto lo cual es crítico en social media (sobre todo si tu marca no está en el Top of Mind). Cada vez que alguien te encuentra o se cruza con tus contenidos decide (a veces ni eso) seguirte o no. Tener cadencia significa ser visible en social media, dado que mejora la capacidad de ser encontrable.

La cadencia de publicaciones es un aspecto fundamental, y antes de determinar tu ritmo debes considerar al menos tres limitaciones:

  1.   Debes ser capaz de mantener un ritmo.
  2.   Un exceso de exposición puede ser perjudicial.
  3.   Puedes fragmentar contenidos para mantener esa cadencia, sin llegar a ser artificial.

Sin cadencia ser local no aporta demasiado, aunque me temo que el mero hecho de ser visible funciona en social media. De nada sirve ser local y abrir múltiples canales que no se puedan mantener por falta de recursos. Y es que los tres ingredientes que propongo en este post están condenados a entenderse.

El social media debe ser conducente

He leído en diversos blogs y estudios que cerca de la mitad de las empresas que están en redes sociales desconocen realmente por qué. Las marcas deben tener objetivos más allá de sus KPIs. Muchas empresas miden su esfuerzo diario para ver si han tenido éxito, pero ¿qué es el éxito? ¿tener un buen desempeño o haber conseguido algo?

Es decir, no entres en Twitter para tener followers ni en Facebook para hacer amigos… Abre canales sociales para alcanzar objetivos empresariales concretos. Luego si quieres mide los followers y amigos, pero sobre todo la consecución del objetivo, aunque sea a través de métricas imperfectas no se debe dejar de pensar en el objetivo.

Son demasiadas las empresas que desconocen para qué están en redes sociales. La mayoría alega tener presencia social para atender a sus clientes pero desconocen quienes son sus clientes o directamente no les responden cuando se supone que están precisamente para ello.

Al final parece que muchos hacen branding hasta saber cómo sacarle partido a esto de las marcas en social media… Bueno, hacen branding y spam en el peor de los casos.

Las marcas deben estar en las redes sociales por alguna razón concreta, no se trata de tener una lámpara mágica de la que pueda salir algo bueno. Puede que como empresa busques aumentar las ventas, atender consultas, generar leads, investigar el mercado, hacer branding, atender a la prensa, hacer ofertas y subastas, fidelización, etc.

Cada objetivo tiene sus medios, tácticas y redes adecuadas. Mezclarlas o pensar que la tecnología de la red es la única limitación es un grave error.

Sobre estos 3 ingredientes (y los que faltan).

Seguro que para ese plato estrella que quieres preparar necesitas más cosas, pero si te falta la base puede que no puedas cocinar nada, y mucho menos saborearlo. Me parece muy difícil omitir alguno de estos tres ingredientes en cualquier receta de social media.

Sin estos tres ingredientes lo más probable es que el resto falle y “la receta” sepa a rayos por que sin estos ingredientes serás: lejano, invisible y no sabrás para qué estas en social media.

Hacia unas redes sociales ¿menos centradas en las personas?

Es mi apuesta personal (y un título rebuscado), pero considero que hay al menos un par de hechos que apoyan esta visión. Vamos hacia el declive de las redes sociales basadas en la identidad de las personas. ¿Va a desaparecer Facebook? No es tan drástico el planteamiento, pero quizás deje de ser el foco de las marcas y de muchos usuarios. El problema de estas redes no radica sólo en la movilidad: la tendencia que observo es la de fragmentar los servicios en redes especializadas, que ofrecen mejores experiencias y que arropan comunidades más identificadas.

La identidad como centro de las redes sociales

La identidad como centro de las redes sociales

Nos dirigimos hacia un panorama en el que las personas gestionarán más redes, más sencillas y más especializadas. Este planteamiento modifica de manera sensible los retos que las marcas y empresas debemos afrontar. ¿Os imagináis que nuestro público objetivo estuviese aún más fragmentado? La dispersión del individuo digital será cada vez mayor, lo cual presenta amenazas, oportunidades y retos.

Hay algunos factores que me llevan a pensar que el futuro no pasa por las redes generalistas:

  1. Desequilibrio entre las relaciones personales y los contenidos: emitimos la misma información para públicos muy diferentes (eso suena a falta de engagement). Digamos que la oferta no casa realmente con la demanda.
  2. Complejidad de la herramienta: las redes sociales generalistas son complejas de gestionar y cada vez aumentan más sus servicios.
  3. Sensación de invasión de la intimidad: si offline no nos exponemos al 100% ante cualquiera en las redes sociales debemos hacer lo mismo.
  4. Privacidad y datos personales: empezamos a asumir que se comercia con nuestra vida social al estar tan expuesta de manera constante y completa… Y comenzamos a reaccionar sobre este punto.
  5. Somos más exigentes: queremos servicios más adecuados a nuestras necesidades.

