Cómo crear tu propio canal RSS

RSS

Imagina que quieres tener tu propio canal RSS que combine los diferentes ítems que se publican en tus suscripciones. Es decir, quieres tener un Feed RSS que contenga tus blogs favoritos. O mejor aún: imagina que quieres que determinadas noticias se fusionen en un único Feed de RSS.

Sí, eso te permitiría tuitear unas 4.537.584 veces al día de manera casi automática ¡Es el sueño de cualquier gurú! ¡Serás capaz de automatizar los inputs para que tus outputs sean exclusivos de marca personal y así poder fotografiar tu comida!

¿Para qué quiero mi propio RSS?

Además del spam social y en general la falta de criterios a la hora de tuitear sobre casi cualquier cosa se me ocurren, al menos, estas aplicaciones:
1 Para alimentar de manera automática un newsletter o digest vía Mailchimp con la ayuda de sus Merge Tags.
2 Para alimentar un blog/intranet de WordPress en tu empresa o grupo de trabajo.
3 Para mantener al tanto de tu sector a socios y clientes.
4 Para curar contenidos e inspirarte mediante una revista personalizada.
5 Para seleccionar contenidos y noticias de tu empresa, producto o competencia y poder suscribirte a ellos.
6 Para dominar el mundo libre con IFTTT.

Esto no es nada nuevo: Google Reader ya nos ofrecía la posibilidad de generar RSS, y por eso (y ser un estándar) era la mejor plataforma para explotar feeds de manera profesional.

Pero Google Reader murió y Feedly llegó para ocupar su trono. Quitando la estética de Feedly y su discutible rapidez no creo que solucione mucho a nivel profesional. Las opciones de pago de Feedly no ofrecen ventajas más allá de la búsqueda, y me parece una tomadura de pelo para calvos lo de no poder buscar entre tus propios feeds!

Cómo generar mi propio RSS

1 La plataforma: InoReader

Date de alta en InoReader, es uno de los mejores lectores que he probado en la era PostReader. La estética es bastante discutible (o sea: es feo) pero es una herramienta de trabajo, así que piensa en cómo sacarle rendimiento en vez de casarlo con tus hijos.

InoReader tiene versiones web y apps para móvil y tablet. Y ojo: tiene reglas (infelizmente, algo limitadas). Eso significa que puedes crear búsquedas preestablecidas para que funcionen como etiquetas dinámicas. Como sistema de alerta del nombre de tu empresa no suena mal ¿verdad?

2 Organiza tus Feeds

Cuando tengas tu cuenta en Inoreader importa o da de alta tus feeds, y asigna tus fuentes a las carpetas que necesites. Antes de enviciarte creando carpetas te hago tres advertencias:
– Puedes generar un RSS de los contenidos de una carpeta. (Todos los ítems pertenecen al RSS resultante).
– Puedes generar un RSS de los contenidos de una etiqueta. (Todos los ítems seleccionados mediante etiquetas se incorporan al RSS resultante, independientemente de su carpeta de origen).
– Puedes crear un RSS de los ítems favoritos (O sea: usar la etiqueta que viene por defecto en InoReader).

3 Activa los canales RSS

Una vez tengas tus fuentes incorporadas accede a Preferencias >> Suscripciones (En imagen: nº 1 y 2) y verás que a la derecha de cada carpeta/etiqueta puedes activar su correspondiente RSS (En imagen nº 3). Una vez activado tendrás tu nuevo canal generando contenidos de manera dinámica. ¿No es para derramar una lagrimita?

Panatalla de Inoreader

Pantalla de Inoreader

Es así de sencillo y potente: ya tienes tus canales RSS y hasta una versión HTML de su contenido.

4 Bonus: las reglas (Normas).

InoReader ofrece además una función que considero crítica y que pocos lectores RSS tienen: las reglas*. ¿Y para qué quiero reglas? Puedes etiquetar de manera automática los resultados de una palabra clave predefinida en la fuente, el autor o el cuerpo de tus feeds. Así, serás capaz de preseleccionar o hacer una búsqueda por palabra, evitando tener que leer todos los feeds. Con esta función es cuando te das cuenta de que hablamos de una excelente herramienta de trabajo, y no de una estéticamenteadorable app para leer en el metro.

Podrás disfrutar nada más que de una regla de 3 búsquedas o normas. Si quieres más “poder” tendrás que acceder a la versión de pago. Aún así, ser capaz de separar ítems basado en 3 búsquedas preestablecidas es mucho más de lo que ofrecen casi todos los lectores de feed.

El RSS

No me canso de repetirlo: la tecnología RSS es el gran olvidado de internet. Bien cuidado tiene igual de impacto o más que “la capa social” de la web, de hecho “la capa social” se empeña en crear barreras a la información (lo llaman monetizar el servicio, pero otros lo llaman simplemente publicidad) y la tendencia es cada vez peor. Si te interesa el RSS te recomiendo este blog que suele tratar sobre muchos temas relacionados con este formato.

Ahora que el marketing de contenidos parte la pana es tendencia, el RSS debería ser un aliado fundamental para tu estrategia de comunicación. Nunca dejes de considerar el RSS como un canal excelente para difundir contenidos:
– Es un estándar.
– Admite todo tipo de servicios sobre él.
– Es contenido líquido en estado puro.
– Es reutilizable.
– Es libre.
– No busca como monetizarse.

Nota * –> En cuanto a Reglas, condiciones y normas en Feeds/RSS el rey es RssOwl. Es gratuito pero sólo tiene versión de escritorio. Las reglas de RssOwl son extremadamente poderosas y muy recomendables para tras bloquear tu PC realizar búsquedas tan complejas (¡y anidadas!) como quieras de palabras y condiciones dentro de tus fuentes.

5 claves para tu estrategia de marketing de contenidos

Bardón Book Store. ©PromoMadrid, author Max Alexander.

