El nuevo bloqueo en Twitter: de locos

Twitter se corrompe como los Zombies, pero sin estar tan de moda

Twitter se corrompe como los Zombies, pero sin estar tan de moda

Últimamente las decisiones de Twitter son muy difíciles de explicar, o quizás demasiado fácil si mentalmente no sales de su propia mesa de reuniones en la planta noble. La última propuesta es que cuando bloquees a un usuario en twitter éste pueda seguirte, leerte, favearte, hacer RT.

Ahora según Twitter cuando bloqueas a un usuario en realidad te autobloqueas a ti mismo, es decir sólo le silencias. Twitter alega que eso reduce el enfurecimiento del bloqueado y por tanto las posibles represalias por recibir el bloqueo. Me encanta que Twitter, como las Miss Mundo, sueñen con la paz en el mundo, pero esto roza la tomadura de pelo.

Ahora, cuando bloquees a un usuario en realidad te autobloqueas a ti mismo con respecto a ese usuario y dejas de ver si te hace RT, te favea, o te sigue. Es decir, cuando como usuario decides que alguien es molesto en vez de no permitir que se acerque a tu actividad (en la medida de lo posible, el TimeLine es público en un muy alto porcentaje de usuarios) simplemente te debes resignar y permitir que siga haciendo lo que quiera… pero tú mirando a otro lado. Sincéramemte, me recuerda demasiado a las terribles soluciones que a veces se leen con respecto al acoso escolar en el que el alumno acosado debe abandonar la clase, ignorar o callarse.

Twitter busca como sea que las relaciones entre tuiteros sea fluida, estable y frenética. Si es a costa de los propios gustos y tranquilidad del usuario pues también les sirve para poder colocar publicidad y obtener datos fiables para explotar su negocio de Big Data. Primero eliminó el RSS (si quieres ver algo de Twitter, que sea desde dentro del sistema) luego intentó permitir recibir DMs de cualquiera (con autorización… al menos al comienzo).

Entiendo perfectamente el juego, Twitter es más fiable (y por tanto valorable) cuanta más interacción haya entre los usuarios ¿Esto de monetizar cada vez se parece más a ganar dinero verdad? Me parece legítimo, pero no a costa de que los bloqueados puedan hacer lo que quieran, y encima ahora no lo podrás “monitorizar” ni comprobar, dado que le has silenciado.

Sinceramente, no me puedo creer que Twitter desconozca la diferencia entre “ignorar” y “bloquear”. Y me sorprende mucho en el caso de Twitter, que es famoso por los acosos a los que algunos se ven sometidos.

Así que ya sabéis, si os acosan en Twitter os queda el consuelo del silencio. Es todo muy, pero que muy educativo: si hay una conducta reprobable lo mejor es no decir nada y mirar para otro lado.

Update/puntualizo: Twitter da marcha atrás en su cambio, y van ¿cuantos?

La Bio y la foto en Twitter ¿Cuestión de detalles?

Huevos tendidos, de Cristian Eslava (Flickr)

Huevos tendidos, de Cristian Eslava (Flickr)

Me siguen sorprendiendo algunas Bios y avatares de ciertas cuentas profesionales en Twitter, simplemente son cuestiones que se descuidan por no darles importancia… Y creo que es un error. En gran parte de las ocasiones la Bio y el avatar son etapas necesarias para pasar de ser un desconocido a ser un “following”. Si alguna vez te has planteado seguir a alguien cuyo avatar es un huevo o no tiene Bio sabes de qué hablo.

Algunos se esconden por timidez y omiten su foto, otros simplemente se exceden por que quieren aportar un extra sin ser conscientes de que antes de “ese extra” debe haber unos mínimos que permitan identificarte… Estos últimos digamos que se acuerdan de la guinda pero olvidan la tarta. Hay quienes ofrecen una frase realmente extraordinaria e irrepetible que confirma que, efectivamente, seguimos sin saber quién es y de qué me quiere hablar.

La Bio en Twitter

La Bio es sólo una breve descripción de uno mismo en 160 caracteres, pero ¿hay algo más retador que ese límite? La Bio es fundamental, quien piense si seguirte o no desconoce quien eres por completo y tienes sólo 160 caracteres para decirle de qué le vas a tuitear sin obligarle a desplegar tus tweets para comprobarlo. Eso sería pedirle demasiadas decisiones consecutivas a tus potenciales seguidores, cuantos más pasos deba dar un usuario para seguirte más alto será el porcentaje de fracaso.