La amplia base de usuarios es la mejor defensa de estas redes generalistas, pero no se puede argumentar sólo sobre este hecho. Seguro que en las salas de reuniones de Kodak, Nokia, BlackBerry, etc. se han oído esas mismas frases en diversas ocasiones. Hay datos sobre como las redes sociales basadas en la persona se enfrían, pareciendo haber agotado el modelo. Tuenti es un caso muy local, es cierto, pero su tendencia es explícita. Igualmente, Google+ y Facebook (pese a ser un líder indiscutible) parece que se enfrían a nivel global. Mientras, las redes basadas en parcelas concretas del individuo son las que rompen sus registros de crecimiento o actividad: Twitter, Vine, Instagram, LinkedIn, Line, Whatsapp (no tanto como red social pero sí como sustitutivo de éstas), etc.

Por norma, las redes generalistas giran sobre una identidad que desarrolla una comunidad y sobre ésta sumamos actividades, ocio o aficiones. Esas comunidades en realidad no comparten demasiado salvo el hecho de ser “amigo” de alguien. Puede que como marcas cuando observemos comunidades se nos olvide esta realidad, pero para el usuario (que es quien decide como usar una red social) este hecho es crítico.

Además, un usuario no tiene la misma actitud con sus compañeros de trabajo que con su familia, pareja, amigos íntimos o los conocidos de sus amigos. El entorno cambia a las personas, eso es obvio. Al final la privacidad que más nos preocupa no es evitar ser CRMs ambulantes. Lo que nos da miedo es saber si ese post en Facebook/G+ es adecuado para determinados amigos y por eso el 71% se autocensura (¡afortunadamente!).

Cada amigo/contacto tiene una diferente tolerancia a determinados contenidos. Y aquí está el desequilibrio: los integrantes reciben todo tipo de contenidos no filtrados ni adecuados, salvo por el hecho de conocer al emisor. Los usuarios acaban recibiendo actualizaciones que realmente no desean ver. Los filtros de las redes para paliar este problema no funcionan por que la red no pivota sobre intereses, sino sobre personas.

Conocer a una persona y estar en su círculo de amistades no significa alinearse con todos y cada uno de sus gustos. Esto enfría la idea de comunidad y se traduce en una falta de engagement. Al final, las interacciones en esa comunidad ya no son tan sinceras ni espontáneas.

Las redes sociales especializadas solucionan este problema, dado que permiten que los contactos se establezcan en virtud de parcelas concretas del individuo. Las redes basadas en la identidad de la personas se han vuelto además muy complejas social y técnicamente hablando. Manejar relaciones es difícil y las opciones de privacidad y configuración, así como el exceso de servicios que las redes agregan añade más complejidad a la gestión de la cuenta.

Trasladar una experiencia de comunicación espontánea entre personas a una red social es muy complejo, pero si las redes pretenden hacerlo para la realidad social completa de la persona entonces deviene casi imposible. Cuanto más sencillo sea el servicio o el acto de comunicación más fácil es adaptarlo a la necesidad real del usuario.

La actividad como centro de las redes sociales

La actividad como centro de las redes sociales

Puedo usar Google+/Facebook para chatear, compartir fotos, exponer mis posts, organizar eventos, seguir marcas, buscar antiguos amigos, ligar, buscar trabajo, etc. Pero hacerlo todo a la vez desde la misma herramienta es imposible, lo hacíamos así por que no había otra manera.

Cuanto más cercano, sencillo y específico sea todo mayor engagement genera la red. Ahora puedo tener un grupo de WhatsApp para organizar el fin de semana sin que, por ejemplo, mis jefes lo vean. Puedo usar instagram/Flickr para compartir mi afición con quienes adoran la fotografía sin molestar a los alérgicos a gatos y sushi. Puedo impresionar a mis compañeros en grupos de LinkedIn o desde mi Blog sin aburrir a mi abuela. Puedo usar Path para hablar y mostrar fotos más íntimas y personales con mi familia. Y también soy capaz de usar apps de pareja para poder intimar sin estar expuesto o buscar relaciones (las que sean) sin que toda mi comunidad se entere. Puedo separar mi actitud según el entorno y dejar de tener un tabloide sobre mi persona.

Los integrantes de estas microcomunidades en redes especializadas se arremolinan sobre lo que realmente les interesa. Tiene más sentido recurrir a redes sociales especializadas, y hay una serie de consecuencias que a las marcas nos afectan:

  • Parte de la conversación será oculta.
  • La identidad social del individuo será más compleja y fragmentada.
  • El perfil de cada individuo será más completo, auténtico y sus comunidades más amplias al estar fragmentadas en cada red.
  • Será más difícil detectar correctamente a tu público objetivo.
  • Las marcas tendrán que segmentar mejor las redes en las que actúan.
  • Los intereses y contenidos serán más que nunca el factor de éxito de las marcas.
  • El CRM Social será más complejo, pero más necesario si cabe.
  • Sin estrategia ya no podrás ni sobrevivir, hay que tomar decisiones y filtrar.