Bardón Book Store. ©PromoMadrid, author Max Alexander.

Normalmente, cuando una empresa comienza a plantear su estrategia de contenidos suele buscar dos respuestas: a) qué puede ofrecer a su comunidad y b) qué le demanda ésta. Son dos preguntas correctas, y es aparentemente fácil pensar que al ser una empresa tengo conocimiento y mi audiencia tiene interés, así que el marketing de contenidos es sencillo. Escribes, haces pum y lo chutas.

Pedirle a una empresa que determine qué le demanda su comunidad suele percibirse como una pregunta fácil, pero está llena de trampas. Un contenido demandado por una comunidad puede ser rechazado por todo tipo de razones: formato, cadencia, asincronía con respecto a el cuándo y dónde de su comunidad y (por qué no recordarlo) ese denso tufillo a venta que a veces desprende.

Si le preguntamos a esa empresa sobre su capacidad de crear contenidos la cuestión se complica. Hablamos de crear, gestionar, reutilizar, clasificar y dosificar (la cadencia es clave) intangibles dentro de una organización. El mero intento de censar contenidos, clasificarlos o centralizarlos va a generar no pocos problemas.

Suponiendo que estos extremos estén resueltos debemos entonces buscar algo que acerque ambos mundos y que funcione como pegamento a todo ese torrente de infoxicación a la que nos vas a someter. Antes de escribir una sola coma te recomiendo que tengas en cuenta 5 claves para poder tener éxito en tu estrategia de contenidos:

1.- Autenticidad

No sirve de nada reescribir la memoria de actividades pasando el “usted” a “tu”. Los contenidos recocinados huelen y ya tenemos demasiados disponibles. Hay que ser más fino.

Hay mucha competencia, la comunidad tiene su tiempo limitado y la sencillez y autenticidad te distinguen del resto y de ti mismo (insisto: ojo con recocinar viejos contenidos, tiene su arte). Una empresa que consiga la atención de la comunidad durante 5 minutos te los está robando a ti. Consumir contenidos no es obligatorio y sin autenticidad no hay memorabilidad de marca.

2.- Expectación

La competencia es feroz (¡vaya frase manida!). Si buscas la palabra café en internet hay cerca de 420 millones de resultados. Si tienes un bar que se especializa en desayunos en una zona de oficinas: ¿puedes competir dentro de esa palabra? Los contenidos estándar no prometen experiencias novedosas, y las palabras se las lleva el viento y no pertenecen a nadie que no se las pelee.

Prestar atención es la decisión más difícil que arrancarás a tu comunidad. No puedes pretender que la audiencia cambie su comportamiento sin una razón poderosa, va en contra de los patrones de elección.

3.- Relevancia

La comunidad demanda contenidos, y los tuyos serán consumidos o no según su real gana criterio. Esto no ocurre al revés, no puedes forzar a la gente a consumir. La relevancia, o capacidad de ser importante para tu audiencia es crítica, dado que los contenidos son un mercado competitivo como lo es una venta. Si la propuesta no es interesante para tu comunidad no te salvará tu reconocida marca ni tu intensidad, y sobre todo tu estrategia no portará valores reconocibles.

4.- Creatividad

La creatividad brinda al menos 3 ventajas: capacidad para generar expectación; posibilidad de evocar valores sobre la marca y aumentar la memorabilidad (la creatividad sorprende). Se trata de alcanzar un impacto más certero y más intenso.

5.- Adaptabilidad

Aquí te propongo adaptabilidad en un sentido extenso, o al menos en dos vías: ser multicanal, y adaptarse a los patrones de consumo de la comunidad.

Ser multicanal no significa dominar el arte de Ctrl+C y su primo el Ctrl+V. Se trata de tener un mínimo proceso para que desde una base se puedan ahorrar esfuerzos y tener contenidos coherentes con la máxima difusión posible. En cuanto a adaptarse al patrón de consumo de la audiencia es de sentido común: no se le pide a nadie que lea un libro mientras monta en bicicleta: a veces olvidamos que nuestra comunidad no está deseosa de ser enterrada en anuncios.

Crear y gestionar contenidos no es el éxito de nada, es solo el principio.

¿Que no he mencionado el engagement?

Cualquier estrategia de marketing de contenidos debe dar por supuesto que la empresa provee y gestiona sus contenidos (propios o adquiridos) y que su comunidad tiene interés a priori. Así que ahí no está el éxito: la clave se encuentra en pavimentar bien el camino que lleva desde un buen contenido hasta un interés potencial de su comunidad, y desde luego es la audiencia quien decide las condiciones.

Ah, sí, el Engagement… Probablemente ese palabro sea la suma de estas condiciones, yo al menos no conozco donde se ubica el botón “Be Engaging”.

Qué imagen proyectas cuando compras followers

Tuitero de palo

Tuitero de palo

¡Comprar followers! ¡Qué gran idea! !Hay pocas cosas tan baratas y sencillas¡ Acabas de descubrir el tesoro de sierra madre ¿verdad? Todos son Wally en la foto de grupo, la tostada nunca se cae y en caso de hacerlo no será por el lado de la mantequilla!

Comprar seguidores tiene un beneficio inmediato: tienes más followers… Y ahí se acabó. Hay quien argumenta que con más followers se gana una mayor capacidad de atracción de usuarios (teoría gravitacional del follower). Si fuese tan sencillo e inofensivo todos compraríamos followers, pero ¿qué consecuencias puede tener para mi perfil social? ¿erosiona mi marca? ¿puede hacerme daño ese enjambre de seguidores falsos?