Es difícil condensar todo lo que queremos contar en 160 caracteres, y ese es justo el problema: no hay que contarlo todo, basta con identificar correctamente el contenido de nuestro canal. Quien acceda a tu Bio decidirá rápidamente si te sigue o no de acuerdo a esa descripción y lo que le transmita. Hay varios  cientos de millones de tuiteros, así que o les ofreces exactamente lo que buscan o probablemente no te seguirán. La Bio te ayuda a segmentar tu comunidad, y de ahí su importancia.

Algunos recurren a frases ingeniosas que no aclaran nada sobre sus contenidos o los temas de los que tratan. Eso puede ser un problema, salvo que quieran basar su canal en su ingenio claro: parodia, humor, desahogo personal, trollear, etc. Esas frases están muy bien y gustan mucho, pero para cuentas profesionales o empresariales ¿Cumplen su fin? ¿Te identifican? ¿Segmentan la comunidad?

Es fundamental que utilices las palabras adecuadas para tu negocio/canal. Muchos servicios de localización de usuarios en Twitter usan la bio como palabras clave. La Bio funciona como el SEO en la Web, usando las palabras adecuadas serás más encontrable.

Tampoco conviene acumular palabras clave como si por cada hashtag en la Bio te dieran dinero o 10 años de vida. Se trata de ser humano y de escribir como tal. Personalmente no suelo seguir a nadie que acumule hashtags en su Bio, no me inspira nada de confianza y me adelanta que estoy ante alguien cuya única preocupación es el continente y no el contenido (lo que viene siendo un desalmado, en lenguaje no técnico). La palabra followback (y sus variantes) está prohibida, significa “no te leo aunque te siga”.

La foto…y el avatar

La fotografía (o logo) es otra de las cuestiones que se infravalora, sobre todo en las cuentas profesionales. ¿Te fiarías de alguien que no es capaz de dar la cara? La fotografía genera empatía, comunica y de alguna manera firma la propiedad de la cuenta. El avatar y la fotografía ayudan a contextualizar el canal, e identifican los temas que vamos a recibir en caso de darle al botón “Seguir”. Si tenemos que usar un logotipo lo tenemos claro, pero cuando son cuentas profesionales (o sea: nuestra cara) la cosa cambia y nos volvemos más descuidados.

De manera resumida, hay varios aspectos del avatar en Twitter que a veces olvidamos:

  • Te permite destacar en el TimeLine, por ser reconocido y/o resaltar a nivel gráfico.
  • Te permite ser recordado, y por tanto tener más engagement.
  • Genera confianza, por absurdo que parezca al habituarnos a una cara/imagen nos fiamos más de ella.
  • Personaliza el mensaje.
  • Aporta información extra sobre tu personalidad, sobre todo en la fotografía de personas: actitud, calidad, colores, ropa, mirada, formalidad, etc. Incluso cambiar constantemente de avatar comunica algo sobre nosotros.
  • Te distingue de las cuentas falsas y automatismos (que suelen carecer de fotografía o usar las de los bancos de imágenes).
  • Firma los Tweets, aportando mayor veracidad.
  • Determinan la propensión a que seamos contactados. En muchos casos los usuarios de Twitter se fijan en la foto antes de interactuar con otro usuario, tomando la decisión final tras haber evaluado la fotografía (estudio #informetwitter).

Resumen

En Twitter todo ocurre rápido, incluyendo la decisión de seguir a alguien o no. Asegúrate de que en esos pocos segundos que tienes estás ofreciendo exactamente lo que quieres emitir. Cuida bien tu Bio, y cuida tu avatar y fotografía, por que puede que sea lo único que vean de ti antes de formarse una primera (y quizás última) opinión.

PD: No puedo terminar sin afirmar que lo de sujetarse la barbilla en la foto es algo artificial… tampoco hay que pasarse.

Como usar el efecto Fast Feed en redes sociales… y por qué no hacerlo.

¿Has visto esos Gurús que tuitean cientos de noticias treméndamente interesantes? Seguro que conoces a unos cuantos: dicen que son expertos en social media o curadores de contenidos, otros más modestos alegan ser gurús y te ofrecen su canal de noticias especializado. Envían más de 50 tweets al día (días de 24 horas por cierto), tiene varios miles de seguidores y siguen a otros tantos miles de manera sospechosamente equilibrada. Si no te suena esta figura del socialmedia será porque no te han seguido unas 4 ó 5 veces, hasta que les de vuelves el follow en Twitter o les bloqueas.