Así que el perfil social de cada individuo se hace más complejo y se dispersa en diferentes redes, que serán más sencillas: Line, Whatsapp, Path, Instagram, Twitter, Flickr, Tumblr, Ask.fm, Thumb, son redes (o sustitutivos) que tiene al menos dos cosas en común:

  • Son más sencillas de manejar (comparadas con las redes de identidad).
  • Resuelven una sola necesidad del individuo (en vez de intentar representarlo).

El planteamiento es similar a aplicar un concepto Longtail en las redes sociales. Este horizonte aumenta el reto de las marcas, pero también la posibilidad de crear experiencias más intensas y un mayor engagement con los usuarios:

  • Las redes estarán enfocadas en el interés real de sus participantes, creando comunidades más activas.
  • Cada red pide una actitud y una etiqueta social más acorde al servicio que prestan.
  • Los usuarios participarán tras haber sido más selectivos a la hora de escoger en que redes tendrán presencia, otorgando más valor a cada red.

Quizás, si este camino es realmente el que nos queda por delante,  pueda resurgir la idea de disponer de una identidad digital pura no asociada a servicios o redes concretas. Los “logins sociales” de Facebook, Twitter o Google+, Gravatar, etc. son muy cómodos, pero sirven más al proveedor del servicio que al usuario.

Sería realmente necesario disponer de un servicio que nos identifique digitalmente. Con esta identidad podríamos conectarnos a redes sociales protegiendo nuestra intimidad en vez de pagar con ella. Sería un servicio de identidad que cuando se desconecte de una red no deje “residuos” ni datos personales en esa red.

6 listas privadas en Twitter que tu empresa debería contemplar

Las listas de TwitterEl uso profesional de Twitter es muy diferente a su utilización para cuestiones personales. No disponer de un presupuesto generoso ni convierte el perfil de tu empresa en una cuenta personal ni debe servir de excusa para no aplicar criterios profesionales. Crear listas privadas en una cuenta personal más allá de separar a familiares y amigos íntimos es algo exagerado (algunos lo llaman Personal Branding), sin embargo no hacerlo en una cuenta empresarial representa no aplicar prácticas de inteligencia de negocio, captación de leads o de escucha activa.

Las listas privadas (y las públicas por supuesto) son imprescindibles sobre todo para aquellos perfiles de mayor tamaño. Twitter es conversación y las listas privadas son “el contexto”, son las notas que haces sobre tu comunidad. No dejes todo en manos de tu memoria, por que cuando se comienza en Twitter ocurren dos cosas de manera consecutiva que por cierto parecen incompatibles:

1.- Todo es un lío enorme. La etiqueta social de Twitter es compleja.
2.- Pasado el susto no parece necesario organizarse. Cuando la comunidad es pequeña también lo es la conversación y todo parece manejable, natural y fluido.

Si has tenido éxito tu comunidad habrá aumentado y entonces puede que ya sea algo tarde para organizarse. Si eres una gran empresa, o has realizado una apuesta muy fuerte por las redes sociales, es probable que dispongas de herramientas de pago que hagan las funciones de las listas que propongo.

Las listas privadas (u ocultas) son una mirilla en la puerta, así que hay que usarlas con cuidado. Estas listas permiten que te organices frente a tu comunidad y que añadas contexto a la conversación. Debes considerar 6 listas privadas, aunque las 4 primeras creo que son obligatorias. Te recomiendo que las hagas nada más comenzar en Twitter, ya tendrás tiempo de cambiar sus integrantes con el devenir del perfil. Cuanto mayor sea tu cuenta de Twitter más necesario será disponer de estas listas… y más difícil será hacerlas a posteriori.

1.- Líderes

En tu sector seguro que hay profesionales de reconocido prestigio, escúchales con atención para conocer la actualidad de tu mercado e intentar influir sobre estos líderes (o detectar quien lo está haciendo antes que tú). Estos líderes son, además, una fuente cualificada y gratuita de conocimiento y tendencias. En un momento dado, pueden ser grandes aliados aunque para ello debes tener una estrategia adecuada. Son una referencia en tu sector, así que asegúrate de que dicen algo positivo de ti o al menos de que si dicen algo negativo sabrás reaccionar a tiempo.

2.- Recomendadores y aliados

Esta lista contiene un perfil similar al anterior sólo que no necesariamente está formado por líderes. Hay quien junta esta lista con la anterior, sin embargo prefiero separar ambas listas dado que son contactos cualificados por su relación con la marca y no por su conocimiento o prestigio. Si un día necesitas que alguien te apoye es la primera lista que deberías chequear. Sus inputs son cualificados dada su cercanía a la marca, y te interesa sobre todo el potencial de propagación al ser sinceros. Según el IV estudio IAB-Elogia el 11% de los usuarios continúan siendo fans para mostrar su cercanía a la marca, así que aprovecha esta opción. No son líderes, son aún mejores: son tus pretorianos.