Cuando compras followers confirmas ante tu comunidad (o sea los seguidores que no son de palo quitando a los del #followbackteam y el multinivel) estos extremos:

Eres vago.
¿Para qué te vas a molestar en hacer crecer tu cuenta con contenido de calidad y una experiencia de usuario relevante? ¡Si tus seguidores quieren un producto aspiracional que se compren una Nilfisk! ¿Para qué me voy a complicar con comités y calendarios editoriales, palabras claves, experiencias, línea editorial, repositorios de información y métrica? ¡Compro y lo que sobre para sopa o croquetas!
Puedo imaginarte sentado en tu mesa con la foto de la tarjeta de crédito en un marco donde pone “empleado del mes”. Mientras otras empresas “se lo curran” tú puedes centrarte en lo que realmente eres bueno: hacer networking con un canapé en la mano.

Mientes, bellaco.
Cuando compras un follower mientes, rompes las reglas de juego. La norma básica de una red social es que las personas entran en contacto entre ellas y con las marcas, empresas o instituciones que deseen. Al comprar seguidores introduces en tu comunidad una mentira.
Y la mentira no es grave, lo que es grave es que seas capaz de mentir. Desde ese momento ya no eres creíble.  ¿Debo creer en alguien que no se cree a sí mismo?

Eres sordo.
Está claro que no escuchas a tu comunidad, no sabes qué le preocupa ni qué experiencias desean. Te sirven tanto tu recién adquirido kit de followers como el resto. ¿Para que vas a leer y proponer si comprando un kilito de engagement todo se soluciona? Luego aparecen las quejas de que las marcas no atienden a sus usuarios . Y es que muchas empresas están para contar seguidores, no para escucharles.

No tienes principios.
Cuando una persona rompe las reglas se rompe a sí mismo. ¿Es una pequeñez? No lo es, se trata de comprobar que eres capaz de romper las reglas. Tu marca hace trampas así que puede hacerlas en cualquier momento. Acuérdate de algunos fabricantes de telefonía que detectan cuando se les somete a benchmarks de rendimiento y modifican el comportamiento del terminal ¿Te fías de una empresa que hace eso? Yo no. Digamos que si me mientes una segunda vez será mi culpa.

No te importa la calidad.
Has invertido dinero en comprar bulto en vez de proyectar una verdadera imagen de marca, podías haber elegido de otra manera: apostar por ti mismo. Si te valen los seguidores falsos es por que no valoras a los reales, si lo hicieras te estorbarían esos muñecos de goma que acabas de comprar para tu marca.

No mides.
Debe ser difícil sacar conclusiones de rendimiento cuando una de las cifras claves para evaluarlo es falsa. Lo falso tiene la virtud de borrar lo verdadero, y tu métrica está contamidada por valores anormales y artificiales. Eso puede afectar a tu capacidad de tener éxito y tomar decisiones sensatas (Claro que si compras seguidores pocas decisiones sensatas debes tomar a lo largo del día).

Por ejemplo, puede que destroces tu Edgerank dado que ahora tus porcentajes de interacción son inferiores (aumentan los seguidores pero no interactuan), provocando que desaparezcas del feed de tus seguidores reales.

Resumiendo

No se trata de que te cierren la cuenta (lo cual puede ocurrir), sino que estás emitiendo destellos de baja calidad justo en el epicentro de tu comunidad, mintiendo y menospreciando a tus seguidores reales.

Parece que la transparencia avanza (allegro ma non troppo) en la misma dirección en que lo hacen los trucos. Así que antes de intentarlo, y dado que los vendedores sólo te hablarán de sus ventajas, piénsalo: si compras followers vendes tu marca.

Por qué tu pie de email corporativo no debe ser nunca una imagen

Mail (Foto de Ian Broyles, Flickr)

Mail (Foto de Ian Broyles, Flickr)

Que te quede claro: tu pie de email corporativo no debe ser nunca una imagen. No esperaba escribir nunca un post tan sencillo como éste, pero debido a que cada semana me encuentro con la misma pregunta (y recibo a diario varios emails que pecan de este problema) he decidido escribirlo. Al menos así cada vez que tenga que explicarme podré remitirme a mi mismo (cool!) y me ahorraré algo de tiempo.

Las escena es la de siempre, alguien que no se ocupa de estos temas decide diseñar el pie de mail corporativo: es entonces cuando él mismo genera una imagen con el logotipo sobredimensionado, algo de texto (cuya tipografía y tamaño nunca se conocerá), algunos links (que no son clicables) y probablemente un dibujo de un pino debajo aludiendo a la responsabilidad de no imprimir el susodicho email.

Salvo el logotipo, todo lo que sea una imagen se pierde en un email. Os resumo mis razones para no recomendar que tu pie de mail, o claim corporativo, sea una imagen:

  1. El texto es reutilizable: los receptores podrán copiar y pegar los datos de contacto del email, guardarlos en evernote, en otra agenda, enviarlos a un calendario, buscar en la web, geolocalizar en un mapa, añadir a 4sq… y un eterno etcétera.

  2. El texto es clicable: la imagen admite sólo un link/clic, salvo que te metas a hacer mapas de hrefs en la imagen, en cuyo caso eres un caso perdido y no deberías seguir leyendo este post. Cada texto puede incorporar un link diferente, y podrás incorporar a tu pie de email un link hacia tu perfil de Linkedin, al canal Twitter corporativo, a la web de la empresa y a tu propio email (Sí! Otro mundo es posible y está lleno de links!).

  3. El texto es encontrable: usando texto en vez de imágenes pueden buscarte en el programa de correo por tu nombre, cargo, empresa, o la dirección física de las oficinas. Con un pequeño fragmento que sea recordado podrás ser buscado en los programas de correo de tus destinatarios. Esta ventaja se expande si añades un correo a una agenda de eventos, calendario o CRM.