¿Qué es el fast feed? (Yo lo llamo así). Básicamente consiste en exagerar una técnica sencilla de twitter: cadencia y exposición. Se trata sobre todo de tuiteros que han descubierto que si eres regular, constante y continuo ganas más followers al multiplicar tu exposición en los TimeLine de otros. Si a eso añades la rara costumbre que tenemos los tuiteros de devolver el follow pues tenemos el truco más sencillo del mundo. Más de 100 tweets al día desde un Feed con automatismos te permite crear una autopista de contenidos: un fast feed.

¿Qué necesitas para tener tu propio Fast Feed? Hay muchas maneras, pero con estos 4 servicios puedes convertirte en un motor de noticias y potenciar tu personal branding (ironía modo ON):

1.- Twitter, Facebook, Linkedin: elige la que quieras, todas o sus combinaciones. Esto funciona sobre todo en Twitter. Las redes serán tu emisor.

2.- Google Reader: suscríbete vía RSS a todo tipo de blogs y portales relacionados con el contenido que quieras, organiza las carpetas y crea una buena base de datos de inputs. Google Reader será tu contenido.

3.- Buffer: Te das de alta, conectas tus redes y en Buffer irás almacenando tweets / posts para que se publiquen a las horas que mejor estimes. Algunos lo hacen cada 15 minutos, directamente y sin complejos. Buffer será tu Community Manager.

4.- IFTTT: Usas una “receta” o automatismo (por ejemplo la receta siguiente, aunque hay muchas: https://ifttt.com/recipes/8500) para que cuando le des una estrella a una noticia de Google Reader se añada a la cola de publicación de Buffer. IFTTT será tu esclavo… tu sudor.

Bola extra: Si añades Pocket a tu IFTTT puedes crear un RSS de las noticias marcadas con estrella y enviarlo a tu blog. Pocket crea un RSS de tus artículos sin leer, de manera que creas tu propio canal RSS sin necesidad de apps complejas. Esta será tu  bola extra.

Y ya está: sin leer una sola noticia y en unos 10 minutos eres capaz de publicar cerca de 50/100 titulares en, por ejemplo, 3 redes al día (150 impactos). Jugando con las “etiquetas” de Google Reader y las recetas puedes variar la cadencia  en diferentes redes.

¿Cómo funciona en la práctica? Según vayas leyendo tu Google Reader vas marcando favoritos, y estos se envían de manera automática a IFTTT, que los pone en cola de publicación de Buffer, el cual los enviará a las redes sociales…. Y al final de esta cadena alimenticia estamos tú y yo… leyendo.

No lo recomiendo por que no es conversación, y claramente alguien que publica 150 noticias al día no las ha leído ni las ha curado. Entiendo además que no nos siguen por ninguna otra razón que no sea poder vendernos algo más adelante o meter sus propios contenidos  en su streaming de novedades o… fast feed. Antes no me molestaba, pero cuando te siguen por 5ª vez en twitter comienzo a sentirme “usable”.

IFTTT, Google Reader y Buffer son grandes herramientas: yo las uso y las recomiendo. Pero las uso para conversar mejor, saber más y conocer otros puntos de opinión. IFTTT te ayuda mucho a tener alertas, copias, backups, y hasta a replicar contenidos entre redes/blogs en determinadas ocasiones. El problema no es la herramienta sino pensar que el follower es una presa.

3 reflexiones sobre el post “I quit Twitter for a month and…”

Si no habéis leído el postI quit Twitter for a month and it completely changed my thinking about mostly everythingrecomiendo que lo hagáis con calma. Es una reflexión profunda de quien ha usado Twitter a nivel personal y profesional desde 2006, así que creo que sabe de lo que habla.

Tras su lectura hay 3 reflexiones que quiero compartir como respuesta/continuación a ese post (insisto, merece la pena leerlo). Creo que los problemas que apunta el autor se originan en 3 cuestiones:

  1. ¿Es Twitter una red social?
  2. El efecto 1 contra 1.000
  3. El personal branding

1.-          ¿Es Twitter una red social o de contenidos?
Twitter provoca ansiedad y sensación de incapacidad sobre todo por la excesiva rapidez y el elevado número de mensajes que se recibe. Pero este hecho se limita mucho si aceptas esta máxima: tus following/followers no son exactamente relaciones sociales estables, son generadores de inputs.