3.- Tu competencia

Cuando menciono competencia me refiero a su cuenta oficial y la de sus empleados. Esto suele sorprender mucho, pero si sigues de cerca a tu competencia y sus integrantes aprenderás mucho sobre tu propio mercado. Muchos empleados ponen su empresa en la Bio de Twitter o la mencionan, investiga también en LinkedIn y de paso comprueba quien lo ha hecho ya contigo. También es interesante que conozcas quienes son los recomendadores de tu competencia y los incluyas en esta lista para conocer qué valoran exactamente.

4.- Empleados

No me gusta tener que confesarlo pero debes hacer una lista de empleados (que contenga además socios o consultores inhouse, etc.). Una visión negativa es que podría ser un punto de fuga de información sobre la empresa. La visión positiva es que ayuda a detectar talento dentro de tu propia organización. En un entorno menos jerárquico como Twitter puede que descubras valores en tu equipo que desconocías. El talento no siempre se exhibe persiguiendo jefes por el pasillo, de hecho suele ser la mejor manera de demostrar la carencia del mismo.

Es probable que alguien (competidores) ya esté monitorizando a tus empleados, y debes asegurarte de que el comportamiento con respecto a la marca/empresa es correcto. Cualquier otra cuestión que vaya más allá de tu empresa no debe influirte, no debes invadir su privacidad. Es realmente importante que avises a tus empleados de que podrían ser captados por el sistema de monitorización. Recuerda que esta lista es privada para proteger la intimidad de los empleados y no para sorprenderles (si fuera una lista pública les identificarías).

5.- Inputs

Necesitas tener fuentes de las que obtener tus contenidos. Tener un sistema de captación de información es una de las claves del social media, sobre todo si no eres capaz de generar contenidos propios. Por otro lado si desconoces lo que ocurre en tu sector no eres capaz de hablar de ello. De esta lista privada siempre he tenido algunas dudas dado que prefiero un sistema más complejo (vía RSS p.e.) y no uno aislado en Twitter. Aún así no está de más considerar esta lista para obtener alertas de las noticias según se están desarrollando.

Twitter es una gran red de contenidos en tiempo real. La forma más lógica de expandir el poder de esta lista es hacer listas privadas de palabras claves/hashtags que consideres claves para tu empresa. Hace poco Marketing Directo publicaba que el 86% del feedback online es desaprovechado, es un dato realmente preocupante.

6.- Clientes

Uno de los peores errores que podemos cometer es tratar como desconocidos a las personas que ya conocemos. Si detectas a tus clientes en Twitter puedes asignarlos a una lista privada. Recuerda que es muy probable que tu cliente no quiera que se sepa que lo es (privacidad), así que debes ser muy cuidadoso con esta lista. El objetivo es contextualizar tu relación con cada tuitero de manera correcta, si no dispones de un CRM Social las listas te ayudan a cubrir esa necesidad durante la conversación de twitter.

Recuerda que buscas el Contexto

El hecho de que separes ciertos perfiles en listas no quiere decir que el resto no importe, lo que propongo es agregar contexto en la medida de lo posible. No se trata de seleccionar perfiles y olvidarse del resto. Debes leer estas listas con otros criterios y probablemente estudiar su contenido cada cierto tiempo prudencial. Nunca descuides al resto de tu comunidad aunque no esté incluida en las listas privadas, cualquiera podría pertenecer y moverse dentro de estas listas, incluyendo a tu competencia.

8 preguntas que toda PYME debe hacerse antes de entrar en las redes sociales

Antes de que tu empresa comience su actividad en redes sociales, o justo ahora que quieres darle un impulso diferente, te propongo unas sencillas preguntas que como PYME debes saber responder. No se trata de hacer una compleja consultoría sobre tu organización (En realidad sí, pero esto es un post y no un manual). Son preguntas muy sencillas que no sé por qué parecemos olvidar en las redes sociales.

Questioned Proposal by Ethan Lofton (Eleaf) - Flickr

Questioned Proposal by Ethan Lofton (Eleaf) – Flickr

Las redes sociales son un terreno abonado para la improvisación. La imagen de gratuidad, instantaneidad y jovialidad puede que esté detrás de este hecho. Pronto (o demasiado tarde) aprenderás que eso no es cierto. Todo lo que se mueve alrededor de las redes sociales parece una Beta constante e invita a probar, correr y lanzarse, pero espero que hayamos aprendido. Hace poco Plenummedia publicaba una radiografía de las PYMES en internet:  el 90% de ellas tiene web, pero pocas adoptan una estrategia para ella.