  4. El texto es imitable: sí, puedes reutilizarlo para actualizar un teléfono, añadir tu twitter, cambiar la dirección de las oficinas, etc. Puede que los nuevos empleados usen una plantilla para incorporar sus propios datos, evitando la anarquía postal  el libre albedrío. ¿No te convence? Pues imagínate que para cada pequeño cambio que hagas debas generar una imagen nueva y molestar pedírselo a tus informáticos / diseñadores ¿No suena a poco eficiente?.

  5. El texto es estándar: el texto es visible y compatible en cualquier soporte, las imágenes no. La mayoría de los clientes de correo, y sobre todo en dispositivos móviles, no cargan las imágenes por defecto. Cada vez más correos se abren desde dispositivos móviles, no lo olvides.

  6. El texto es responsivo: salvo que te compliques en exceso es muy fácil conseguir que el texto sea responsivo, mientras que si utilizas imágenes lo más probable es que en determinados navegadores (móviles, tabletas, consolas, smart TVs, navegadores accesibles) tengas bastantes problemas.

  7. El texto es compatible: insisto en este punto, dado que garantiza que será visible en cualquier soporte, lo cual es la razón principal que tiene cualquier pie de email… aunque muchos insistan en convertirlos en banners.

  8. El texto es seguro y ligero: salvo que incorpores un NSFW en el asunto lo más probable es que los filtros de correo tengan menos problemas con textos que con imágenes, que además cargan de peso tu buzón de correo. Tu buzón puede estar saturado de imágenes sobredimensionadas (y repetidas hasta el infinito y más allá) en términos de KBs. He visto algún pie de mail de 1MB, eso es ego y no otra cosa.

 ¿ Y qué ventajas tiene cambiarlo por una imagen? Ninguna, como mucho algo de diseño que probablemente nunca sea visible.

Qué ocurre cuando llevas un mes sin redes sociales

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

Open, de John Martinez Pavliga (Flickr)

Tras un mes de apagón total de mis redes sociales ya os puedo hacer un resumen en una frase: merece la pena.

Ahora veo las cosas con mayor frialdad, sin estar enganchado a un torrente de inputs que arrastran mi pensamiento hacia cualquier divagación. Lo más curioso es que las redes aparentemente más inocuas son las que debo vigilar mejor (¡Muerte a los grupos de Whatsapp!).

Tras un mes me he sentido muy lejos de todo lo que he leído sobre adicciones al móvil, dependencia de redes, estrés, etc. Quizás porque ya había puesto freno a ciertas redes y conductas (El más acertado y significativo es haberme dado de baja de Facebook hace cerca de 3 años).

Pequeños problemas iniciales

Es curioso cómo cuesta elegir el momento de apagar todo, parece que ninguna hora es buena y siempre queda algo por hacer o alguien a quien avisar: es como dejar de fumar. Nunca se sabe cuándo romper la continuidad de una “conversación”. Luego recordé que esa continuidad es clave en las redes sociales: a la hora de pertenecer y para no echarlas de menos tras el susto inicial. La inercia es poderosa y nada más apagar todas las redes ya tenía ganas de saber qué repercusión habría tenido mi propuesta tanto entre contactos cercanos como desconocidos.

Mis propios automatismos han sido mi peor enemigo durante los primeros días: sacar el móvil del bolsillo para nada ha sido el gesto más común de la primera semana. Luego encontré todos los iconos de la pantalla cabalgando entre huecos de apps que ya no estaban (No hay nada más feo que un android con “calvas” entre las aplicaciones). Y efectivamente: la batería experimenta un aumento de rendimiento espectacular (hasta que probé Candy Crush).

Pronto esas costumbres atávicas desaparecen y una vez rota la continuidad todo fue más fácil. He estado sin contacto social “masivo” y ha sido bastante más sencillo de lo que aparentemente había pensado.

El verdadero beneficio

Seré muy directo: he tenido un mayor control sobre el pensamiento creativo y la planificación de tareas sencillas y complejas. Durante un mes he podido elegir los temas en los que centrarme, leer y pensar. Tengo un par de proyectos en mente a los que dudo mucho que hubiera llegado de haber estado arrastrado por el torrente de TimeLines que yo mismo he creado sobre mi perfil social.

Hay dos razones que creo que me han ayudado:

  1. Hay menos interrupciones y no existen inercias, ni buenas ni malas.
  2. Tengo siempre la opción de decidir los temas en los que focalizar mi atención, al no existir corrientes externas (de personas y contenidos).

Las interrupciones es algo que ya me esperaba, y antes del experimento había minimizado algunas insanas costumbres como los grupos de Whatsapp a gogó. Siento la bordería, pero es que no por disponer de Whatsapp tengo que aguantar cualquier astracanada a cualquier hora. La mayor estabilidad y profundidad de los temas en los que centrarse es una sorpresa. Yo pensaba que ya tenía suficientes filtros en mis redes sociales como para recibir inputs de mi interés, pero me equivocaba.

Las redes sociales son relaciones humanas, y como tales son impredecibles, enriquecedoras y no propietarias. El lado malo es que son demasiado amplias y hay que saber priorizar y filtrar tanto a las personas como a los contenidos, por separado y a veces de manera conjunta.

Tener acceso a multitud de temas en tiempo real no siempre es positivo y puede dispersar tu atención. Ya sé que el “business model canvas”, el casi inexistente “time to market” o el “elevator pitch” (¿Por qué todas estas chorr… cosas están en inglés?) son los modelos que se imponen y parten la panaEs todo muy plausible, pero para algunos es una patente de corso para jugar a la ruleta rusa empresarial.

No defiendo planes de negocio de 5 tomos, pero tampoco creo que una servilleta sea la solución a emprendedores y nuevos negocios. No conozco ningún emprendedor que no haya sudado tinta antes de haber alcanzado su cota actual. Y ninguno de ellos cuenta en sus entrevistas que “hice lo primero que se me iba ocurriendo hasta tener éxito” porque el mundo es “en tiempo real”.

