Platón, el tiempo y el acceso instantáneo a la información

Writing (By Jonathan Kim - Flickr)

Writing (By Jonathan Kim – Flickr)

Este es mi último post. No tengo tiempo para escribir, pero no quería abandonar el blog sin dejar claro si me caí por un precipicio o es que ya no encuentro el botón “publicar”. Siento que tengo fotos que hacer, libros que leer, manuales que comprender, Moocs a los que atender, trabajo que deslizarle a un compañero, además de la familia y cierta necesidad de salir a correr para disfrutar, no para liberar tensiones.

Como último post traigo un párrafo en el que Platón (a través de los diálogos de Sócrates y Fedro) habla sobre la “invención” de la escritura. Tras leerlo sería bueno replantearse alguno de nuestros mitos actuales (porque pensar es bueno) independientemente de las conclusiones que alcancéis. Yo, me he reposicionado al menos en 3 mitos (soy de esos que a veces cambian de idea ¡qué se le va hacer!) que tras el párrafo luego os explico.

Platón, muy poco fan de la escritura

¡Oh rey!, le dijo Teut, esta invención (la escritura) hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubierto un remedio contra la dificultad de aprender y retener. —Ingenioso Teut, respondió el rey, el genio que inventa las artes no está en el caso que la sabiduría que aprecia las ventajas y las desventajas que deben resultar de su aplicación. Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, le atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.

Mito 1: ésta es una época especial

No nos cansamos de enmarcarnos dentro de un período histórico único e irrepetible. Como si nunca antes hubiera habido avances, ideas o innovaciones. Creemos ser los únicos que han experimentado el vértigo de la innovación, cuando durante siglos ha habido gente que tuvo esa sensación de avanzar hacia lo desconocido.

Esta es una edad tan especial como cualquier otro tramo histórico. Quedan muchas cosas por ocurrir y desde luego venimos de un largo camino. Estas innovaciones que ahora parecen significarnos como especiales son las mismas que nos hacen ya obsoletos a los ojos de la siguiente oleada de cambios.

La escritura daba vértigo hace tiempo, y parecía que iba a crear una oleada de gurús “insoportables en el comercio de la vida”. Y es que la innovación es una línea continua, no es algo exclusivo de estos días. El pasado no es peor, simplemente es una fase por la que había que pasar. Juzgar el pasado con criterios tecnológicos, sociales o morales actuales es uno de los mayores errores que podemos cometer. Y por ello lo que hoy es tu clave de negocio mañana puede ser un pésimo argumento pasado de moda: Nokia, Kodak, Polaroid, AltaVista, Explorer o Naranjito.

Pero aquí estamos, pensando que nunca antes nada fue tan interesante mientras adoramos los selfies de gente a la que le modifican la voz cuando canta o le alisan la piel cuando le sacan fotografías.

Mito 2: no hace falta aprender, sólo hay que gestionar conocimiento

Este mito explica que, de repente, el nuevo/a de la oficina que tiene 19 años abronque a un cliente por haber entregado el briefing tarde (¡afortunado él, que tiene briefing!). Creemos saberlo todo por el mero hecho de haber extendido nuestra memoria de manera artificial, y cuando nos ponemos en marcha cometemos errores de bulto. Tenemos las herramientas, pero no hay ningún plano. 

Ahora disponemos de tanto acceso a tanta información que hemos provocado dos problemas de sobra conocidos:

  1. Infoxicación (o mala gestión del RSS).
  2. Falta de filtro mental (o mala gestión del RSS y peor criterio para leer) y de desconexión.

Y esos dos efectos provocan que:

  1. Seamos más manipulables, dado que creemos tener al alcance nuestra mano todo lo necesario. Pero en muchos casos apenas tenemos juguetes que son producto del efecto agenda por el que pensamos sobre lo que nos ponen delante. No somos tan dueños de la conversación como creemos dado que a veces acudimos a verdades y argumentos precocinados. Finalmente, no hay que olvidar que tenemos tendencia a leer y creer lo que de antemano estamos predispuestos a aceptar, y más aún si se discute sobre ello: nos polarizamos con demasiada facilidad.
  2. Adoremos el aprendizaje individualizado a través de la experiencia (el fin de la formación clásica): me parece un mal camino si no se modula, porque se acerca mucho a excluir la generación de ideas desde el reposo (y el repaso) intelectual que da el estudio, la reflexión y el razonamiento “no práctico“. Te propongo que desconectes socialmente un par de meses y lo entenderás. Esta nueva formación es un camino con prometedores posibilidades pero con evidentes peligros.

Seguro que las cosas van a cambiar mucho, tanto en formación como en el acceso a la información. Pero tener en favoritos un wiki, ver dos vídeos y disponer de un contrato de beca de 7 años de duración tampoco es la solución a la formación, de hecho por ahora apenas sirve de truco para no pagar a los empleados más jóvenes.

Mito 3: las innovaciones siempre son buenas, y además imparables (y ya de paso quemadme a esos Ludditas).

Ser “novedoso” es una apreciación basada en un criterio de cantidad (edad), no de calidad. Las innovaciones ni son buenas ni malas; son meros intentos de evolución, ya sea en el terreno del diseño industrial, social, de procesos, formación, etc. Las innovaciones tienen una fase de aterrizaje entre nosotros, y algunas provocan avances humanos y otras no. ¡Claro que la escritura es un gran invento! Pero su bondad no radica en su novedad, sino en su utilidad.

Existe una tendencia a considerar a priori que lo nuevo es mejor y además inevitable. Como ejemplo extremo os emplazo a leer los comentarios de muchos (demasiados) sobre el Celebgate. Parece que la tecnología se justifica en sí misma, de manera circular. Hubo al menos dos corrientes de excusas en el Celebgate (una técnica y otra emocional): “está bien publicar las fotos porque se podía hacer” y “la culpa es de ellas por sacarse las fotos”.

Y ese razonamiento trae un argumento que asusta: dado que era posible técnicamente (y hasta sencillo parece ser) era lógico que ocurriera, y por tanto es legítimo. Este razonamiento habilita cualquier innovación de manera automática.

Pero esta excusa se desmonta sola y junto con la otra nos permiten averiguar qué hay cromañones entre nosotros que parecen haber sobrevivido a la última glaciación. La “posibilidad técnica” no implica legalidad. También “se puede” robar un banco (o las tan de moda gallinas) y no por ello adquiere legitimidad al ser posible. Sin embargo hay quien defiende que si algo es posible entonces debe ocurrir (como si solo la tecnología fuera ‘posible’).

¿Entonces que nos quiere contar Platón?

¿Critica Platón los ordenadores?¿las redes sociales?¿los blogs? ¿la wikipedia?¿los gurús? ¿las sopas de letras? No se trata de eso, quizás la crítica de Platón sea sobre la poca capacidad del ser humano de perfilar nuestras propias ideas, así como de sus peligros. Eso se repite a lo largo de la historia a través de múltiples formatos. Hoy día son los wikis, blogs y redes sociales, etc.

En el futuro puede que el acceso a la información y la comunicación sea a través de implantes electrónicos, no lo sé. Pero será lo mismo porque en el fondo nuestro cerebro es una excelente máquina de crear atajos, resumir situaciones y llenar huecos para tener una imagen consistente de cuanto nos rodea. Y por ese hueco (atajos, reconstrucciones y resúmenes) es por donde nos engañamos a nosotros mismos y nos engañan nuestros semejantes.

Me despido, pero te leo en Twitter (salvo que ponga #followbackteam en tu Bio).