Esto no quiere decir que no puedas socializar desde Twitter, pero no pierdas el foco: Twitter es ante todo una red de contenidos. Considerar que es una red social es como pensar que en un convite de 500 asistentes debes bailar y brindar con todos: es un grave error. “Socializar” es interactuar y compartir de manera real y personal: seguir/ser seguido en Twitter no es ni el comienzo de eso (y menos desde IFTTT).

Si aceptamos el número de Dunbar entonces Twitter, como red social, directamente se derrumba (Sobre el número Dunbar en Wikipedia). Es imposible manejar Twitter como red social pura dado que supera nuestra capacidad. Da igual las herramientas de SocialCRM que tengas a tu disposición, siempre será algo impersonal o inabarcable como red social si tu comunidad pasa de una determinada cantidad de miembros. Y aún así hay quien insiste en los DM automáticos.

Personalmente siempre recomiendo tener una lista privada en Twitter de no más de 100 personas (bueno, 120 perfiles máximo para ultratuiteros). Esa lista será tu mini red social de Twitter y contiene aquellas personas con las que empatizas y/o las que conoces fuera de la propia red. Con esta lista podrás separar los contenidos de tu actividad social y no te sentirás arrollado por la propia red cuando quieras desconectar o simplemente usar la parte social de Twitter.

Como red de contenidos Twitter es aún más interesante. Al cuidar de tu comunidad recibes mucho más a cambio, y para ello sólo hay una serie de reglas basadas en el respeto, la sinceridad y grandes dosis de sentido común.

2.-          El efecto 1 contra 1.000
Muchas veces al acceder a una red social nos enfrentamos a ella dotándole de personalidad propia: “soy yo frente a la comunidad”. No nos comparamos con los individuos de la red sino que lo hacemos con toda la red a un tiempo, y hacer eso es una fuente de frustración.

Digamos que recibimos 1.000 impactos positivos de terceros a los que sólo podemos responder una vez, haciendo que nos sintamos menores. Esto se evita si comprendemos que estamos ante un todo, y no ante una parte equivalente. Por muy poca empatía que se tenga te verás afectado de manera constante, a unos niveles difíciles de soportar, si no fragmentas toda la información que recibes. Recuerda que no estás frente a la red, sino dentro de ella… Tú también eres parte de “ese muro” que tanto te impresiona.

Es importante que al interactuar en redes sociales no lo hagamos bajo un concepto global, sino de manera individual. Esto elimina la conveniencia del personal branding, que es el siguiente punto de reflexión: la desnaturalización de las personas.

3.-          Personal Branding
Tengo un post sobre por qué creo que es un gravísimo error, así que no me extenderé mucho. Si quieres leerlo está aquí: El persona branding, un camino equivocado.

El personal branding es pura ingeniería social, no tiene nada que ver con el prestigio y la reputación. Las marcas se afanan en imitar a las personas para ganar autenticidad mientras otros se empeñan en hacer justo lo contrario para acabar siendo artificiales. Este “nuevo mantra” va en contra de la naturaleza de las redes sociales: poner en contacto a las personas. Hay dos ideas de ese post que sí que voy a recordar aquí:

  • Las marcas no son creíbles por la artificialidad de sus técnicas pero el personal branding quiere copiarlas y usar un modelo parcialmente fallido.
  • El personal branding es matar el Cluetrain. El personal branding es vender, no compartir.

Las redes sociales son plataformas para el conocimiento, no catapultas sociales para el enriquecimiento. O al menos, así prefiero que sean, pese a que leyendo mis redes sociales veo que mi postura no es precisamente la más popular (ni tiene por qué serlo).

Resumen
Entiendo perfectamente la sensación del autor, sobre todo sobre el punto de interrupciones constantes que provocan las redes sociales y el email. Hay que saber acotar nuestra presencia y actividad en las redes sociales, llevándola a un terreno más natural y cercano al propio motivo del nacimiento de las redes sociales.

Nunca olvidéis por qué os metisteis en una red social, probablemente esa fue la mejor idea y luego os dejasteis llevar.

El personal branding: ¿un camino equivocado?

Últimamente veo muchas noticias, posts, cursos, conferencias y hasta consultoría de “personal branding”. El tema me llama mucho la atención, no tanto por el ruido que genera como por la tendencia que está tomando.

Preocuparse por cuidar la imagen que se proyecta (un perfil coherente, fotos decentes, una presencia enfocada, modales, etc.) no parece una mala idea. Al fin y al cabo los usuarios de redes sociales estamos a disposición de cualquiera (24×7), pero ¿eso no nos convierte en marcas?