El pensamiento creativo exige pensar, y pensar lleva su tiempo salvo que uno se especialice en la serendipia. Pensar exige concentrarse, madurar las ideas, compartirlas y/o modificarlas. No por estar en plena efervescencia social debemos dejar de tomarnos un tiempo para nuestras propias ideas. En esta fase de ausencia de redes sociales he sido mil veces más productivo con mis propias ideas, eso me queda fuera de toda duda.

El verdadero sacrificio

Son dos los sacrificios que he tenido que hacer en este experimento:

  1. He echado de menos a ciertas personas.
  2. He estado demasiado desconectado a nivel informativo (Echo en falta mi RSS).

Las personas son la verdadera razón de las redes sociales, y debo cuidar más este punto afianzándolo offline, porque también he notado una mejora significativa en mis relaciones personales offline cuando apague mis redes. Es como si algunas de estas relaciones fueran sustitutivas en vez de ser complementarias (lo que debería ser el óptimo).

Igualmente no he tenido nada de morriña del exceso de contenidos y banalidades de mi TL. Hay demasiadas cosas interesantes detrás del ruido como para dejarse llevar. Esto significa que debo configurar mejor el círculo social en el que me encuentro para que siga siendo social en vez de ser un circo de rumores, noticias, refritos del storytelling y ofertas/cupones.

Sobre mi perjuicio 2 (estar desinformado): “si los animales son lo que comen, las personas son sus fuentes RSS”. Esto sí que ha sido un problema y directamente os digo que no podría cumplir mi trabajo sin estar conectado socialmente. A día de hoy es imposible estar actualizado en tiempo real sin redes sociales e inputs generalizados (RSSs, suscripciones, foros, blogs, etc.), además de los medios tradicionales.

Las marcas

¿Las marcas?¿Qué marcas? Ni las he echado de menos ni las he necesitado. Cada vez tengo más claro que la presencia de las marcas en redes sociales es artificial y accesoria lo que eleva la dificultad que tenemos los profesionales de llevar a cabo propuestas sociales dignas y beneficiosas para las empresas y la comunidad. Hay futuro para el marketing en redes sociales, pero desde luego no pasa por simular ser personas ni recocer y aliñar textos corporativos. Cada vez respeto más a quienes crean propuestas de valor para una marca en una red social debido a su dificultad.

Pero por ahora gran parte de las propuestas que veo son desarrollar concursos, cupones y sorteos. El tema de contenidos de valor va camino del refrito en algunos casos y los hay que confunden Twitter con un RSSs, a las personas con las marcas y a Facebook/G+ con un Zoco. Por si hay suspicacias: me incluyo en parte de este párrafo, y sé que tengo que pensar de manera diferente.

Mis conclusiones

“Desconéctate una temporada my friend” y vuelve a tus redes (a las que quieras), pero abre una distancia con tu propio perfil social.  Cada vez tengo más claro que las redes identitarias (enfocadas en el individuo) decrecerán con la misma rapidez que han crecido. Eso explica el empeño de Facebook de salirse de su papel (conectar a los amigos) y expandirse hasta ser el censo mundial o la identidad digital de las personas (Google+ en realidad ya nació con esa intención). Pero creo que las redes sociales enfocadas en aspectos puntuales del individuo serán las que triunfen.

Personalmente voy a repensar un par de cuestiones sobre mi presencia social. Son decisiones estrictamente personales, pero las comparto por si os ayudan de alguna manera.

  • Sobre todo debo imponerme unas pautas en redes sociales. Somos los últimos responsables de usarlas correctamente.
  • No hay nada más improductivo que las interrupciones. Hay que saber apagar las fuentes de contenidos.
  • He cometido errores de bulto en la gestión las de personas… a ver si afino.
  • No volveré a Facebook. La frase de un conocido “vuelve tío, que me queda 1 amigo para llegar a 400” ha sido definitiva. Facebook/G+ son agujeros en el alma, y cada día veo que esta sensación es la de más gente.
  • No voy a volver a “instagram”. Es chicle mental y el exceso de filtros me cansa (pese a mi emoción inicial).
  • Foursquare queda relegado a un uso secundario, más pasivo.
  • Ataré muy en corto los grupos de Whatsapp, dado que son una constante (e irritante) fuente de interrupciones de muy escaso valor añadido en algunos casos. Consejo: si no te gusta un grupo simplemente sal de él, entre todos debemos educarnos en este sentido.
  • Mi RSS merece más cariño y cuidados, debo estar más atento a mis fuentes. La información sí es un valor añadido en las redes sociales.
  • No es posible estar informado con los medios tradicionales, y mucho menos sobre temas puntuales y sectoriales.

Las redes sociales son lo que haces de ellas: un agujero negro que atrapa tu tiempo y te devora o una fuente de conocimiento y riqueza en tus relaciones sociales. De ti depende el final de tu historia.

Nota: este post es muy largo, pero es que he recordado que no escribo para ver cuantas visitas recibo, lo hago para expresar mi punto de vista y debatir con quien quiera.

8 preguntas que toda PYME debe hacerse antes de entrar en las redes sociales

Antes de que tu empresa comience su actividad en redes sociales, o justo ahora que quieres darle un impulso diferente, te propongo unas sencillas preguntas que como PYME debes saber responder. No se trata de hacer una compleja consultoría sobre tu organización (En realidad sí, pero esto es un post y no un manual). Son preguntas muy sencillas que no sé por qué parecemos olvidar en las redes sociales.

Questioned Proposal by Ethan Lofton (Eleaf) - Flickr

Questioned Proposal by Ethan Lofton (Eleaf) – Flickr

Las redes sociales son un terreno abonado para la improvisación. La imagen de gratuidad, instantaneidad y jovialidad puede que esté detrás de este hecho. Pronto (o demasiado tarde) aprenderás que eso no es cierto. Todo lo que se mueve alrededor de las redes sociales parece una Beta constante e invita a probar, correr y lanzarse, pero espero que hayamos aprendido. Hace poco Plenummedia publicaba una radiografía de las PYMES en internet:  el 90% de ellas tiene web, pero pocas adoptan una estrategia para ella.