La idea que hay que remarcar es que a hay que organizarse antes de hacer nada. En vez de presentar complejas matrices propongo una sencilla lista de tareas que están al alcance de cualquier empresa. Estas son las preguntas que debes hacerte:

1 – ¿Quién eres? Conócete.

Analiza que empresa eres, establece unos objetivos adecuados a tu mercado, sector y capacidad. Se puede ser muy ambicioso pero no desmedido. Hay sectores más proclives al social media que otros, y las mismas acciones funcionan de manera muy diferente según el sector y quién las protagonice. Tu comunidad no gira en torno a ti, pero tu credibilidad sí. No te presentes como una “persona” diferente, la estrategia social debe estar en sintonía con la estrategia global de la empresa. Quien seas determina en gran medida las relaciones sociales que vas a tener.

2 – ¿Qué quieres? Establece objetivos.

Discrimina qué quieres conseguir a nivel global, por red y por canal. En social media las mezclas son confusión: cada conversación debe tener su canal, y cada red ofrece oportunidades diferentes.

Valora la apertura de perfiles diferentes según sean tus objetivos incluso dentro de una misma red social; soy consciente de que esta opción complica mucho la gestión del día a día del equipo de social media, pero es fundamental que las comunidades tengan intereses comunes y que no trates de imponer tu comodidad aglutinando canales de manera artificial. Igualmente hay que ser prudente a la hora de abrir perfiles, debes poder controlar tu propia presencia.

Puedes segmentar por clientes (corporativo vs consumo), por actividades (servicio técnico vs ofertas) o por líneas de negocio (atacar el mercado alemán y el brasileño desde la misma página de Facebook no parece muy realista). Como regla general: cuanto menos local y más difuso sea el contenido menos engagement generará, eso es seguro.

3 – ¿Cómo eres? Desarrolla una identidad.

Este es uno de los aspectos más delicados: dotar de personalidad y consistencia a la identidad digital. Últimamente se habla bastante de la humanización de la marca y para ello muchas empresas simulan ser personas, pero creo que es un grave error. Las marcas hablan a través de personas y se comunican usando el lenguaje de su comunidad, pero no son personas.

Para “humanizarte” fíjate en el canal de comunicación de tu comunidad. No hay truco mágico que valga para todos, en un entorno B2B cierta imagen de lejanía puede dotarte de credibilidad y profesionalidad, en otros entornos esa misma lejanía puede machacarte sin piedad.

He visto empresas publicar fotos de barbacoas y piscinas (imagino que de los directivos) en fin de semana: eso no es humanización de la marca, es falta de profesionalidad y desconocer lo que quieres tú y tu comunidad. Puedes mostrar el lado humano de la marca (su equipo, sus oficinas, su día a día, su compromiso social) y escoger un tono de comunicación próximo y personal, pero no te equivoques: la marca no es humana ni se percibe como tal.

4 – ¿Qué tienes? Mide tus recursos.

Antes de comenzar a abrir redes sociales evalúa qué puedes ofrecer a tu comunidad, durante cuanto tiempo, y en que formato (cada red tiene sus contenidos preferidos). Mi experiencia me dice que las empresas aglutinan una ingente cantidad de conocimiento y talento sin ser conscientes de ello. Haz un listado de los temas que tu comunidad valora y busca en tu organización.

Algunos casos típicos de conocimiento que, adaptándolo,  puedes reutilizar son: memorias, manuales de uso/reparación, estudios de mercado/producto internos, preguntas frecuentes, presentaciones, vídeos y fotos, quejas (sí, quejas), memorandos legales, normas técnicas, notas de prensa, catálogos, el talento y la opinión de tus empleados (vale oro si se sabe aprovechar). Pronto comprobarás que tienes más conocimiento/contenidos de lo que pensabas, y que este contenido tiene mucho valor si se sabe adaptar y presentar.

Además de los contenidos debes considerar su longevidad, no puedes abrir perfiles sociales sin saber si serás capaz de seguir publicando de manera regular. Tus armas te dirán las redes en las que puedes actuar y durante cuanto tiempo, pero como regla general no abras redes sociales que no puedas mantener, Facebook es un cementerio de páginas sin actualizar.

5 – ¿Dónde actuar? Apunta antes de disparar.

Seguro que te han hablado maravillas de YouTube pero si tu empresa no tiene vídeos lo tienes complicado, y aún así hay quien lo intenta. ¿Te parece obvio? Pues en Facebook muchos hacen lo mismo, aceptan la red como “peaje” pero se niegan a interactuar con su comunidad. No hay redes obligatorias y mucho menos para las empresas (salvo quizás LinkedIn si tengo que elegir una). No cometas el error de complicarte la vida sin tener la posibilidad de obtener nada a cambio publicando contenidos que una red no acepta ni valora: vídeos en Flickr; tweets expandidos; gastar bromas en LinkedIn; etc.