Ante todo, hay que dejar claro que las redes sociales son eso: sociales. En el fondo las redes son el terreno de las personas, y la presencia de la marca es (cuando menos) intrusiva o artificial. Esto no quiere decir que las marcas no deban estar, sino que deben ser conscientes de que están en el terreno natural de otros: son invitados.

La tendencia es que las redes sociales separen los perfiles individuales de los de las empresas/marcas, precisamente para lograr una presencia “más auténtica” en ambos casos (y de paso para crear un “ecosistema” del que beneficiarse al monetizar).

Pero es irónico que sea en la época del llamado “declive de la credibilidad de las marcas” cuando los individuos decidan actuar como éstas, entre otras cosas por la saturación de contenidos y “exceso de presencia” de las marcas que estamos sufriendo experimentando.

La tecnología y las redes sociales crean nuevas necesidades y reglas de presencia social. Muchos han visto en la imitación de las marcas la solución, pero si las marcas no son creíbles debido precisamente a la artificialidad de sus técnicas ¿por qué lo iba a ser yo con esas mismas técnicas?

Y es aún más paradójico que los mismos que vocean que la gente ya no cree en las marcas nos aconsejan que nos comportemos como ellas.

¿Y qué hay de maravilloso entre marcas y usuarios como para ser imitado?

  • El 76% de los usuarios no cree a las marcas (Leo en internet que es de la agencia Endelman) pese a que el 89% de los usuarios de social media sigue al menos a alguna marca (Sin fuente, pero comúnmente ¿aceptado?).
  • ¿Es que nos gusta que nos mientan? Probablemente lo que ocurre es que aceptamos unas reglas para nuestra relación: las marcas quieren algo de nosotros; y desde ahora nosotros queremos algo de ellas.

En este caso seguimos hablando de relaciones “comerciales”, y me temo que “sólo el 17% de los internautas cree que la presencia de las marcas en la web social induce realmente a comunicarse de manera auténtica y creíble” (Fuentes: Forsa y SAS). Resumido: el 83% busca algo… y mejor que sea tangible.

Así que, si el 17% de los usuarios no cree en la autenticidad de las marcas, y el 76% no cree en la publicidad, ¿es lógico plantear un esquema de personal branding como si fuéramos marcas? Claramente no, y es que la “humanización de la marca” como remedio a la credibilidad tiene sus límites. Los individuos no perdonamos ni aceptamos de la misma manera a una empresa que a una persona. Ponernos ahora en el lugar del “malo” (la marca) es, sobre todo, perder una posición de ventaja.

Mientras que las marcas se desesperan por disimular que son sociales y que conversan, muchos usuarios se afanan en imitar las técnicas de marketing puro de las empresas(como si éstas hubieran funcionado correctamente en todos los casos).

Al final tenemos de una parte a los amigos/conocidos que agotan nuestra paciencia, y por otro lado a las  marcas que se pasan de frenada cayendo en errores de bulto por disimular que son como las personas (Como por ejemplo Asus opinando del trasero de una azafata).

Si finalmente decidimos confiar en los decálogos sobre personal branding (hay miles, y están entresacados de manuales de empresa en un 99,9% de los casos) entonces seremos percibidos como marcas. El aumento del emprendimiento y de la figura del freelance puede estar detrás de esta tendencia, pero pensar que hay mercado como para que todos sean marca y que esto funcione es ser más que optimista. Si un amigo me trata como a un comprador es probable que yo sea más educado, pero sobre todo es seguro que le trataré como a un vendedor. 

No es una sorpresa comprobar cómo la vida profesional y personal se mezcla cada vez más. Pero sí que me parece más novedoso creer que la evolución de las redes sociales traerá nuevas barreras entre la esfera laboral y la privada. Y es que caminamos hacia el uso de más redes sociales en número, pero sobre todo más especializadas.

Hasta hace poco, las redes sociales eran pocas y generalistas, así que las usábamos para todos los fines posibles (profesionales y personales a la vez). Pero ese patrón (una red o dos para casi todo) acabará cambiando junto con la mayor sensibilidad por la privacidad (o eso espero). Y entonces puede que “ser una marca” tenga menos sentido aún para las personas.

No te dejes engañar: una cosa es cuidar tu imagen y saber que el prestigio ahora es más “extenso” gracias a la tecnología, y otra muy diferente es actuar a base de artificios, trucos, decálogos y publirreportajes sobre uno mismo. Estos trucos te hacen artificial, te restan credibilidad… y sobre todo cansan.