La idea que hay que remarcar es que a hay que organizarse antes de hacer nada. En vez de presentar complejas matrices propongo una sencilla lista de tareas que están al alcance de cualquier empresa. Estas son las preguntas que debes hacerte:

1 – ¿Quién eres? Conócete.

Analiza que empresa eres, establece unos objetivos adecuados a tu mercado, sector y capacidad. Se puede ser muy ambicioso pero no desmedido. Hay sectores más proclives al social media que otros, y las mismas acciones funcionan de manera muy diferente según el sector y quién las protagonice. Tu comunidad no gira en torno a ti, pero tu credibilidad sí. No te presentes como una “persona” diferente, la estrategia social debe estar en sintonía con la estrategia global de la empresa. Quien seas determina en gran medida las relaciones sociales que vas a tener.

2 – ¿Qué quieres? Establece objetivos.

Discrimina qué quieres conseguir a nivel global, por red y por canal. En social media las mezclas son confusión: cada conversación debe tener su canal, y cada red ofrece oportunidades diferentes.

Valora la apertura de perfiles diferentes según sean tus objetivos incluso dentro de una misma red social; soy consciente de que esta opción complica mucho la gestión del día a día del equipo de social media, pero es fundamental que las comunidades tengan intereses comunes y que no trates de imponer tu comodidad aglutinando canales de manera artificial. Igualmente hay que ser prudente a la hora de abrir perfiles, debes poder controlar tu propia presencia.

Puedes segmentar por clientes (corporativo vs consumo), por actividades (servicio técnico vs ofertas) o por líneas de negocio (atacar el mercado alemán y el brasileño desde la misma página de Facebook no parece muy realista). Como regla general: cuanto menos local y más difuso sea el contenido menos engagement generará, eso es seguro.

3 – ¿Cómo eres? Desarrolla una identidad.

Este es uno de los aspectos más delicados: dotar de personalidad y consistencia a la identidad digital. Últimamente se habla bastante de la humanización de la marca y para ello muchas empresas simulan ser personas, pero creo que es un grave error. Las marcas hablan a través de personas y se comunican usando el lenguaje de su comunidad, pero no son personas.

Para “humanizarte” fíjate en el canal de comunicación de tu comunidad. No hay truco mágico que valga para todos, en un entorno B2B cierta imagen de lejanía puede dotarte de credibilidad y profesionalidad, en otros entornos esa misma lejanía puede machacarte sin piedad.

He visto empresas publicar fotos de barbacoas y piscinas (imagino que de los directivos) en fin de semana: eso no es humanización de la marca, es falta de profesionalidad y desconocer lo que quieres tú y tu comunidad. Puedes mostrar el lado humano de la marca (su equipo, sus oficinas, su día a día, su compromiso social) y escoger un tono de comunicación próximo y personal, pero no te equivoques: la marca no es humana ni se percibe como tal.

4 – ¿Qué tienes? Mide tus recursos.

Antes de comenzar a abrir redes sociales evalúa qué puedes ofrecer a tu comunidad, durante cuanto tiempo, y en que formato (cada red tiene sus contenidos preferidos). Mi experiencia me dice que las empresas aglutinan una ingente cantidad de conocimiento y talento sin ser conscientes de ello. Haz un listado de los temas que tu comunidad valora y busca en tu organización.

Algunos casos típicos de conocimiento que, adaptándolo,  puedes reutilizar son: memorias, manuales de uso/reparación, estudios de mercado/producto internos, preguntas frecuentes, presentaciones, vídeos y fotos, quejas (sí, quejas), memorandos legales, normas técnicas, notas de prensa, catálogos, el talento y la opinión de tus empleados (vale oro si se sabe aprovechar). Pronto comprobarás que tienes más conocimiento/contenidos de lo que pensabas, y que este contenido tiene mucho valor si se sabe adaptar y presentar.

Además de los contenidos debes considerar su longevidad, no puedes abrir perfiles sociales sin saber si serás capaz de seguir publicando de manera regular. Tus armas te dirán las redes en las que puedes actuar y durante cuanto tiempo, pero como regla general no abras redes sociales que no puedas mantener, Facebook es un cementerio de páginas sin actualizar.

5 – ¿Dónde actuar? Apunta antes de disparar.

Seguro que te han hablado maravillas de YouTube pero si tu empresa no tiene vídeos lo tienes complicado, y aún así hay quien lo intenta. ¿Te parece obvio? Pues en Facebook muchos hacen lo mismo, aceptan la red como “peaje” pero se niegan a interactuar con su comunidad. No hay redes obligatorias y mucho menos para las empresas (salvo quizás LinkedIn si tengo que elegir una). No cometas el error de complicarte la vida sin tener la posibilidad de obtener nada a cambio publicando contenidos que una red no acepta ni valora: vídeos en Flickr; tweets expandidos; gastar bromas en LinkedIn; etc.

Examina las mejores prácticas de cada red (y a tu competencia). Tras ese análisis considera los contenidos que ofrecen resultados y averigua si puedes actuar en ese medio. Como suelo decir “Facebook no es obligatorio”, no des por sentado que hay que estar en alguna red concreta. No todas las redes son conversación y en todas debes aportar valor o contenidos (no todo es curar y opinar). En algunas redes necesitas contenidos específicos y si no dispones de esos contenidos/formatos no te molestes en abrir canales por muy de moda que estén.

Si aún así hay redes sociales en las que necesariamente debes actuar y no dispones de nada que ofrecer tendrás que obtener contenidos de tu comunidad o bien adquirirlos de tus proveedores. No te empeñes en cambiar una red, no funciona.