Examina las mejores prácticas de cada red (y a tu competencia). Tras ese análisis considera los contenidos que ofrecen resultados y averigua si puedes actuar en ese medio. Como suelo decir “Facebook no es obligatorio”, no des por sentado que hay que estar en alguna red concreta. No todas las redes son conversación y en todas debes aportar valor o contenidos (no todo es curar y opinar). En algunas redes necesitas contenidos específicos y si no dispones de esos contenidos/formatos no te molestes en abrir canales por muy de moda que estén.

Si aún así hay redes sociales en las que necesariamente debes actuar y no dispones de nada que ofrecer tendrás que obtener contenidos de tu comunidad o bien adquirirlos de tus proveedores. No te empeñes en cambiar una red, no funciona.

6 – ¿Cómo actuar? Márcate unas reglas de juego.

Debes cambiar algunas cosas en tu empresa, establecer roles, determinar rutinas, designar equipos… No me extiendo mucho pero te recomiendo un post que he publicado hace poco llamado 4 documentos sobre social media que toda PYME debe tener. En este post verás que estar en social media es más complejo que darle la contraseña de Facebook “al más enrollado de la plantilla”.

En cuanto a tu actividad pública debes fijarte en las normas sociales que cada red impone, su lenguaje, práctica, costumbres, etc. Tumblr hace poco protagonizó una revuelta por los posts patrocinados, mientras que en twitter estos posts de pago parecen haber pasado desapercibidos. Cada red acepta comportamientos diferentes.

Compartir, agradecer, reconocer y participar son reglas de oro, pero dentro de cada red luego hay normas de etiqueta que debes aceptar (o contravenir de manera provechosa!).

7 – ¿Cuándo publico? Si hay alguien escuchando.

Este es uno de esos puntos de los que nadie te avisa hasta que los vas percibiendo. La cadencia y la frecuencia en redes sociales son críticas. Una táctica que funciona muy bien es ser constante y frecuente en tus publicaciones. Al ser constante impactarás a diferentes horas/públicos, podrás estudiar cuando eres más eficiente, y elevarás la tensión de la presencia de la marca. Una frecuencia estable aumenta la percepción (notoriedad) y beneficia tu credibilidad (notabilidad). Hay que tener en cuenta que la información en redes sociales se almacena mal y se recuerda peor, así que aparecer en el momento justo es vital.

Conseguir cadencia y frecuencia requiere saber fragmentar la información que vas a ofrecer en redes sociales. No se trata de trocear artificialmente un estudio, ni de repetir hasta la saciedad una publicación. Fragmentar la información para dosificarla y hacerla más líquida en redes sociales es un arte. No puedes entregar todo en el primer post y luego pretender que se mantenga la tensión por sí sola. Tampoco debes engañar a tu comunidad emitiendo mensajes crípticos que carecen de contexto e hilo conductor.

Ejemplo: en una ocasión decidimos abrir una serie de canales sociales  (Twitter, LinkedIn Empresa, SlideShare y Scribd) de manera espaciada pero continua en el tiempo para generar conversación/novedad de unos canales sobre otros. Si hubiéramos abierto los cuatro canales de esta empresa a la vez hubiéramos perdido gran parte de los impactos generados al concentrar todo el mismo día. Teníamos todo listo, pero queríamos que cada red beneficiara a las anteriores con su efecto “estreno”. Los usuarios de redes sociales lo son de varias a la vez, así que debes evitar concentrar todo en un mismo momento / lugar, salvo que la naturaleza de la acción lo requiera (p.e. apertura de un concurso).

Y entonces ¿Cuándo publico? Hay dos teorías, puedes elegir ser “Cola de león” o “Cabeza de ratón”. Personalmente creo que debes alejarte del entorno y estimar cuando estás impactando a tu comunidad de manera más intensa y con mayor calidad. No te sirve de nada que te lean 20.000 personas si sólo 20 de ellas son público objetivo. Así que olvídate del león, del ratón y de los posts que te dicen cuando publicar (por que se basan casi todos en estudios made in USA).

Las herramientas como SocialBro o los informes de Hootsuite te irán dando pistas (aunque siempre he temido que esas horas calientes son el resultado de mi propia actividad, que se reafirma estadísticamente). Por lo general, sigue tu instinto y sentido común, pero haz tus propias pruebas y no dejes de investigar datos sobre eficiencia por horas/días.

8 – ¿Qué voy a medir? Cómo saber que no te has perdido.

Intenta medir cuatro aspectos, no pretendo que sea una lista cerrada de métricas específicas:

1.- En tiempo: evalúa el tiempo que te ocupa el social media, puede que necesites gente, socios, proveedores o que debas dosificarte.

2.- En presupuesto: en social media nada es gratis, si estás leyendo esto le estás costando dinero a alguien. Si te ha inspirado el post has sido rentable, si no lamento haber sido el culpable de cercenar tu productividad. Lo más probable es que tu presupuesto se enfoque en disponer de contenidos profesionales (sobre todo multimedia y gráficos) y en publicidad/promoción de determinados canales.

3.- En la web: analiza el impacto que tus redes sociales tienen en tu web, acceso a formularios de registro, compras, reservas, descargas de documentos, etc.

4.- En resultados sociales: que no te quiten el sueño los followers, es un indicador obvio pero a veces se venden al peso o se regalan (#followbackteam). Busca resultados cualitativos (menciones, críticas, comentarios, preguntas, etc.) o cuantitativos (accesos web, RTs, Likes, formularios, seguidores activos, etc.). Sobre todo crea tus propios indicadores para descubrir tendencias: menciones/tweets, me gusta/posts, comentarios/posts, formularios por seguidor, etc.

Final

Como verás, es un proceso sencillo lejos de los formalismos, no pretendo presentaros un modelo formal sobre cómo establecer un plan de social media. Si tienes problemas en tu proyecto de social media busca entre estas preguntas/respuestas.

Muchos suelen buscar el fallo en el último post/anuncio. A veces el problema no está en tu última acción sino en la primera: ¿fuiste incongruente?

El lujo de tener incomunicados a los empleados

Los que nos dedicamos a temas de social media damos por supuesta la libertad para estar en contacto con nuestro entorno (social y profesional) desde nuestro puesto de trabajo. Principalmente porque “el entorno” es en realidad nuestro trabajo y así nos mantenemos actualizados, nos vigilamos, aprendemos y buscamos nuevos recursos e ideas: o sea, mejoramos.

Esta libertad no debería ser exclusiva de algunas empresas o de determinados puestos. Muchas empresas (algunas sin tener nada que proteger) han levantado auténticos muros a la comunicación de sus empleados. Y en el fondo es absurdo: no podemos prohibir que nuestros empleados tengan un teléfono móvil pero les cortamos el acceso a su email privado o a internet. Obviamente, hay responsabilidades cuyo compromiso con la confidencialidad lo exigen, pero no son las más comunes ni me refiero a estos empleados.

Ni oir ni ver, sólo callar

Silencio (DavidJGB – Flickr)

El hecho es que la antigua tendencia a especializarnos y promover la eficiencia en las empresas (a base de jerarquizar las decisiones) conlleva unos efectos secundarios no esperados. Y es que se pensaba que delimitando los procesos las organizaciones podrían actuar como verdaderas máquinas de precisión: incansables e infalibles. Con anterioridad a la irrupción de las nuevas tecnologías y las redes sociales el mercado beneficiaba a las instituciones que aplicaban este esquema corporativo. Podemos afirmar que hasta hace poco sólo se accedía al conocimiento por vía oficial. Los empleados simplemente respondían ante una serie tasada de tareas y no se salían del camino marcado. Era aburrido, pero eficiente.

Y de repente el mercado cambió como suele hacerlo, dejando a algunos en un extremo en el que no creían estar:

  • La innovación sustituye a la eficiencia.
  • El talento se impone a los procesos (Personalmente, creo que esta es la clave del cambio) porque las empresas no piensan, lo hacen las personas.
  • La folksonomía se muestra más rápida e imaginativa que la doctrina.
  • El valor percibido desplaza al valor añadido.
  • La experiencia de usuario reina sobre los estudios de mercado (que ahora buscan validar la experiencia de usuario).
  • La colaboración rompe los departamentos estanco.
  • El individuo por fin ocupa un lugar dentro de la organización.
  • El conocimiento es accesible para quien quiera o sepa utilizarlo, y no sólo para quien tenga los permisos y privilegios.
  • La comunicación horizontal gana adeptos sobre los canales verticales.
  • Los muros se rompen y permiten a las empresas aprender y ser observadas.
  • El mercado se democratiza y se convierte en (por usar los términos más típicos) un zoco o bazar.

La estructura en la que un individuo (o un grupo reducido) tiene la información y el management, y el resto simplemente acata órdenes crea grupos profesionales de “empleados ciegos”. Finalmente estos Pretorianosempleados ciegos” son incapaces de responder a un solo estímulo para el que no se les haya programado, no permitiendo la evolución.

Algunas empresas siguen cerrando las puertas de la sala de maderas nobles en la que 10 personas quieren ser capaces de imaginar como si fueran 1.000. Mientras tanto, la competencia cuenta con todos sus empleados, socios, proveedores, colaboradores, clientes, prensa, etc., para adquirir ese conocimiento más barato y gestionarlo con mayor agilidad. Como dice la Ley de Joy*: “en cualquier empresa siempre ocurre que hay más personas inteligentes fuera de la misma que dentro”. Si es cierto (Y así lo parece) cerrarse es negarse el derecho a aprender.