6 – ¿Cómo actuar? Márcate unas reglas de juego.

Debes cambiar algunas cosas en tu empresa, establecer roles, determinar rutinas, designar equipos… No me extiendo mucho pero te recomiendo un post que he publicado hace poco llamado 4 documentos sobre social media que toda PYME debe tener. En este post verás que estar en social media es más complejo que darle la contraseña de Facebook “al más enrollado de la plantilla”.

En cuanto a tu actividad pública debes fijarte en las normas sociales que cada red impone, su lenguaje, práctica, costumbres, etc. Tumblr hace poco protagonizó una revuelta por los posts patrocinados, mientras que en twitter estos posts de pago parecen haber pasado desapercibidos. Cada red acepta comportamientos diferentes.

Compartir, agradecer, reconocer y participar son reglas de oro, pero dentro de cada red luego hay normas de etiqueta que debes aceptar (o contravenir de manera provechosa!).

7 – ¿Cuándo publico? Si hay alguien escuchando.

Este es uno de esos puntos de los que nadie te avisa hasta que los vas percibiendo. La cadencia y la frecuencia en redes sociales son críticas. Una táctica que funciona muy bien es ser constante y frecuente en tus publicaciones. Al ser constante impactarás a diferentes horas/públicos, podrás estudiar cuando eres más eficiente, y elevarás la tensión de la presencia de la marca. Una frecuencia estable aumenta la percepción (notoriedad) y beneficia tu credibilidad (notabilidad). Hay que tener en cuenta que la información en redes sociales se almacena mal y se recuerda peor, así que aparecer en el momento justo es vital.

Conseguir cadencia y frecuencia requiere saber fragmentar la información que vas a ofrecer en redes sociales. No se trata de trocear artificialmente un estudio, ni de repetir hasta la saciedad una publicación. Fragmentar la información para dosificarla y hacerla más líquida en redes sociales es un arte. No puedes entregar todo en el primer post y luego pretender que se mantenga la tensión por sí sola. Tampoco debes engañar a tu comunidad emitiendo mensajes crípticos que carecen de contexto e hilo conductor.

Ejemplo: en una ocasión decidimos abrir una serie de canales sociales  (Twitter, LinkedIn Empresa, SlideShare y Scribd) de manera espaciada pero continua en el tiempo para generar conversación/novedad de unos canales sobre otros. Si hubiéramos abierto los cuatro canales de esta empresa a la vez hubiéramos perdido gran parte de los impactos generados al concentrar todo el mismo día. Teníamos todo listo, pero queríamos que cada red beneficiara a las anteriores con su efecto “estreno”. Los usuarios de redes sociales lo son de varias a la vez, así que debes evitar concentrar todo en un mismo momento / lugar, salvo que la naturaleza de la acción lo requiera (p.e. apertura de un concurso).

Y entonces ¿Cuándo publico? Hay dos teorías, puedes elegir ser “Cola de león” o “Cabeza de ratón”. Personalmente creo que debes alejarte del entorno y estimar cuando estás impactando a tu comunidad de manera más intensa y con mayor calidad. No te sirve de nada que te lean 20.000 personas si sólo 20 de ellas son público objetivo. Así que olvídate del león, del ratón y de los posts que te dicen cuando publicar (por que se basan casi todos en estudios made in USA).

Las herramientas como SocialBro o los informes de Hootsuite te irán dando pistas (aunque siempre he temido que esas horas calientes son el resultado de mi propia actividad, que se reafirma estadísticamente). Por lo general, sigue tu instinto y sentido común, pero haz tus propias pruebas y no dejes de investigar datos sobre eficiencia por horas/días.

8 – ¿Qué voy a medir? Cómo saber que no te has perdido.

Intenta medir cuatro aspectos, no pretendo que sea una lista cerrada de métricas específicas:

1.- En tiempo: evalúa el tiempo que te ocupa el social media, puede que necesites gente, socios, proveedores o que debas dosificarte.

2.- En presupuesto: en social media nada es gratis, si estás leyendo esto le estás costando dinero a alguien. Si te ha inspirado el post has sido rentable, si no lamento haber sido el culpable de cercenar tu productividad. Lo más probable es que tu presupuesto se enfoque en disponer de contenidos profesionales (sobre todo multimedia y gráficos) y en publicidad/promoción de determinados canales.

3.- En la web: analiza el impacto que tus redes sociales tienen en tu web, acceso a formularios de registro, compras, reservas, descargas de documentos, etc.

4.- En resultados sociales: que no te quiten el sueño los followers, es un indicador obvio pero a veces se venden al peso o se regalan (#followbackteam). Busca resultados cualitativos (menciones, críticas, comentarios, preguntas, etc.) o cuantitativos (accesos web, RTs, Likes, formularios, seguidores activos, etc.). Sobre todo crea tus propios indicadores para descubrir tendencias: menciones/tweets, me gusta/posts, comentarios/posts, formularios por seguidor, etc.

Final

Como verás, es un proceso sencillo lejos de los formalismos, no pretendo presentaros un modelo formal sobre cómo establecer un plan de social media. Si tienes problemas en tu proyecto de social media busca entre estas preguntas/respuestas.

Muchos suelen buscar el fallo en el último post/anuncio. A veces el problema no está en tu última acción sino en la primera: ¿fuiste incongruente?

5 cuestiones que debes pensar antes de cambiar Google Reader

Estos días es imposible no haber leído algún post con recomendaciones sobre cómo sustituir Google Reader una vez que cierre. Y me sorprende la poca o nula atención que se ha prestado sobre las verdaderas virtudes de Google Reader. Sinceramente casi todos los posts son iguales, y muchos son espantosamente simples. Algunos apenas vomitan repiten la misma información sobre cada lector, sin caer en la verdaderas fortalezas de Google Reader para proponer sus alternativas.