Esa cultura empresarial procesal sostenía un sistema en el que los empleados no tenían necesidades de información, comunicación ni conocimiento. Es decir, convenía que los empleados fueran impermeables y que no pensaran ni hicieran nada que no se les hubiera exigido. Obviamente, este esquema en sentido puro se da en pocas organizaciones, pero existe como base inspiradora en casi todas las empresas. Algunas compañías dejan ver ese sesgo innato por ejemplo en Facebook, borrando comentarios negativos en vez de considerarlos como inputs sobre los que generar valor (o pedir perdón). Y es que una cuestión es tener unos canales establecidos y otra muy diferente es no dejar que aparezcan otros nuevos que los mejoren, o considerar que todo lo nuevo es una amenaza al establishment.

Al final las empresas no son nada sin sus empleados, y si desconectas a tu gente cierras tu empresa al conocimiento. Este método de “eficiencia” agota su propio modelo empresarial, dado que los productos de la empresa se agotan sin ser capaces de renovarse e incorporar ideas nuevas a la velocidad de su sector o a la que la competencia lo hace. Por otro lado no sólo sufre la organización, alejándose del mercado; los propios empleados son cada día más susceptibles de ser sustituidos por procesos (software o recursos externos) dado que no se les ha permitido crecer ni evolucionar. La única manera de aguantar el ritmo es gastar ingentes cantidades de dinero en adquirir algo que podría ser gratis, o al menos no tan caro: conocimiento.

Llegamos al día de hoy, en el que descubrimos que gran parte de las normas internas de las empresas se basan en la necesidad del antiguo esquema de conocimiento e información. Algunas empresas se han dado cuenta de que ese no es el camino pero mantienen sus normas internas, algunas de ellas ridículas: puedes tener tu móvil pero no acceder a gmail ¿Cuál es la diferencia? Hace ya tiempo (2010) escribí un post sobre los beneficios de que los empleados estén en redes sociales, en formato decálogo. Hoy mantengo ese post como el primer día, y seguro que si lo reescribo será para aumentar las razones vertidas.

No es un problema que un empleado esté conectado: es un problema que el empleado desconecte de su empresa. Es un matiz que lo cambia todo. Un empleado con acceso a noticias, Linkedin, Twitter, blogs o wikis de su sector está conectado, forma parte y evoluciona con su mercado cada día. Otra cosa muy diferente que no defiendo es que los recursos humanos usen “su conexión” para sus intereses privados. Circunstancialmente he tenido que estar en una empresa en la que no existe casi salida al exterior por parte de los empleados, los muros son de hormigón en todos los sentidos. Los empleados de esta empresa irán poco a poco perdiendo “su conexión con el mundo”, irán desactualizándose, olvidando “su conocimiento” y perdiendo habilidades. Probablemente acaben por desconocer y minusvalorar “su talento”. Al poco tiempo “su empresa” no podrá beneficiarse de ellos porque les ha cortado las alas, así que no puede pretender que quieran, puedan o sepan volar.

Hay que remarcar que hablo de “su conexión” porque es “su talento”, y es “su conocimiento” del que se aprovecha y beneficia (legítimamente) la empresa. Ayer Mashable publicaba un artículo con un estudio que versa sobre la mayor productividad de los empleados conectados. Cada día queda más claro que no es una cuestión de matices u opiniones, y por fin comienzan a publicarse estudios que quizás terminen de hacer cambiar a algunas empresas sobre la necesidad de abrir sus muros, y los de sus empleados.

No pido, ni pretendo, que una empresa permita que sus empleados estén pendientes del último Harlem Shake de YouTube, de la familia en Facebook, Stalkeando a sus exparejas, o cotilleando Twitter para comprobar cual es el chascarrillo del día. Remarco la necesidad de promover un ámbito laboral en el que estar informado y conectado es positivo. Derriba los muros y establece unos límites ¡claro que sí! Pero abre tu empresa al mundo para que tus empleados incorporen conocimiento, contactos e ideas.

El mundo ha cambiado, gran parte de las fortalezas competitivas de las empresas ahora son valores individuales: talento, creatividad, colaboración, experiencia, atrevimiento, disrupción… Si te fijas en estos valores observarás que deben ser cultivados bajo otra cultura empresarial, y que se promueven permitiendo a los empleados estar informados, conocer, conectar y compartir. Tener a los empleados incomunicados es un lujo que no te puedes permitir.

Si alguno de tus empleados pierde el tiempo en Twitter o Badoo actúa, aún así seguirá siendo rentable ser abierto. Que no se te pudra el cesto por culpa de una manzana.

*Ley de Joy, la frase parece más una interpretación que una cita, pese a que he procurado confirmarla como cita he encontrado demasiadas divergencias sobre ella. De cualquier manera me parece una afirmación tan cierta que incluso no siendo una cita exacta merece la pena usarla en este ámbito.