Feedly parece el sucesor. Yo uso Feedly, desde hace al menos un año y medio (no lo recuerdo, pero sí sé que ha cambiado mucho estos meses). Feedly, y el resto de alternativas, son grandes lectores, pero sólo son lectores, no son comparable a Google Reader. En realidad uso Feedly para leer mis feeds de Google Reader, pero el músculo es Google Reader.

Google Reader Logo

Google Reader

Google Reader es casi insustituible pero no como lector. De hecho Google Reader es un mal lector de feeds (casi diría que muy malo), la usabilidad y la estética es más que escasa. Las opciones están dispersas, juegan al escondite, y hay que hacer mil clicks para cosas realmente sencillas. Sin embargo es insustituible por otras razones que no he leído en casi ningún post.

Hay al menos 5 características que no cumplen (al menos en su totalidad) ninguna de las alternativas que los magnificos posts recomiendan. Para sustituir Google Reader deberías buscar que tu lector tenga algunas de estas opciones:

1.- Uso de una BBDD/respaldo de Feeds independiente del lector/lectores: Google Reader es ante todo una base de datos de Feeds a la que conectar tus lectores. Eso ofrece independencia del lector y permite conectar diversos lectores a la misma base de datos a la vez. Sobre Google Reader puedes, ademas, conectar otros servicios de terceros (IFTTT). Por ejemplo, conectándote a Google Reader desde Feedly podías atacar tus feeds desde el móvil y con RSSOwl desde el PC. Te conectabas a la misma base de datos de feeds, marcabas etiquetas, lecturas, estadísticas, etc. Eso no lo vais a encontrar en ninguna de las opciones que los blogs se han apresurado a recomendaros.

2.- Multiplataforma: Como puedes conectar múltiples lectores a tu base de datos de feeds puedes desconectarte cuando quieras sin perder nada. Ahora, sólo podrás usar un lector de Feeds, así que te aconsejo que busques uno que sea multiplataforma (al final no son tantos) de verdad, no propietario de determinados Sistemas Operativos.

3.- Sincronización, exportación e importación de Feeds: “Conectar” (que no importar) implica que desde cada lector puedes aumentar/reducir tus feeds y tener todo sincronizado en tiempo real, así podías ser multiplataforma sin preocuparte de repetir acciones o revisar feeds ya leídos. Google Reader además te permite importar y exportar tus Feeds. Cuando busques otro lector fíjate en la posibilidad de exportar tus Feeds si más tarde decides usar otro lector. Esta última opción sirve para tener copia de seguridad, ayudar a tus amigos / comunidad cediendo tus feeds, o simplemente probar otras opciones!

4.- Google Reader era un estándar. Sí, muy filosófico y tal… Pero cobra cuerpo con, por ejemplo, las extensiones a medida y los servicios de terceros. Hay disponibles para Google Reader extensiones para personalizar tu lector. Una de las más útiles que he probado es aquella que te marcada cada feed con un índice de autoridad de manera que podías leer tus feeds discriminando por la autoridad de las fuentes. Pero también podías acceder a servicios de terceros como IFTTT para trabajar con tus feeds y reutilizar información de manera automática.

5.- Podías crear tu propio Feed de RSS: Una de las posibilidades que más voy a echar en falta es la de poder crear tu propio Feed. Podías crear un feed público de aquellas noticias que marcaras con una etiqueta. Eso te convierte en publicador, no en mero lector. Esta opción no está en casi ninguna de las opciones que nos ofrecen.

Las alternativas que os proponen en casi todos los posts son meros lectores, muy gráficos, y poco más. ¡Y es que no hay mucho más! Parece que el RSS no está ya de moda.

Estas 5 ventajas de arriba abren la puerta, y lo digo por experiencia propia, a la gestión de contenidos por parte de equipos. Con Google Reader como base se puede trabajar contra la misma base de datos de feeds para organizarse en equipos de social media (monitorización, curación de contenidos, boletines internos, feed para redes corporativas, etc.).

Un ejemplo real sin entrar en detalles: Llevamos más de 1 año añadiendo Feeds a la BB.DD. de medios a monitorizar de mi (ex)empresa. El programa RSSOwl atacaba los Feeds de Google Reader desde mi PC, y mediante su sistema de filtros y búsqueda de palabras clave reducía cerca de 4.000 noticias a 150 “candidatas” sobre las que actuar manualmente. Además de reducir la lista, asignaba diversas etiquetas de manera automática, que eran reconocidas por Google Reader, el cual permitia su lectura desde el Feedly de mi móvil, y/o el lector (Pulse, GoodNoows, Flipboard, etc.) de una Tablet. Estas candidatas acababan siendo parte de los contenidos que la empresa publicaba en sus canales sociales. Y dado que Google Reader permite crear un RSS podías guardar todo lo que habías cotejado/publicado, o republicarlo en el Boletín de la empresa. Todo esto era posible dado que los Feeds eran independientes, sincronizables, portables, conectables y estándar.

Las opciones que los blogs se han apresurado a comentar simplemente sirven para leer las noticias, Google Reader era mucho más que eso, era una pieza fundamental en el ecosistema de los profesionales de la información. Yo aún no he encontrado la alternativa, pero creedme que cuando la encuentre os la presentaré.

La noticia de Google Reader es doblemente tristre, primero por que desaparece la mejor opción para tener un respaldo (o BBDD) de tus feeds y ser independiente, y segundo por que se demuestra que algunos de los posts que leemos responden, a veces, a la necesidad de ser los primeros en aportar, lo que les convierte en algo superficiales (claro que con ofertas de 2€ el post que se ven en algunas webs…).

Os recomiendo (con fervor) leer el blog de www.derrotero.net, os garantizo que sabe de lo que habla y más en este tema de gestión profesional de la información.